Qué debes de hacer antes de adoptar un perro

El hecho de querer adoptar un perro es un acto de grandeza, ya que le estamos salvando de la jaula y posiblemente del corredor de la muerte.

Pero que sea un acto de grandeza no significa que no se haya de hacer de forma responsable.

Y algo anda mal cuando hay un alto porcentaje de devoluciones a los centros por “incompatibilidad” de convivencia.

A veces los motivos de esa devolución rozan lo absurdo o irreal, como que “suelta mucho pelo”, “ladra”, “se mea en casa”, etc… A estas personas les diría directamente que se compraran un peluche, los hay muy bonitos en las tiendas.

Pero otras veces el motivo es realmente preocupante.

Cuando decidimos adoptar un perro, normalmente vamos a una protectora, perrera o asociación (lo llamaré ”centro” durante el artículo para no repetir tanto), les decimos qué queremos y ésta nos enseña al perro que más concuerda con nuestras peticiones.

Hasta aquí medio bien.

El problema viene que quizás, ese listado de características que has especificado al centro no es la más adecuada para ti, y más bien te has dejado llevar por tus deseos o capricho.

Vayamos por partes.

No nos engañemos…adoptar un perro de un centro es una lotería.

En el caso de cachorros que no hayan nacido allí, por muy cachorros que sean, las gran mayoría de veces no sabes nada de sus padres, ni la raza, ni carácter, ni problemas o enfermedades genéticas., ni sabemos el tamaño que será de adulto (puedes intuir algo, pero han habido grandes sorpresas),

En el caso de querer adoptar a un perro adulto, muchas de las incógnitas de los cachorros ya no las tenemos, pero sí que tenemos la duda de posibles alteraciones en su comportamiento fuera de la jaula y entorno actual.

Los perros no se comportan igual cuando están encerrados en una jaula, que cuando llegan a nuestra casa. A veces es mejor y otras peor, ya que sale el verdadero carácter del perro y vienen los problemas.

En ambos casos hay una suerte de lotería, como digo, de cómo será el perro cuando esté en casa.

La mejor manera de saber cómo es un perro conviviendo en una casa, es mediante las casas de acogida, pero por desgracia escasean para tanto perro abandonado.

Bien, lo primero que deberíamos hacer cuando queremos adoptar un perro, es meditar bien si queremos un cachorro o un adulto.

Para ello debemos de ser consciente de los inconvenientes arriba mencionados y asumirlos. Luego no valen las excusas.

Luego tienes que tener presente que en un 90% de los casos, adoptes a un cachorro o a un adulto, posiblemente venga con alguna mochila de inseguridad y miedos, falta de socialización y falta de habilidades sociales con sus congéneres, lo que conlleva problemas de convivencia y de comportamiento.

¿Estás dispuesto a acudir a un profesional de la Psicología Canina para que te ayude a mejorar la convivencia y a entender mejor a tu perro?

Si tú no tienes esos conocimientos, te harán falta los de un profesional. Los problemas no se solucionan solos…

Sinceramente creo que nadie tendría que poder tener un perro sin tener unos mínimos conocimientos sobre su psicología y necesidades reales (no sólo comer y vacunar), pero sé que esto es algo ilusorio en este país.

Igual que para tener un coche hemos de sacarnos una teoría y práctica básica, para tener un perro debería de ser igual.

Habrían bastantes perros menos en las perreras y abandonados por la ignorancia e irresponsabilidad de la sociedad en general.

Bien, una vez hayas decidido si cachorro o adulto, debes de decidir qué tipo de perro quieres y con qué energía.

Por favor…no te dejes llevar por las apariencias y el físico.

Tienes que ser muy consciente de que cada perro es diferente, cada uno tiene un tipo de energía, y aunque corre como la pólvora la frase de “me da igual la raza, todos son perros”, he de decir que la raza sí que importa y mucho.

De ella podremos saber qué instintos puede tener más acentuados, aunque luego cada individuo los tendrá más o menos intensos o leves, pero no es lo mismo un labrador, que un pastor alemán, que un border collie, que un pointer o un terrier, y sus cruces derivados en caso de mestizos.

Luego vienen las sorpresas de que haya matado a tu conejo o gato, o los vaya matando por ahí, o queriendo hacerlo persiguiendolos.

