Cómo enseñar a tu perro que no coma cosas del suelo

Que tu perro coma cosas del suelo puede llevarte por el camino de la amargura, lo sé…

Encima hoy día con tanto listo suelto (por decirlo finamente) por ahí poniendo veneno con comida se hace extremadamente urgente enseñar a nuestros perros que no deben de comer la comida que encuentren por la calle.

¿Es fácil?

No

¿Sencillo?

Quizás…

Para la gran mayoría de perros el estímulo de la comida es algo que está más allá de su propio control a veces, y cuesta controlarlo, pero en esta vida no hay nada imposible.

Sí que es cierto que se va complicando cuanta más distancia te separe del perro, ya que hay cierta distancia en la que el perro decide si obedecerte o no y es más proclive a tomar sus propias decisiones, te gusten o no.

 

Tienes que tener en cuenta que para el perro, encontrarse comida en el suelo y comérsela es todo una fiesta. ¿Por qué? Porque cuando encuentran un trozo de comida en el suelo para el animal es una recompensa, con lo que inmediatamente activa lo que se llama “searching circuits”, circuitos de búsqueda y su motivación por encontrar otro trozo de comida se dispara.Además al haber obtenido una recompensa se les activa en el cerebro los llamados circuitos de recompensa que generan una sensación de placer y provoca al perro a repetir la conducta.

¿Normal, no?

Imagínate que vas por la calle y de repente ves un billete de 50€ en el suelo…Waaauuuuuu, es una super recompensa para ti. ¿Qué harás en las próximas horas o días? Pues mirar más atentamente el suelo por si se repite la recompensa de encontrarte otro billete…

Para el perro es igual.

Debemos de estar muy atentos para poder anticiparnos, porque si llegamos tarde el perro ya habrá obtenido la recompensa, y cuantas más recompensas tenga de esta manera, más complicado será corregir esta conducta.

 

Para enseñar a tu perro a no comer cosas del suelo hay que trabajar:

  • El autocontrol
  • La orden «suelta»
  • La orden «ven aquí»

Nos vamos a centrar en la comida ya que como he comentado antes, es uno de los estímulos y/o motivación más altos para el perro, pero puedes aplicar todos los ejercicios para cualquier cosa u objeto que tu perro coja del suelo, incluidas cacas de otros animales (en otro artículo hablaremos de la copofragia).

Bien, para practicar el ejercicio que te indico a continuación, es importante que hayas trabajado o estés trabajando el autocontrol con tu perro (puedes volver a leer el artículo del autocontrol aquí).

Ejercicios

 

  • Cogeremos trozos de la comida que más le guste a nuestro perro y la esparcimos en línea recta en el suelo de casa. Paseamos con la correa con él cerca de la comida a una distancia en la que no pueda cogerla.
  • Si intenta cogerla le corregiremos con un NO, firme pero sereno (no me seas Hitler) y lo distraeremos para que nos mire y poder felicitarle.
  • Haremos varias pasadas acercándonos cada vez más a la comida y procurando anticiparnos a su intención de cogerla. NO PUEDE COGER LA COMIDA POR UN ERROR TUYO.
  • No quieras correr, tómate tu tiempo, cada perro es un mundo y cada uno tiene su propio ritmo.
  • Si en casa lo hace bien, repetiremos el ejercicio en la calle, en un lugar tranquilo.
  • Una vez somos capaces de pasar muy cerca de la comida (tanto como para que si quisiera el perro la pudiera coger sin problema), empezaremos de cero con una correa larga (10 metros), así le damos libertad pero controlada para poder corregir en caso de que tenga la tentación de coger la comida.
  • Repetiremos los ejercicios anteriores con la correa larga, y siempre recuerda en premiar al perro cuando lo haga bien.
  • No utilices la misma comida siempre, ve cambiándola para que no asocie el ejercicio con un solo tipo de comida.
  • No pongas la comida sólo en línea recta. Hazlo sólo para empezar el ejercicio pero luego ve variando las posiciones de la comida para ir complicando el ejercicio.
  • Cambia también de escenario conforme tu perro vaya evolucionando.
  • Si tu perro además de comida se come otras cosas del suelo, haz lo mismo pero con esos objetos o similares.

Además de estos ejercicios, es importante enseñarle a tu perro la orden “suelta”, ya que si por despiste o por distancia el perro ha podido coger la comida u objeto, al menos podamos pedirle que lo suelte (si no se lo ha tragado antes…).

En el siguiente vídeo te explico de forma práctica los ejercicios antes expuestos y a cómo enseñarle el “suelta”.

Como ves no es tan difícil, tan sólo hace falta constancia y disciplina en los ejercicios, además de paciencia.Cada perro es un mundo, con unos costará más que otros, pero no hay que desanimarse.Todo se logra…pero con constancia

Así que no te desanimes y entrena con tu perro, verás que los resultados serán muy satisfactorios para ambos.

Y ahora cuéntame, ¿lo estás trabajando con tu perro?​

¿Influye el estrés en los perros?

No es nada nuevo que desde hace unos años a esta parte vivimos en una sociedad estresada.

El tráfico, las cuestiones económicas, el trabajo o la falta de este, los problemas familiares, las constantes ocupaciones o actividades una detrás de otra…nos falta tiempo para todo y vamos a todos los lugares con prisas.

Es normal que al final estemos todos o casi todos estresados.

Pero no sólo los adultos…hemos traspasado el ritmo frenético de nuestras vidas a los niños. Hasta ellos sufren de estrés en este siglo XXI.

Estas situaciones te serán familiares pero seguro que te estarás preguntando:

¿Y esto qué tiene que ver con el estrés en los perros?

Pues está directamente relacionado porque hemos contagiado a los perros, en esta sociedad antinatural para ellos,  niveles de estrés nunca vistos antes; pero antes déjame que te explique algo.

El estrés en sí mismo no es malo.

Pero…¿Qué es el estrés?

La definición más correcta sería:

“El estrés es un sentimiento de tensión física o emocional. Puede provenir de cualquier situación o pensamiento que lo haga sentir a uno frustrado, furioso o nervioso.

El estrés es la reacción de tu cuerpo a un desafío o demanda. En pequeños episodios el estrés puede ser positivo, como cuando le ayuda a evitar el peligro o cumplir con una fecha límite. Pero cuando el estrés dura mucho tiempo, puede dañar la salud.”

Está el estrés agudo y el estrés crónico.

El estrés agudo es el que dura un espacio de tiempo corto. Es la reacción natural del organismo frente al control de situaciones peligrosas o cuando se hace algo nuevo y emocionante.

El estrés crónico es el que perdura en el tiempo y el que perjudica a la salud, ya que se es incapaz de controlar y gestionar esas emociones.

Los factores que pueden producir el estrés se conocen como estresores y son estímulos que, ya sea de forma directa o indirecta, desestabilizan el equilibrio del organismo que recibe el nombre de homeostasis.

El estrés puede ser una consecuencia del miedo, la excitación o la ansiedad.