Bueno, una vez que sepas qué tipo de perro quieres (o más bien necesitas o puedes tener), el centro te orientará en función de los perros que tengan a su disposición..

Insisto, no te dejes llevar por la pena, porque luego vienen las lamentaciones.

No todos los perros son para todo el mundo, seamos responsables.

Debes indicarle al centro tu estilo de vida, tu rutina, tus hábitos y los miembros de la familia.

Bien, ahora suponemos que encuentras al perro más adecuado para ti…

Antes de entrar en casa, recomiendo pasear con él por el barrio para ir forjando una relación, y así también vas viendo cómo es el perro.

Recuerda que una cosa es ver al perro en el centro, otra fuera de él, y otra muy diferente cuando lleva ya varios días en casa y ha cogido confianza.

Por supuesto, si tienes más perros en casa, el paseo debe de ir con todos, no hagas que se conozcan dentro de casa.

Una vez lo entres en casa, déjale que huela la casa, pero tienes que ir detrás de él para vigilar y corregir esos primeros comportamientos, como posibles marcajes en muebles, que se suba a la encimera de la cocina o que intente cazar al gato.

En este primer encuentro con la casa, has de dejarle más a su bola, pero como digo, sin dejar que haga cosas que luego no quieras que haga.

Déjale que se relaje y descanse, no lo sometas a muchos estímulos el primer día.

Si tienes gatos, conejos u otros animales pequeños, asegúrate con el centro de que los tolera, aunque eso no quita de que debes de hacer una buena presentación entre ellos.

Conforme pasen los días y el animal coja confianza, irá sacando su verdadero carácter, por eso es primordial que las reglas y normas de la casa las tenga claras desde el primer día.

Si no lo haces así, puedes tener desagradables sorpresas que harán que te cuestiones la devolución del animal como si fuera una lavadora estropeada que no funciona correctamente en casa.

Los perros son seres vivos, son animales depredadores, con su propia psicología, y no entender esto es un grave error.

Y sobretodo, si el perro que acabas de adoptar presenta alguna alteración en su comportamiento debido a sus circunstancias pasadas, por favor, ponte en contacto con un profesional, no esperes a que se solucione solo.

Y si no te puedes costear a un profesional, quizás deberías replantearte adoptar un perro, ya que no sólo conlleva gastos de comida.

El tener a tu perro en un constante equilibrio psicológico debería ser tu prioridad.

Si aún así decides adoptar, felicidades, estarás salvando a un perro, pero haz las cosas bien desde el principio.

No te informes después de adoptar, hazlo antes; evitarás muchos problemas y disgustos.

El hecho de que adoptes a un perro y a los días lo devuelvas a la jaula, es una verdadera putada para el animal, que una vez más paga caro los caprichos de las personas.

Hoy día tienes mucha información a golpe de click, no valen las excusas de “esto no lo sabía”. Más bien es falta de interés en aprender.

Lo dicho, si has adoptado a un perro de forma responsable, te doy la enhorabuena. Si lo has hecho desde el desconocimiento, ahora sí que no tienes excusa para informarte y formarte.

Te deseo mucha suerte! Y al perro más ;)


Mónica Corchado
Sobre la autora

Me llamo Mónica Corchado, directora y fundadora de Dog Coaching y del Instituto Dog Coaching.

Soy una amante de los perros y Técnico Superior en Psicología Canina e Instructora de perros de Utilidad desde 1.998.

Me encanta aprender todo lo relacionado con su comportamiento y su psicología.

Considero que los perros están con nosotros para enseñarnos algo muy preciado, como lealtad, integridad y honestidad.

Ellos hacen todo lo posible por entendernos, qué menos que esforzarnos en entenderles también a ellos.

Miembro Federado de la Asociación Nacional de Adiestradores Caninos Profesionales (ANACP), con el nº713/20

Cómo pasear con mi perro sin morir en el intento

La pregunta más repetida que me hacen es:

¿Cómo puedo hacer para que mi perro no tire de la correa durante el paseo?

Sin lugar a dudas, pasear con tu perro puede ser el mejor momento del día o el peor…y tengo una mala noticia: el que sea de una manera u otra sólo depende de ti.

Sí…lo que has oído (bueno, lo que has leído…).