El estrés causa distintos efectos en el cuerpo de un perro:

  • Debilitamiento del sistema inmunitario
  • Aumento de la frecuencia cardíaca
  • Aumento de la actividad gástrica
  • Mayores niveles de hormonas sexuales
  • Mayores niveles de la hormona antidiurética (ADH)

El cuerpo de un perro libera adrenalina durante un período de entre 2 y 15 minutos una vez transcurrido el suceso.

Pueden pasar días antes de que estos niveles se estabilicen, y si el perro está continuamente estresado, esta situación puede derivar en problemas de conducta y en un perro hiperactivo.

Los perros con mucho estrés desarrollan a menudo problemas de salud como consecuencia de este desequilibrio en el sistema inmunitario.

Un perro adulto necesita alrededor de 14 horas diarias de sueño, los cachorros y los perros de avanzada edad necesitan aún más.

Un perro estresado puede mostrar conductas no deseadas como ladrar en exceso, montar a otros perros, piernas o cojines, orinarse en casa, mostrarse ansioso o hiperactivo, romper cosas de la casa, etc.

Bien, ¿cómo podemos identificar los picos agudos de estrés?

Los síntomas serían:

  • Reacción excesiva a situaciones
  • Jadeo constante
  • Falta de concentración y atención
  • Hiperactividad
  • Vómitos y diarreas
  • Aumento del ritmo cardíaco
  • Aumento de las micciones y defecaciones
  • Salivación excesiva
  • Pérdida de apetito
  • Esterotipias
  • Aumento de la sensación de sed y de la ingesta de agua
  • Autolamido en exceso y obsesivo
  • Pérdida de pelo
  • Pérdida de apetito
  • Letargo
  • Rigidez muscular

Como hemos comentado anteriormente el estrés puede derivar en problemas de conducta, así que antes de intentar corregir al perro deberíamos saber a qué se debe ese cambio en la conducta de nuestro animal.

Aquí voy a hacer un pequeño inciso.

Cuando hablo de “problema de conducta” en este caso me refiero a conductas que antes no realizaba nuestro perro y que van asociadas de alguna manera a los síntomas anteriormente citados.

¿Por qué digo esto?

Porque no todos los problemas de conducta son problemas como tal, es decir, lo que para ti puede ser una mala conducta para tu perro es una conducta natural como perro que es.

Cuando hablo de “ladridos” no me refiero a que si tu perro ladra es que está estresado…NO. Los perros ladran, eso es obvio, pero puede asociarse al estrés cuando este ladrido es contínuo, obsesivo y perdurable en el tiempo. Es ahí donde debemos indagar la causa que hay detrás de esos ladridos.

Cuando hablo de que “rompe” no me refiero a que un día tu perro te muerda el mando de la tele. Hablo de cuando la conducta es obsesiva y responde a situaciones angustiosas para tu perro.

¿Entiendes lo que quiero decir?

Tienes que diferenciar entre los comportamientos naturales como perro y los problemas de conducta como tal (no los problemas para ti).

De todos los problemas que puede derivar el estrés, hay dos especialmente significativos:

  • El miedo . el miedo no es más que una situación de estrés provocada por la percepción de un peligro, real o imaginario, procedente de un estímulo (personas, ruidos, otros perros, etc)
  • Conductas agresivas.- la agresión representa el estado emocional originado por la frustración del perro.

    Aquí debemos de tener en cuenta que como hemos dicho antes pueden pasar horas o días hasta que los niveles de estrés bajen a niveles estables, con lo que puede que tu perro tenga una conducta agresiva que viene derivada de otro acontecimiento anterior causante del estrés que no tiene que ver con el momento actual.

    Y esto se puede confundir con que el perro es agresivo con otros perros, y no sería así.

¿Cómo debemos de tratarle o cómo podemos ayudarle?

– Identificar la causa.- es evidente que si no sabemos lo que le causa estrés no podremos ayudarle.

Pero a la vez que es evidente también es algo que se olvida con frecuencia. A menudo se trabajan los “problemas de conducta” como algo externo, y no es así.

Puede que la causa sea el mismo estrés tuyo cotidiano que tu perro absorbe (recuerda que tu perro es tu espejo emocional), por lo que no te extrañe que si tu andas estresada/o tu perro también.

Pero esta no es la única causa posible, y tu obligación si quieres ayudar a tu perro es buscarla e identificarla Si tú no puedes sola, acude a un profesional.

Una de las principales causas del estrés en los perros es la no satisfacción de sus necesidades, y no hablo sólo de la comida y el veterinario.

Hablo de todas sus necesidades: hidratación, alimentación (comida que le sienta bien), poder miccionar y defecar cuando lo necesite, sueño y vigilia, actividad acorde a su nivel de energía, temperatura del ambiente, seguridad del entorno, sexualidad, afecto y contacto, comunicación (con las personas y con sus congéneres), saciar su curiosidad, etc.

– Rutina.- los perros son animales de rutina y todo lo que salga de ahí los desestabiliza ocasionándoles episodios de estrés.

Así que si tu perro sufre de estrés, apórtale rutina y seguridad.

– Calma.- qué decir de la calma…no sólo para los perros estresados sino como forma de vida. SIEMPRE voy a recomendar que el perro debe de vivir en un entorno de calma, relajación…en un espacio relajado.

Si el ambiente de la casa es de tensión contínua y estrés, no te extrañe que tu perro también lo esté.

– Estimular su mente.- no me cansaré de decirlo.

A tu perro no sólo le hace falta el ejercicio físico sino que más importante aún es la estimulación mental, y para ello lo mejor es trabajarle su nariz.

Realizar juegos o actividades de olfato relajará la mente del perro, por lo tanto reducirá su nivel de estrés.

– Posible enfermedad.- puede que la causa del estrés de tu perro sea una posible enfermedad que todavía no ves los síntomas externos.

Si no logras identificar una causa ajena al perro, acude al veterinario para que le haga una revisión.

Puede que la causa esté ahí.

Como ves todo este tema del estrés es muy amplio, tiene muchas variantes, muchas causas, muchas terapias…daría realmente para un libro entero.

Pero bueno, creo que el grosor mayor del tema ya lo tienes.

Y ahora dime ¿tu perro ha sufrido de estrés?

Deja tu comentario más abajo y lo comentamos ¿vale?

Cómo enseñar auto-control a tu perro

¿Qué es el auto-control?

Es la habilidad para regular los impulsos, emociones, deseos y acciones.

Bien, una vez descrita la palabra te diré que el auto-control es básico e imprescindible en la educación de cualquier perro, tenga la edad que tenga.

Evidentemente siempre es mejor enseñárselo de cachorro, sino es muy posible que tengamos bastantes problemas de comportamiento.

¿Qué tipo de problemas?
  • · No respetar la comida (perros que saltan y sobreexcitan cuando les estás preparando la comida o no te respetan cuando llevas comida en la mano)
  • · Saltan para saludar tanto a extraños como a la familia
  • · Salen excitados por la puerta cuando van a pasear
  • · Cuando ven otro perro por la calle no dudan en dar el tirón de correa para llegar a ellos
  • · Te invaden tu espacio personal cuando estás jugando con ellos, queriendo “robar” el juguete a base de saltos y excitación
  • · Etc
¿Qué beneficios aporta a nuestro perro el auto-control?
  • · Confianza en sí mismo
  • · Mejora el vínculo con su guía
  • · Le proporciona un aumento de estabilidad emocional

¿Te das cuenta de la importancia de este ejercicio en tu perro?

Supongo que ahora te estarás preguntando…vale Mónica, pero ¿Cómo lo hago?

Es muy fácil, lo que más tenemos que tener nosotros son dos cosas muy sencillas pero complejas a la vez:

  • Paciencia
  • Constancia

Paciencia porque no es algo que lo hagas en 5 minutos; depende del nivel de excitación de tu perro tardarás más o menos, pero en el mejor de los casos tendrás que insistirle y repetirle varias veces lo que esperas de él, y es muy importante que tengas paciencia, que no te alteres, ni tengas prisa, ni te frustres, ni te enfades…

Y constancia porque no es un trabajo de un día, sino una tarea de por vida. La educación de un perro dura toda la vida de éste (no es sólo los martes y jueves de 17h a 18h). Con lo que en las situaciones donde lo requiera debemos de trabajar este ejercicio.

¿Tienes paciencia y constancia?

Vale, te voy a explicar cómo hacerlo:

  • Escenario comida: podemos hacerlo con sus premios o con su cuenco de comida.

    Pongamos que es con su cuenco. Preparas su comida, coges el cuenco y no lo pones en el suelo hasta que el animal no se calme y se siente; tarde lo que tarde.

    Puedes decirle que se siente o puedes estar en silencio hasta que sea él mismo quien lo haga.

    Una vez se siente, bajas el bol al suelo; si se levanta para acercarse a su comida lo vuelves a levantar y empiezas de nuevo: que se siente y se calme primero. Y así hasta que puedas conseguir poner el cuenco en el suelo sin que se mueva de su sitio.

    Este es el primer paso, porque luego se lo complicaremos más haciendo que espere unos segundos o minutos delante del cuenco de comida antes de decirle que coma.

  • Escenario juego: el sistema es el mismo pero con el juguete.

    Si cuando tienes su pelota, su disco o lo que tengas para jugar, él salta y está excitado, haces el mismo proceso anterior; que se siente, que se calme y entonces juegas.

    Cada vez le vas aumentando el tiempo de espera, pero de forma gradual.

    • Escenario paseos: aquí son 3 en uno. Collar o arnés, correa y puerta.

      En los tres el sistema es el mismo.

      No le pones el collar, el arnés y la correa si el perro está excitado. Primero calma.

      Tardes lo que tardes.

· Recuerda: paciencia. Los primeros días el perro no entenderá nada, pero en pocos días lo hará muy bien si tú te mantienes.

Y con la puerta es igual. Tienes que pedirle un espacio para poder controlar ese espacio de la puerta y no permitir que de un tirón pueda salir. Lo mantienes tranquilo y vas abriendo la puerta.

En el momento que el perro se adelante, la cierras o si no se ha excitado mucho, simplemente le vuelves a pedir la misma posición. Así hasta que puedas mantener la puerta totalmente abierta sin el que el animal pretenda salir.

Una vez lo respete, sales y le invitas a seguirte.

A continuación te pongo un vídeo haciendo  algunos ejercicios con Capitán para que veas cómo se hacen:

Estos ejercicios no son difíciles, de verdad, sólo requieren de tu calma, tu paciencia y de tu constancia, y a cambio son muchos los beneficios tanto para ti como para el perro.

Importante que sean situaciones donde el animal quiera conseguir algo con muchas ganas, porque si lo haces en situaciones donde la recompensa no motive al perro, a la que lo repitas dos veces el animal se aburrirá y se dispersará.

No esperes a las situaciones concretas para realizar el ejercicio; los primeros días provoca y busca más situaciones donde practicar el autocontrol sin agobiar al perro, claro.

Ojo con los cachorros y perros seniors. Sesiones muy cortas con ellos.

Recuerda: cuanto más se autocontrole tu perro, más calmado y más equilibrado estará.

No te permitas no trabajar este ejercicio, tu amigo te lo agradecerá.

​

Y ahora cuéntame:

¿Trabajas este ejercicio normalmente?

¿Qué beneficios has observado en tu perro?

Si no lo has practicado nunca, ¿qué tipo de problemas te encuentras en el día a día?

Pon tus comentarios aquí abajo, me encantará saber tus respuestas.

Mónica Corchado
www.institutodogcoaching.com
www.dog-coaching.info

Cómo influyen nuestras emociones en nuestro perro

Recuerdo como en una etapa de mi vida en la que yo no estaba muy bien emocionalmente hablado, mi perra Kira (la labradora de la foto) absorbió mis emociones y se las hizo suyas, pasando también por una depresión.

Sí, los perros también tienen depresiones.

Estoy hablando de hace 16 años; por aquel entonces no había estudios que avalasen que los perros son conscientes y entienden nuestras emociones.

Toda aquella persona que tenga un perro en casa y tenga una conexión especial con él, sabrá de qué estamos hablando.

Hoy día, en el año 2016, hay estudios que así lo confirman; tanto que entienden nuestras emociones como que entienden nuestras palabras y sus entonaciones.

Kira

Realmente es algo que los que nos comunicamos con los perros ya lo sabemos de hace décadas, pero parece que lo tenga que decir un estudio científico para creerlo.

Ya sabemos que el humano tiene que ver para creer…

Los perros son auténticas esponjas de nuestras emociones, lo quieras creer o no.

Siempre le digo a mis clientes que visito para ayudarles a resolver los problemas de comportamiento de sus perros, que ellos son su espejo.

¿Cómo que el perro es mi espejo?

Sí.

Cuando tu perro tenga un comportamiento “diferente” al habitual, antes de echar la culpa al perro, escanea tus emociones.

Quizás ahí encuentres la respuesta y la solución al comportamiento de tu perro.

Realmente es algo que me encuentro en todas y cada una de las visitas que realizo.

El factor más importante a la hora de rehabilitar a un perro es nuestro estado emocional interno.

El ser humano puede llegar a desestabilizar emocionalmente a un perro por falta de liderazgo, conocimiento, sensibilidad y empatía.

Piensa en una cosa: los cachorros nacen emocionalmente estables.

En función de su vida después de nacer será un perro equilibrado o un perro con problemas de inseguridades, miedos, agresividad, etc.

Con lo que primero que tendríamos que realizar frente a un perro con problemas de comportamiento es trabajar en nuestra transformación personal.

Si seguimos actuando igual los resultados serán iguales. Es de cajón.

Cuando voy a una visita trabajo más con la persona que con el perro en sí. Su comportamiento es la consecuencia de las emociones y ambiente en la casa.

Luego se sorprenden de que en minutos el perro cambie su comportamiento o que simplemente conmigo delante no tengan ese problema.

¿Por qué?

Porque yo no alimento al perro con tóxicas emociones. Entro en la casa con mis emociones en fase “off”, calmada y tranquila.

Y el perro lo absorbe reaccionando de inmediato a ellas.

Luego en mi casa con mis perros es otra historia, porque soy persona y tengo mis emociones.