El perro camina como sabe, ni más ni menos. Es tu tarea enseñarle cómo debe de hacerlo, más rápido, más despacio, delante, atrás, a la izquierda, a la derecha, etc.

¿Qué factores pueden influir para que tu perro te tire de la correa?

  • Mala comunicación entre tú y tu perro
  • No existe un fuerte vínculo entre tú y tu perro
  • Falta de autocontrol
  • Sobreexcitación (Exceso de energía no liberada)

¿Reconoces qué factor influye en tu caso?

Si alguna de ellas o varias son las que influyen, tienes que trabajarlas, y no centrarte sólo en el entrenamiento físico.

Por ejemplo, si tu perro ya sale sobreexcitado desde casa, debes hacer dos cosas: trabajar el autocontrol y bajar ese exceso de energía no liberada (típica de primera hora de la mañana).

Si tu perro no te escucha, debes fortalecer el vínculo y mejorar la comunicación con tu compi canino.

¿Arnés o collar?

Esta es otra de las preguntas frecuentes con este tema.

Personalmente soy más de collar, aunque hoy día hay arneses que facilitan el paseo por su estructura y metodología, así que va a gusto personal.

Utilices lo que utilices, el objetivo debe de ser que la correa esté siempre relajada, y que deje de tirar, con collar o arnés.

También está el Halti, pero sólo debe de utilizarse en caso de saber hacerlo y tras una fase de habituación. No es comprarlo y ponerlo…mucho cuidado con estas cosas.

Hay collares para parar un tren (es decir, muchos tipos). Puedes enseñarle con un collar normal, fijo.

¿Demonizo entonces el resto de collares? No, pero su uso debería de quedar exclusivamente para uso profesional y para casos excepcionales.

¿Correa corta o larga?

Lo primero que debo decirte es que NO utilices el flexi, es lo peor de lo peor. Lo que consigues con esta herramienta es enseñar a tu perro a tirar, además de ser peligroso si se te cae y “persigue” al perro.

Tampoco recomiendo las correas cortas de 50 cms o 1 mt. Son demasiado cortas para darle la “libertad controlada” a tu perro cuando son sus momentos en el paseo.

También están las correderas, las que son collar y correa al mismo tiempo. Estas las recomiendo sólo si tu perro ya sabe ir tranquilo y sin tirar, pero no para enseñar.

Las que recomiendo son las correas de 2-3 mts, sobre todo las que llevan varias sujeciones, así mientras es tu parte del paseo la pones “corta” que son 2 mts, y cuando llega el momento del perro, la puedes alargar a 3 mts y darle más libertad de movimiento.

Distribución del paseo

Supongo que te estarás preguntando qué es eso del “momento del perro” y “tu parte del paseo”.

Siempre recomiendo que el paseo se distribuya en varias fases:

  •  Momento perro.- es la parte donde tú sigues a tu perro a donde quiera ir.

    Normalmente es en zona de tierra o hierba para que huela todo lo que quiera, haga sus necesidades, y juegue con algún perro si es que lo hay.

    Esta debe de ser la primera parte de la salida siempre, que es cuando el animal necesita vaciarse tanto fisiológicamente como energéticamente.

    También lo recomiendo al final de los paseos, aunque también puede haber durante el mismo, dependerá del entorno y la duración del paseo.

  •  Tu parte del paseo.- es la parte central del paseo y es eso, paseo.

    Aquí le vas a permitir que huela o marque de vez en cuando, pero no puede ser constante porque si no es imposible avanzar cuatro pasos seguidos.

    Debería ser a un paso medio-ligero, recuerda que cuando paseamos a nuestro perro no es para visitar tiendas ni pararnos a ver escaparates, ni estar pendiente del móvil…el momento del paseo es para estar con el perro.

    Puede parecer muy borde, pero si estás pendiente de los escaparates, del móvil, etc, no puedes estar pendiente de tu perro, de su lenguaje corporal, de sus necesidades, del entorno, etc. Y luego pasa lo que pasa…

Los paseos deben de saciar todas las necesidades de nuestro perro, las fisiológicas, las de estimulación mental (olores), las de ejercicio y las de socialización.

¿Cómo hacer para que no tire durante el paseo?

Hay varias maneras, y en función de cómo sea tu perro te irá bien de una manera u otra, o alternarlas.

En el momento de él, una cosa es que le sigas y otra es que te tire…debes seguirle en estos momentos, pero no debes permitir tirones.