Ellos me hacen ser consciente de lo que siento en cada momento y hacen que las cambie para poder interactuar con ellos de “buen rollo” cuando en ese momento estoy enfadada, tensa, frustrada o triste.

Los perros son animales honestos; ellos no fingen sus emociones. Deberíamos aprender de ellos.

Mira, fíjate en una manada o cuando reúnes a tu perro con otros congéneres en el parque:

Los perros se comunican a través de sus emociones y energía. Son unos verdaderos maestros emocionales y espirituales.

Ellos tienen muy desarrollada la capacidad de percepción, ese “sexto sentido” que permite detectar hasta el más sutil cambio en las emociones.

¿No te has fijado nunca que si un día estás enfadado/a y te diriges a tu perro, éste te huele desde la distancia?

Está oliendo tus emociones.

Y en función de ellas se acercará despacio intentando evitarte, o se acercará despacio con un lenguaje corporal suplicando clemencia o se acercará contento.

Al perro no lo puedes engañar con las emociones, lo siento pero no.

A otra persona seguro que la engañas, con las personas puedes fingir lo que quieras…pero con un perro no.

Él sabe cómo te sientes en cada segundo de tu día. Mucho más de lo consciente que puedas ser tú con respecto a tus emociones.

Por eso digo que tu perro es tu espejo.

Si sabes leer a tu perro podrás saber y ser más consciente de tus emociones.

Ellos nos ayudan a conectarnos con nosotros mismos, algo a lo que las personas en general tienen pánico.

Vivimos en un mundo tan anti natural, tan ruidoso, con tantos estímulos sonoros y visuales que no somos conscientes de nosotros mismos, y mucho menos de conectar con nuestro yo interior.

Y para rizar el rizo más todavía, la gran mayoría de personas que tienen perro lo tienen como una necesidad de suplir alguna carencia afectiva:

  • – Para reforzar nuestro ego
  • – Para proteger nuestros miedos internos
  • – Para consolarnos
  • – Para alimentar caprichos
  • – Para suplir la falta de autoestima
  • – Para sustituir a un hijo
  • – Etc

Como ves, en la gran mayoría de ocasiones estamos volcando nuestras emociones más tóxicas en nuestro perro, y esto no es justo para él.

Pero los perros están aquí para ayudarnos, sólo tenemos que abrir nuestra mente y dejar de ver al perro como un ser individual
y separado de nosotros.

En el momento en el que entra en nuestra vida, este animal ya está conectado emocionalmente a nosotros

Además hay perros que vienen a nosotros como almas gemelas. Son seres tan especiales que la conexión que tienes con ellos es brutal.

Esto me pasaba con mi perro Krusty (foto)…

Con él tenía una conexión que yo llamaba “álmica”. No hacía falta hablarle, ni pedirle nada. Nuestras miradas bastaban para saber qué queríamos el uno del otro.

Era una relación muy, muy especial. No se puede explicar con palabras.​

Cuando se fue, una parte de mí también se fue.

Pero seguimos conectados allá donde esté.

Esto hay personas que no lo entienden; sólo las personas que han pasado por lo mismo lo pueden hacer. Pero no me preocupa lo más mínimo.

Krusty

Sé que tú lo entiendes, porque sé que en algún momento te ha pasado lo mismo.

Bien sigamos, que me emociono recordando a Krusty. Hagamos un pequeño repaso:

  • – Si tu perro tiene algún problema de comportamiento evalúa y sé consciente de tus emociones antes de trabajar con tu animal. Le estás influyendo, seguro.
  • – Si tu perro tiene miedos o inseguridades, vigila tus emociones. Puedes agravar el problema sin querer.
  • – Si ves que tu perro tira de la correa, vigila si la llevas tensa y tus emociones.
  • – Si tú cambias, tu perro cambia. Automático.
  • – Apóyate en tu perro para conectar con tu interior. Disfruta de los silencios.
  • – Observa mucho a tu perro. Él lo hace constantemente; por eso te conoce él mejor a ti que tú a ti mismo.

Cuéntame:

¿Has tenido algún perro con esta conexión álmica de la que te he hablado?

¿Has podido comprobar en alguna situación cómo influyen tus emociones en tu perro?

¿Te has dado cuenta cómo reacciona tu perro cuando te diriges a él de forma tensa o enfadada?

Deja tu experiencia en los comentarios y así todos podremos aprender más sobre este tema tan interesante.

Estudios científicos:

http://www.schnauzi.com/la-ciencia-prueba-que-los-perros-entienden-las-emociones/

http://www.abc.es/ciencia/abci-perros-entienden-dices-y-como-dices-201608301025_noticia.html

Mi perro tiene miedo ¿Qué hago?

Uno de los problemas más comunes en cuanto al comportamiento de los perros es el miedo.

¿Miedo a qué?

El perro puede tener miedo a infinidad de cosas o situaciones tales como:

– Miedo a los petardos

– Miedo a los camiones

– Miedo a las personas

– Miedo a los perros

– Miedo a los niños

– Miedo a todo lo que ruede (bicicletas, monopatines, etc)

– Miedo a las tormentas

– Miedo a ruidos rutinarios de casa (lavadora, microondas, cajones, etc)

– Miedo a pasear por la calle

– Etc

Existen tres intensidades de miedos:

– Inseguridad (miedo leve)

– Miedo (miedo medio)

– Pánico (miedo extremo, paralización)

Y también hay varios factores de miedos:

– Factor genético

– Factor medioambiental (mala experiencia en un momento puntual)

– Factor socialización cuando es cachorro

Antes que nada tengo que decir que un perro inseguro, con miedo o con pánico, es un animal con una gran falta de autoestima y falta de confianza en sí mismo.

Es importante distinguir la intensidad del miedo que tiene nuestro perro ya que las pautas para su rehabilitación varían según sea; no es lo mismo ni se trabaja igual un perro inseguro que un perro con pánico.

¿Cómo se distinguen las diferentes intensidades de miedos?

Una de las formas más fácil de poder interpretar los tipos de miedo es con la comida.

Un perro con pánico jamás te cogerá la comida de la mano ni comerá del plato.

Un perro con miedo o inseguro, si es muy apetitoso sí que te cogerá la comida pero con reticencias y sin dejar de mirar aquello que le produce esa emoción.

Otra de las maneras imprescindible para identificar el miedo en nuestro perro es con su lenguaje corporal, es inequívoco.

Lomo curvado, orejas hacia atrás, ojos de ballena, cola muy baja o entre las patas, ladridos…son algunas de las señales que da el perro para decirnos que aquello que tenemos delante no le gusta y le tiene miedo.

Es importante reconocer ese lenguaje corporal; a continuación te pongo algunas imágenes para que sepas interpretarlo.


Bien. Como puedes ver es muy fácil interpretar su lenguaje.


Sabemos que tiene miedo, pero como he comentado hay 3 tipos o tres intensidades, y es primordial también identificarlas.

Identificar a qué tiene miedo nuestro perro también es una tarea más o menos simple, lo complicado es saber su origen.

¿Por qué un perro que vive en casa sin tener miedo a nada, de repente tiene miedo al ruido de los cajones?