Podrá llegar a donde quiera pero siempre con la correa relajada. Para eso debes hacer dos cosas:

  • Si te tira, te paras hasta que relaje correa y luego continuas, y
  • Debes intentar andar al ritmo de tu perro, recuerda que es su momento y debes de respetarlo.

Cuando sea el momento del paseo, si te tira tienes dos opciones:

  • Pararte y esperar a que relaje correa él mismo (sin tirones), y entonces avanzar, y/o
  • Cambiar de dirección si se pone muy cabezón, provocando que tenga que estar más pendiente de ti.

Recuerda también tu energía: si estás tenso, enfadado, nervioso, etc, le estarás pasando toda esa energía a tu perro a través de la correa, así que no puedes pedirle a tu perro algo que tú no estás respetando: calma.

Si ves que tu perro no te hace mucho caso, revisa tus emociones, respira hondo y vuelve a empezar.

Por supuesto recuerda los factores que influyen en un mal paseo, te los he comentado arriba. Quizás necesites reforzar alguno de ellos antes de ponerte manos a la obra.

¿Qué más puedes hacer?

Ya lo intuyes, no?

Una de las cosas que tienes que hacer sí o sí es trabajar el autocontrol antes de salir por la puerta.

Indudablemente, si tu perro sale tranquilo desde casa, a la calle llegará más calmado.

Por el contrario, si sale ya excitado de casa…¿Cómo crees que estará en la calle? Exacto…excitado.

¿Derecha o izquierda?

Es indiferente, dependerá de cómo te vaya mejor a ti, pero eso sí, evita a toda costa que se cruce de un lado a otro constantemente, es un peligro para ti y para los demás transeúntes.

¿Puede ir delante de mí?

No te obsesiones con que vaya justo al lado. Da igual si va medio metro delante o detrás. Lo importante es que vaya relajado.

Tampoco lo lleves 2 metros por delante porque molestará a los demás transeúntes, y tenemos que ser civilizados respetando a todo el mundo, además de que como digo, esto puede ocasionar que las personas puedan tropezarse con él.

Bueno, hasta aquí la clase de hoy con respecto al paseo.

Ah! Se me olvidaba:

No cojas la correa tensa ni te la enrolles en la mano como si no hubiera un mañana…esto es tensión y se la pasas a tu perro.

Cógela de forma relajada y de tal forma, que si necesitas parar a tu perro por cualquier circunstancia, puedas hacerlo rápido y sin complicaciones.

Ahora sí que sí hemos llegado al final

Es tu turno…¿Cómo l levas los paseos con tu perro? Cuéntamelo en los comentarios, porfi.


Mónica Corchado
Sobre la autora

Me llamo Mónica Corchado, directora y fundadora de Dog Coaching y del Instituto Dog Coaching.

Soy una amante de los perros y Técnico Superior en Psicología Canina e Instructora de perros de Utilidad desde 1.998.

Me encanta aprender todo lo relacionado con su comportamiento y su psicología.

Considero que los perros están con nosotros para enseñarnos algo muy preciado, como lealtad, integridad y honestidad.

Ellos hacen todo lo posible por entendernos, qué menos que esforzarnos en entenderles también a ellos.

Miembro Federado de la Asociación Nacional de Adiestradores Caninos Profesionales (ANACP), con el nº713/20

Golpe de calor

Una de mis principales preocupaciones cuando empiezan a subir las temperaturas es el temido golpe de calor en los perros (y gatos).

¿Qué es un golpe de calor?

También llamada Hipertermia, es la subida de la temperatura corporal hasta tal punto que hay riesgo de daños y problemas fisiológicos importantes.

Un golpe de calor acaba con las reservas de azúcar y sales minerales provocando un colapso interno, y en 15 minutos puede provocar la muerte del animal.

No es un tema baladí ni poco importante, todo lo contrario.

Cuando las temperaturas externas superan los 18º ya tenemos que empezar a extremar las precauciones en el caso de hacer deporte con nuestro perro.

Se habla de esto sólo en verano, pero si bien es cierto que es cuando hay mucho más riesgo evidente, debemos recordar que mucha gente y más últimamente al ponerse de moda (malditas modas), muchas personas hacen deporte con su perro.

Una temperatura de 20º para ti no será mucha cosa si haces footing o vas en bicicleta, pero para un perro sí lo es.

La temperatura corporal del perro es de 39º, y sólo hace falta aumentar en 3º su temperatura para que tenga un golpe de calor.

Un perro con 42º de temperatura corporal está en riesgo de muerte.

Hay que recordar que los perros no sudan como nosotros, no regulan su temperatura corporal como nosotros.

Ellos lo hacen mediante 2 mecanismos:

– Regulan la temperatura mediante el jadeo

– Sudan por las almohadillas y zonas aisladas de pelo como el vientre.

Como ves, su termorregulación es bastante más limitada que la nuestra, así que tenemos que andar con mucho cuidado.

Y no sólo tenemos que tenemos que estar pendiente de la temperatura, sino también de la humedad del ambiente. A más humedad, más riesgo de golpe de calor.

Además, no sólo puede ocurrir en días muy calurosos, sino también en un día moderado de calor pero que ha seguido a varios días calurosos consecutivos.

Todos los perros pueden tener un golpe de calor, pero debemos de tener mucho más cuidado con:

– Perros ancianos

– Cachorros

– Perros de capa negra

– Perros chatos (Bulldogs, Carlinos, Boxer, etc)

– Perros con alguna enfermedad o anomalía cardíaca

– Estrés

– Sobreexcitación

– Después de juegos intensos (aquí debemos de tener especial cuidado puesto que hay perros que no regulan su cansancio, siempre piden más y más, y si la persona no controla el juego, es muy posible que al animal le dé un colapso).

Cuáles son los síntomas de un golpe de calor?

  • Está perezoso y sin ganas de moverse.
  • Su respiración es rápida o costosa y las mucosas de las encías y de la conjuntiva están azuladas.
  • Temblores musculares e incluso vómitos.
  • Le aumenta el ritmo cardíaco.
  • Se tambalea.

Si no es tratado a tiempo la situación se complica y puede que:

    • Le aparezcan pequeñas manchas de sangre en la piel.
    •  Padezca una hemorragia gastrointestinal.
    • Sufra una insuficiencia hepática o renal.
    • Se vea afectado por un edema cerebral.
    • Le fallen los órganos provocando la muerte

​

El golpe de calor se tiene que tratar de inmediato, a la menor sospecha debemos llevar al perro al veterinario.

Si la situación es tan grave que no podemos trasladar al animal hasta la clínica, nuestro objetivo será el de bajar la temperatura corporal del animal, pero no lo podemos hacer de cualquier manera.

Pasos a seguir ante un golpe de calor:
  • Para bajar la temperatura corporal del animal deberemos llevarlo a un sitio fresco y aplicar frío en las zonas más importantes, como son la cabeza, el cuello, las ingles y las axilas.

    De este modo, refrescaremos la sangre que va hacia el cerebro, evitando un posible daño cerebral, y bajaremos la velocidad de la respiración.

​

  • Deberemos poner al animal bajo un chorro de agua (no muy fría) y humedecerle la boca sin obligarle a beber, puesto que puede que sea incapaz de tragar o que mucha agua lo ahogue.

    Cuando veamos que la respiración se ha normalizado, podremos sacarlo de debajo del agua pero manteniendo siempre el control de su temperatura.

  • Si queremos que el frío le cale rápido, podemos ayudarnos con ventilador o le podemos pasar cubitos de hielo por la nariz, las axilas y por los lados del cuello.

A pesar de todos estos esfuerzos, es fundamental que cuando nos sea posible, llevemos al perro o gato al veterinario. Éste deberá hacerle un reconocimiento y administrarle la medicación adecuada para acabar de recuperarse.

Cosas que NO debemos hacer nunca ante un golpe de calor:

  • Cubrir o envolver a nuestra mascota con toallas, de esta manera el calor sube en vez de salir.
  • Utilizar agua completamente helada, ya que le podemos dañar el cerebro.

Como prevenir el golpe de calor:

Para evitar que nuestra mascota sufra un golpe de calor hay que actuar con sentido común. De todos modos, es importante recordar:

  • Dar de beber al animal regularmente para evitar la deshidratación. El agua se debe renovar a menudo y se debe administrar en pocas cantidades.