¿O por qué un perro que pasea cada día por los mismos lugares de repente se bloquea en la calle y no quiere seguir caminando?

Como hemos comentado anteriormente hay varios factores que influyen:

  • Genético. Un perro con inseguridad o miedo genético es muy difícil de corregir.Se puede mejorar levemente pero no se irá completamente jamás ya que al ser heredado de la madre está en sus genes.Si la madre de los cachorros es una perra insegura, miedosa, por el motivo que sea, esas emociones se las pasa a los cachorros y eso lo llevarán de por vida.

    Luego dependerá del carácter de cada uno de ellos y el trabajo que hagamos nosotros, el que sea más leve o más intenso.

  • Medioambiental. Aquí sería cuando nuestro perro no tiene ningún miedo, y un día cualquiera tiene una experiencia muy negativa y asocia lo que esté ocurriendo en ese momento con su experiencia.Este tipo de miedos es fácil de solucionar, sólo basta saber a qué tiene miedo exactamente y asociarle una experiencia positiva a ello. No quiere decir que se arregle en un minuto, pero es bastante sencillo.
  • Falta de socialización. Esta es la más complicada de solucionar.Un perro que no ha sido correctamente socializado en su edad de cachorro (de 2 a 4 meses), va a tener seguro problemas de inseguridad o de miedos.Cuando insistimos los profesionales en la socialización cuando es un cachorro de 2 meses no es por capricho.

    Si dejamos pasar esa etapa sin sacar habitualmente al animal a que conozca todo tipo de personas (no sólo la familia), si no conoce e interactúa con otros perros (no sólo los de la familia), si no conoce más que las cuatro calles tranquilas de la urbanización o nuestro jardín y no lo llevamos a la ciudad con ruidos, coches, motos, bicicletas, etc, tenemos todos los puntos para que cuando este adorable cachorro sea adulto, sea un animal inseguro a muchas cosas y situaciones.

Evidentemente puede que hayamos adoptado o incorporado al animal a nuestra familia cuando ya es adulto y la fase de cachorro no la hemos trabajado nosotros.

Normalmente cuando un perro tiene miedo a las personas, a los perros, a los coches, al ruido en general de la calle, etc, es casi seguro que es por falta de socialización.

No todos los perros que tienen miedo a las personas es porque ha sido maltratado; habrá casos que sí, pero otros que no.

¿Qué tenemos que hacer entonces si mi perro tiene miedo?

Bueno, como ya hemos dicho antes no se trabaja igual a un perro con pánico que a uno inseguro, la intensidad y la duración de la rehabilitación variará bastante.

Con un perro con pánico hay que ser muy cuidadosos.

Lo primero que tenemos que tener muy claro es que el perro es un perro, no una persona.

¿Qué quiero decir?

Que con los humanos debemos de aplicar la psicología humana y con los perros la psicología canina.

A pesar de que en muchos factores pueden asemejarse bastante, sobre todo con la educación de los niños, hay otros aspectos en los que difiere por completo.

A continuación te explico lo que SI debemos de hacer:

    • CALMA.

El factor más importante cuando nos encontramos con un perro inseguro, miedoso o con pánico es la calma.

La nuestra y la del perro.

La nuestra es primordial para poder transmitir al perro seguridad, que controlamos el ambiente o la situación y que no pasa nada.

Nuestras emociones se contagian al perro, por lo que si nosotros estamos inseguros o sentimos pena por el animal al ver su estado de ánimo, esas emociones automáticamente las recoge el perro, con lo que aumentamos el problema.

El animal tiene sus propios miedos y encima le cargamos la responsabilidad de protegernos al tener nosotros una energía débil e insegura.

¿Ves lo que quiero decir y la importancia de nuestras emociones?

Y la del perro es importante porque si está constantemente con miedo es un animal muy estresado, y eso empeora mucho la situación.

Vamos a proporcionarle muchos momentos de calma y vamos a evitar las excitaciones innecesarias, sobre todo aquellas que hacemos a diario y de forma inconsciente.

    • DAR SEGURIDAD

Aquí me refiero a que debemos ser para el perro su referente, su guía.

El animal debe de buscar en nosotros esa confianza que a él le falta.

¿Y cómo somos su referente?

Recuerda lo anterior: CALMA . Ahora añade SEGURIDAD

Estas palabras deben de ser tu mantra.

Sin calma ni seguridad no conseguirás nada.

Cuando te encuentres en una situación en la que tu perro tiene miedo, debes de comportarte con total naturalidad no dándole importancia al momento presente.

No mires al perro y si lo haces, hazlo con una emoción de seguridad y de calma.

IMPORTANTE: JAMÁS sientas pena cuando estés en esas situaciones con tu perro, el animal entenderá que la situación no es normal ni segura y sus miedos se acentuarán más todavía.

TRANQUILIDAD – SEGURIDAD – CALMA

    • RUTINA.

Los perros son animales de rutina, la adoran.

Tienen un reloj biológico que saben a qué hora vienes, a qué hora te vas, a qué hora se pasea, a qué hora se come, etc.

Intenta en la manera de lo posible establecer una rutina a tu perro, le hará sentirse seguro y le subirá la autoestima porque controlará el ambiente y la situación.

Cuanto más previsible sea la vida de tu animal más seguro se sentirá.

    • PASEOS CORTOS

Si tu perro tiene miedo a las personas, a la calle en general, a los ruidos externos, a los perros, etc, los paseos deben de ser adaptados a él.

Es decir, es preferible que sus paseos sean de no más de 20 minutos y hacer 4 o 5 al día.

¿Por qué?

Porque así podrá gestionar sus propias emociones y nosotros las nuestras.

Si damos un paseo de 1 hora a nosotros nos va a costar mucho controlar nuestras propias emociones tanto tiempo, vamos a estar tensos con cada situación que le provoque miedo a nuestro perro, vamos a alterarnos si nuestro animal va dando tumbos de lado a lado con la correa queriendo huir de la situación haciendo que el paseo sea una tortura, etc.

Así que para evitar todo esto y no someter tampoco al animal a demasiadas situaciones  de estrés de golpe, repartiremos los paseos en varios al día (mínimo 4 o 5) y cortitos.

    • ESTIMULACIÓN MENTAL

Ya sabemos que todos los perros deben de hacer ejercicio físico, siempre adaptado a la edad, tamaño, raza y energía que tenga el animal.

Pero más importante es la estimulación mental.

Podríamos decir que el ejercicio mental es mucho más importante que el físico.

Para un perro inseguro o con miedos es importantísimo trabajarles la nariz, el olfato.

Para ello realizaremos actividades, ejercicios y juegos donde potencie su trabajo con la nariz y tenga que pensar para resolver los ejercicios.

Esto le creará muchísima seguridad en sí mismo y auto-confianza.

VISTA + OÍDO = inseguridad

OLFATO= seguridad

Los perros son primero nariz, luego oído y luego vista, con lo que tenemos que potenciar al máximo su primer y más importante sentido: el olfato.

Por supuesto cabe decir que lo haremos siempre de forma progresiva en función de cada perro.

No vayamos a ponerle así de primeras un juego de nariz o de pensar muy complicado ya que frustraremos a nuestro perro y será peor el remedio que la enfermedad.

Esto es a groso modo y de manera génerica lo que debemos de hacer.

Cada uno de los puntos da para un artículo individual que ya haremos en su momento para profundizar más.

Ahora te voy a decir lo que NO debes de hacer:

    • CORREGIRLOS O CASTIGARLOS

Bajo ningún concepto debes de corregir y menos aún castigar a un perro inseguro, miedoso o con pánico.

Sólo aumentarás el problema y romperás la confianza con él.

Recuerda que tú debes de ser su REFERENTE, con lo que si rompes la confianza con castigos jamás lo podrás ser.

Un perro inseguro o con miedos no lo es por capricho suyo.

No puede controlarlos, es algo inconsciente.

Son reflejos frente a una situación, igual que si alguien nos tira una pelota en dirección a nuestra cara, nuestro reflejo será agacharnos, movernos a un lado o poner las manos delante.

Pues las reacciones de nuestro perro frente a las situaciones que le provocan miedo también son actos reflejos inconscientes.

Es por ello que jamás debemos corregirlo o castigarlo.

Si lo hacemos, no sólo perderemos su confianza sino que él también perderá la poca o escasa autoestima que pueda tener.

    • DEJARLO SOLO

Un perro con ansiedad por separación es un perro que tiene pánico a quedarse solo.

Este es otro factor muy importante cuando es un cachorro.

Si no le enseñamos poco a poco a quedarse solo, tendremos con total seguridad un perro con miedo.

Si ya tenemos a nuestro perro con este problema hay que ponerse manos a la obra y trabajar en hacer que el animal supere y acepte el hecho de quedarse solo en casa, algo que nos requerirá mucho tiempo y paciencia.

    • SOBRE-ESTIMULARLOS

La hiperactividad genera muchísimo estrés en los perros, algo que es totalmente contrario a lo que se aconseja en animales con miedo, que es la calma.

Lo único que aconsejo en perros con este problema es el trabajo de olfato para que ganen en confianza, pero evitar actividades de excitación visual y auditiva.

Olfato, calma y paseos tranquilos, no hace falta mucho más, además de tiempo y paciencia.

    • INUNDACIÓN

La terapia de inundación es un poco polémica y muy delicada.

¿Realmente hay que someter a nuestro perro a un proceso de inundación?

¿No empeorarán sus miedos?

La terapia de inundación consiste en exponer al perro a aquellas situaciones a las que tiene miedo.

No es mala terapia, pero hay que tener mucho cuidado con ella.

Es recomendable que se haga bajo la supervisión de un profesional.

¿Por qué?

Porque si lo hacemos a lo bruto sólo conseguiremos que nuestro perro entre en pánico y que entre en un punto de no retorno.

Para realizar correctamente este tipo de terapia es conveniente que la persona (profesional o familia) tenga muy controladas sus emociones, y no dar importancia ninguna a las situaciones a las que el animal tiene miedo, y mucho menos sentir pena por él.

Como dije anteriormente si le transmitimos a nuestro perro una emoción de debilidad, jamás superará su miedo.

Si metemos de lleno a nuestro animal en la situación que le genera miedo o pánico y nosotros somos los primeros en estar tensos, inseguros, intranquilos y vigilantes, estamos empeorando el problema en vez de mejorarlo.

    • NO PERMITIRLES LA HUIDA

Un perro inseguro o con miedos y sin posibilidad de escapatoria es un perro con un alto porcentaje de que muerda.

Mucho cuidado con este aspecto.

Jamás debemos acorralar a un perro inseguro o con miedo, ni atarlo, ni cogerle para impedir que se mueva, etc.

Si ve que no tiene escapatoria posible puede que tenga que resolver la situación con un mordisco.

    • NO CONSOLAR

Este es otro aspecto polémico.

Nuestra parte humana nos dice que si alguien tiene miedo a una situación hay que protegerle y consolarle, pero ojo, el perro no es un humano.

Como dije anteriormente cuando trabajamos con un animal debemos de aplicar la psicología de dicha especie.

Tratar a perro como si fuera un humano es una falta de respeto a su naturaleza.

El perro es un animal depredador descendiente del lobo, por muy pequeño que sea de tamaño debido a la raza.

Y como tal debemos respetarle.

Por eso es tan importante que toda persona que tenga un perro en casa tenga al menos unas nociones básicas sobre psicología canina.

Si a un perro, cuanto tiene miedo o pánico le consolamos como si fuera un niño, este animal sólo empeorará ya que le estamos diciendo que realmente pasa algo y estamos reconfortando su miedo.

¿Qué tenemos que hacer entonces si nuestro perro tiene miedo a los petardos, tormentas, etc?

Pues nada de forma externa.

Tan sólo ignorar la situación para comunicarle que no pasa nada y transmitirle la seguridad que a él le falta en ese momento.

Si tu perro ve en ti seguridad y tranquilidad, verá que no pasa nada.

Si tiene pánico y se quiere esconder bajo la cama, en el lavabo o donde sea, déjale tranquilo, no lo atosigues, no lo fuerces.

Dale su tiempo.Tu trabajo es darle calma y la seguridad.

Bueno, ya llegamos al final.

Ya tienes una base sobre la que trabajar con tu perro.

Si ves que no puedes o no te ves preparado/a acude a un profesional, a un BUEN profesional para que te ayude.

Pero ya te aviso que trabajar los miedos en los perros es un proceso lento y largo que requiere de tu paciencia, de tu constancia y del control de tus emociones.

Quiero hacer un apunte:

Estas pautas puede que no funcionen del todo con los galgos o que haya que trabajarlas de diferente manera ya que son perros extremadamente sensibles y muy inestables emocionalmente.

Además les han anulado el olfato con lo que añadimos un problema a los ya presentes.

Si tienes un galgo con miedos consulta con un profesional experto en esta raza en concreto.

Espero haberte ayudado aunque sea un poquito.

Mónica Corchado

www.institutodogcoaching.com

www.dog-coaching.info

 

Qué bozal elijo para mi perro


bozales de perros

A la hora de elegir un bozal para nuestro perro debemos conocer muy bien las necesidades de nuestro animal y las opciones que nos ofrece el mercado.

Existen varias opciones, como los bozales de cesta, los de nylon, los de intervención y algunas variedades de ellos con diseños un tanto peculiares.

En este artículo sólo me voy a centrar en los dos bozales más comunes entre particulares, los de nylon y los de cesta.

Puede que en algún momento de la convivencia con nuestro perro nos encontremos con una situación como las siguientes:

– Que tengamos que ponérselo de forma obligatoria porque sea un perro mal considerado PPP;

– Que el animal sea reactivo con otros perros o personas;

– Que a la hora de la visita al veterinario debamos prevenir;

– O que queramos impedir que coja comida u otros objetos del suelo.

En cualquiera de estos casos necesitaremos comprar un bozal.

Entonces ¿cuál es el mejor bozal para mi perro?

Bozales de Nylon

Aunque llevan ya unos cuantos años en el mercado son los más recientes, con varios diseños y diferentes tallas.

Cubren todo el hocico del perro salvo la trufa.

Este bozal, aunque es más estético que el de rejilla tiene un contra que para mí es decisivo:

Impide al perro jadear con normalidad pues no le permite abrir la boca.

Es posible que pensemos que precisamente para eso se utiliza el bozal, para evitar que abra la boca y pueda morder.

En parte es así y en parte no.

El bozal está diseñado principalmente para que el perro no pueda morder pero no tiene por qué prohibir que pueda abrir su hocico para poder regular su temperatura jadeando.

Los perros NO sudan como las personas por lo que SÓLO pueden regular su temperatura corporal jadeando

Los perros no sudan por el cuerpo, tan solo por los plantares (las almohadillas), con lo que la única manera que tienen de regular su temperatura corporal es mediante el jadeo.

Si se lo impedimos con el bozal lo que podemos conseguir es que pueda sufrir un golpe de calor, con el riesgo de muerte que esto conlleva cuando suben las temperaturas o cuando el perro ha estado corriendo y jugando.


Así que el bozal de nylon tiene el pro de que es más estético, pero la contra está en que pueda suponer un riesgo para la salud del perro, por lo que debemos asegurarnos de que en caso de utilizarlo sea durante el mínimo tiempo posible.

Bozal de cesta, canastilla o rejilla

Son los bozales que se han usado toda la vida hasta que salieron al mercado los de nylon.

Este tipo de bozal cubre todo el hocico del animal, incluyendo la trufa y toda la boca.

Su aspecto es de rejilla o canastilla, impidiendo que el perro pueda morder o coger objetos del suelo pero permitiéndole abrir la boca en el interior del bozal.

Este tipo de bozal, dentro del inconveniente que supone para el perro la restricción de movimientos, permite al animal regular su temperatura corporal de forma natural y con comodidad.

Es algo más aparatoso que el de nylon, pero la salud de nuestro perro vale más que su aspecto.

Así que cuando me piden consejo sobre qué bozal comprar para un perro, siempre aconsejo el de rejilla.

Se lo podrás poner en cualquier situación sea verano o invierno y sin riesgo para la salud del animal.

En ambos existen varias tallas para cada tamaño del perro.

Y si es o no más agradable a la vista o más estético que el de nylon, personalmente creo que es un detalle sin importancia pues lo único importante es la seguridad y salud de nuestro perro.

¿Y tú?

¿Utilizas bozal con tu perro?

Mónica Corchado

El perro y la llegada del bebé

A modo personal, creo que toda familia con niños debería tener un perro en la familia: los perros enseñan a los niños empatía; les enseñan responsabilidad y cuidados, equilibrio y amor incondicional.

Sin embargo, no hay que olvidar que somos especies diferentes, y es responsabilidad de padres y dueños de perros proteger a los miembros más preciados de la familia, los hijos, y asegurar de que tanto ellos como los perros sepan coexistir con seguridad y felicidad.

Un bebé puede ser algo confuso para un perro si nunca antes ha visto uno.

Los bebés huelen de forma distinta a los adultos.

Emiten sonidos y se mueven de modo distinto.

Hay que tener especial cuidado si ya se tienen problemas de dominancia o si el perro está demasiado apegado al dueño porque pueden haber problemas;

si el perro se ha mostrado agresivo en algún momento del pasado, si está acostumbrado a recibir atención constante
o se muestra territorial o posesivo, son alertas a tener en cuenta.

Hay que conocer el temperamento del perro y la relación que se tiene con él.

Si el perro es muy dependiente, ansioso o tiene dificultades con la separación, puede reaccionar en exceso a cualquier cambio en la estructura de la manada.

Si se tiene a un perro con ansiedad por separación, sugiero que se trabaje cuanto antes en ese problema, y sobre todo, fomentar la independencia del perro, para que no dependa tanto del dueño/a.

No hay que permitir que sigan por toda la casa como una sombra, que duerman en la misma cama o habitación que el dueño/a.

Hay que poner nuevas reglas sobre donde puede o no puede estar.

Cuando se tenga la habitación del bebé, hay que prohibirle entrar en ella sin permiso y sin estar nosotros delante.

Si se tiene el carrito del bebé, pasear con el perro junto al él, y debe ir tranquilo, al lado o detrás, nunca delante o al menos nunca tirando.

Siempre debe respetar el espacio del bebé.

Debe ser el dueño/a quien invite al perro a acercarse más al bebé, nunca por decisión propia del perro.

Una vez que ha nacido, antes de traerlo a casa por primera vez hay que llevar una ropita del bebé con su olor para que el perro lo huela y vaya familiarizándose.

No hay que forzar la situación, sino permitir que sea él por voluntad propia que venga a oler la prenda, pero respetando un espacio, como si ya estuviera el bebé.

Cuando huela la prenda y el olor del bebé, debe estar tranquilo y relajado.

No hay que permitir que se excite con ese olor.

Si se excita u obsesiona, hay que corregir esos comportamientos.

Una vez se realice la llegada del bebé hay que presentarlo dentro de casa, no en la puerta.

Primero que lo vea a cierta distancia, y poco a poco, ir dejando que se acerque.

Y como siempre, debe estar tranquilo y relajado para que pueda conocer al nuevo miembro de la familia/manada.

Se puede permitir que lo huela, pero a cierta distancia.

De momento, es aconsejable que no se acerque hasta tocarlo, hasta que esté el bebé más integrado en la familia, aunque esto dependerá del carácter del animal.

El perro debe respetar al bebé igual que respeta al dueño/a.

Igual que educamos y enseñamos a nuestro perro a respetar al niño, debemos enseñar y educar al niño a que respete al perro, a que no se le puede tirar de las orejas y rabo, ni darles golpes en la cabeza.

Solo así podremos disfrutar de la fantástica relación que puede haber entre un perro y un niño.

Estas pautas no son para todos los perros ya que no todos son iguales.

Debemos de conocer a nuestro amigo canino para saber cómo tenemos que actuar, o llamar a un profesional para que nos ayude en esta transición tan importante.

Y por supuesto, aunque no me guste decirlo, siempre es mejor que si la persona no se ve capacitada para controlar al perro en determinadas situaciones, antes de que ocurran desgracias o abandonen al perro a su suerte, que durante los 9 meses de embarazo se dediquen a encontrar una nueva familia al perro que lo puedan cuidar bien, pero sin prisas.

Una retirada a tiempo, siempre es mejor que lamentar una desgracia, tanto para el humano como para el perro, que ya sabemos todos como terminan estas historias, siempre acaba el perro sacrificado por un error humano.

Por eso prefiero que lo cuide otra persona, a que termine así.

Como bien sabemos, no todo el mundo está capacitado para tener perro, y mucho menos cuando van a tener a un bebé.

Pero esto, es una opinión muy personal.


Mónica Corchado
Sobre la autora

Me llamo Mónica Corchado, directora y fundadora de Dog Coaching y del Instituto Dog Coaching.

Soy una amante de los perros y Técnico Superior en Psicología Canina e Instructora de perros de Utilidad desde 1.998.

Me encanta aprender todo lo relacionado con su comportamiento y su psicología.

Considero que los perros están con nosotros para enseñarnos algo muy preciado, como lealtad, integridad y honestidad.

Ellos hacen todo lo posible por entendernos, qué menos que esforzarnos en entenderles también a ellos.

Miembro Federado de la Asociación Nacional de Adiestradores Caninos Profesionales (ANACP), con el nº713/20

La decisión de tener perro

La  mayoría de las personas se quedan un perro porque se lo han regalado,  lo han visto en una tienda y se han encaprichado, o porque ven uno en la perrera o protectora y les da pena.

La decisión de tener un perro, y así poder disfrutar los 10 o 14 años que estará con nosotros, no pasa por ninguna de las tres opciones anteriores.

Es de vital importancia que cuando se nos venga a la cabeza el tener un nuevo perro en la familia o cuando nos tientan con ello, pararnos a reflexionar.

No todos los perros son para todo el mundo, ni todo el mundo puede o debe tener un perro.

Primero debemos reflexionar y tener la respuesta a la pregunta siguiente: ¿por qué quiero un perro ahora?

Las respuestas más típicas a esta pregunta serían: “porque quiero”, “porque me apetece”, “porque quiero ayudar a los perros abandonados”, “porque, porque, porque…”.

Pueden ser infinitas.

Pero debemos ser conscientes de la responsabilidad que conlleva esta respuesta, no podemos tomarla a la ligera y decir un simple “porque sí”.

Estamos hablando de un ser vivo que vivirá un mínimo de 10 años.

¿de verdad eres consciente de la responsabilidad que conlleva?

¿eres consciente que te va a condicionar las vacaciones?

¿y que va a alterar tu rutina actual?

¿Que vas a tener que sacarlo a pasear aunque llueva, haga frío o nieve?

¿eres consciente que te encontrarás con algunos pelos de perro por el suelo?

¿y de que debes educarle todos los días?

¿tienes paciencia suficiente?

Este es solo uno de los hándicaps a los que hay que enfrentarse cuando se piensa en tener un perro, pero no los más importantes.

​

Lo más importante para mí, es elegir al perro correcto. ¿y como saberlo?

Asesorándote con un profesional.

Dependerá de tu estilo de vida, de tu rutina, de tu espacio, de tu tiempo libre, y sobre todo de tu energía.

Si eres una persona más bien sedentaria no debes coger a un perro activo, porque es muy posible que la convivencia sea insoportable, porque la energía de un perro activo es importantísimo liberarla todos los días, y si eres de baja energía será un “castigo” u obligación tenerle que sacar a correr.

Si no se descarga esa energía del perro, será difícil de controlar; y esto conlleva problemas de comportamiento asociados, que son los que desencadena al final en el destino del perro en la perrera o protectora en el mejor de los casos.

Creo firmemente que toda aquella persona que quiera tener un perro debería de pasar antes por una pequeña formación básica sobre psicología canina, para entender realmente “qué” es un perro, qué necesidades tiene (aparte de la comida y el veterinario), y como realizar una educación preventiva.

Muchas de las personas que adquieren un perro, no saben como educarle, no saben lo que deben hacer, no entienden el lenguaje del perro, aplican la psicología humana a la educación del perro, y eso da como resultado una convivencia con problemas.

Pero hay que tener en cuenta y muy asimilado que el 99% de los problemas de comportamiento del perro, es causado por la falta de información del dueño/a, y por supuesto, la falta de interés en saber más acerca del compañero que convive con ellos.

Eso es una falta de responsabilidad muy grande, y me vais a permitir decirlo, una falta de respeto hacia el perro.

Porque él siempre se esfuerza en entendernos, siempre está observándonos, y ¿nosotros?.

Creemos que con darle de comer, darle besitos, dejarle dormir en el sofá, y sacarlo a hacer pipí, ya lo hacemos todo por nuestro perro.

Y nada mas lejos de la realidad….eso es tan solo el 50% (si llega).

Es de vital importancia dejarse asesorar sobre cual es nuestro perro ideal, porque dejarnos llevar por los caprichos o por la pena,
son malas consejeras.

Debes tener muy claro el porqué quieres tener un perro, o para qué quieres tener un perro.

No es lo mismo que quieras tener un perro para trabajar con él, para salir a correr todos los días, que para estar con niños, para estar con gente mayor, etc.

Y esto, no depende exclusivamente de la raza, sino del nivel de energía que tenga el perro.

Debe ser una energía que se adapte a la nuestra, y solo así podremos disfrutar de un verdadero amigo.

Sino, todo serán problemas….la casa, el paseo, el juntarlo con perros, el juntarlo con gente, etc.

Por supuesto, ante una persona inexperta en la comunicación con perros, aconsejo siempre un perro de baja energía, o baja-media, y por supuesto sumiso, porque será más fácil educarle.

Un perro de energía  alta o muy alta sólo es recomendable a personas que tengan experiencia en el manejo y la educación de los perros, ya que suelen ser perros de trabajo.

Y si a esto le sumas, que tenga un carácter fuerte y dominante, estará reservado solo a profesionales, pero a verdaderos profesionales.

Así que antes de tener un perro, contesta sinceramente a estas preguntas:

  • – ¿por qué quiero un perro?
  • – ¿para qué quiero un perro?
  • – ¿conozco los pros y los “contras” de tener perro?
  • – ¿qué estilo de vida llevo? ¿tengo tiempo para dedicarme a él?
  • – ¿soy una persona activa o más bien sedentaria?
  • – ¿un cachorro o uno adulto? ¿Por qué?
  • – ¿macho o hembra? ¿Por qué?

Si eres una persona sincera, y las contestas desde el corazón y no desde la razón, podrás darte cuenta si realmente es conveniente que tengas un perro ahora o no.

Puede que no seas la persona adecuada o que no sea el momento adecuado.

No juegues con una vida. Reflexiona antes. Después, puede ser demasiado tarde…

Mónica Corchado

Claves para usar correctamente el transportín con tu perro

Personalmente adoro el transportín. Tiene infinidad de utilidades y beneficios, para mí y para el perro.

Seguramente estás indecisa o indeciso sobre si debes de utilizarlo, no sabes si el perro lo verá como un castigo y esto te hace sentir mal. Quizás la palabra “jaula para perros” tiene muchas connotaciones negativas, por eso prefiero llamarlo “transportín para perros”.

Déjame que te diga una cosa: los perros adoran las “madrigueras”, lugares donde sentirse protegidos y tranquilos.

Como todo en la vida, todo puede ser bueno o malo en función de cómo lo utilicemos; un cuchillo puede ser un arma mortal o una herramienta para cortar carne, fruta, etc; una simple cerilla puede servirnos para encender incienso, una vela o iluminar, o puede servirnos para incendiar un bosque.

Un transportín debe de utilizarse únicamente en situaciones positivas para nuestro perro, ya que solo así se meterá dentro por si solo cuando lo vea abierto. Además de ser su guarida, el transportín tiene muchísimas utilidades para el proceso de educación durante diferentes fases a lo largo de su vida.

Un transportín debe de utilizarse únicamente en situaciones positivas para nuestro perro..

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