  • No dejar al perro encerrado dentro del coche.
  • Sacar a pasear al perro en los momentos de menos calor y evitar que haga mucho ejercicio.
  • No encerrar al perro en una habitación pequeña sin ventilación.
  • Si el perro vive en el jardín, debería tener una sombra en la que cobijarse.
  • En verano, es mejor darle la comida al perro por la noche porqué después de comer, los perros, son más propensos a sufrir colapsos.

    Si come en dos tomas, darle a primera hora de la mañana y por la noche.

  • En caso de salir de viaje, es aconsejable llevar abundante agua y hielo. Si vemos que el animal se estresa, podemos colocar en el suelo del trasportín, toallas húmedas.
  • Intentar no viajar en barco y dejar al perro en la bodega, son lugares ideales para que nuestro perro sufra un golpe de calor, no están ventiladas ni refrigeradas.

Así que por favor, además de todas estas indicaciones, usa tu sentido común y evita riesgos innecesarios.

A la que veas a tu perro jadear más de lo normal, toma todas la precauciones, y si puedes evitar a que llegue a ese extremo, mucho mejor.

Cada año son centenares los perros que mueren por golpe de calor, no sólo por dejarlo en el coche, sino por todas las anteriores mencionadas, paseos en horas inadecuadas, deporte innecesario, comidas a deshoras, etc…

Como siempre digo, disfruta con tu perro…pero con responsabilidad.



Mónica Corchado
Sobre la autora

Me llamo Mónica Corchado, directora y fundadora de Dog Coaching y del Instituto Dog Coaching.

Soy una amante de los perros y Técnico Superior en Psicología Canina e Instructora de perros de Utilidad desde 1.998.

Me encanta aprender todo lo relacionado con su comportamiento y su psicología.

Considero que los perros están con nosotros para enseñarnos algo muy preciado, como lealtad, integridad y honestidad.

Ellos hacen todo lo posible por entendernos, qué menos que esforzarnos en entenderles también a ellos.

Miembro Federado de la Asociación Nacional de Adiestradores Caninos Profesionales (ANACP), con el nº713/20

Cómo deben saludarse los perros

Estás paseando con tu perro tranquilamente por la calle; de repente, delante de ti ves a una persona que también está paseando a su perro y se dirige hacia ti…Los perros se ven y se quieren conocer. Empiezan a tirar de las correas, a ladrar, a llorar, a mover la cola…Piensas que está muy contento de querer conocer al otro perro…Las distancias se acortan, se juntan los morros, las correas siguen tirantes, los perros parecen caballos a dos patas, empieza la tensión…los cuerpos de los perros se tensan, su pelo del lomo se eriza…y las correas siguen tirantes. Por el miedo a que se peleen tiras del perro y zas…comienza una pelea entre ellos.

Tras esta bronca, tiras del perro y te vas en la dirección hacia la que ibas inicialmente, mientras la otra persona hace lo mismo. Los perros siguen ladrando y gruñendo mientras los arrastran.

¿Te suena esta escena?

Pueden variar algunas cosas, como que uno de los perros esté suelto, o que en vez de uno, sean varios, pero la esencia es la misma.

Cuando paseo por la calle esta escena se repite mucho, y sino, se repite esta otra:

Vas paseando con tu perro cuando ves que viene en tu dirección otra persona con su perro. Los perros se ven y se quieren conocer. Empiezan a tirar de las correas, a ladrar, a llorar, a mover la cola…Piensas que está muy contento de querer conocer al otro perro… La distancia se acorta mientras los perros siguen muy “contentos” pero ves que la otra persona coge la correa más corta y empieza a coger distancia lateral contigo para evitar que los perros se conozcan. Ambos animales siguen sus caminos tirando de la correa uno hacia el otro, ladrando, llorando y gruñendo…pero al final os alejáis uno del otro sin que se hayan conocido.

¿Te suena esta otra escena?

Ambas escenas son, por desgracia, muy comunes.

¿Por qué digo “por desgracia”?

Porque en el primer caso el ritual de saludo ha sido un fracaso absoluto y en el segundo se le ha evitado al perro conocer a otro congénere.

Y sinceramente, me entristecen ambas escenas.

Los perros son seres sociables, gregarios, les gusta convivir en manada, y somos nosotros, los humanos, quienes les robamos esa parte tan importante de su vida y habilidad social.

A la hora de que dos perros se crucen en la calle y quieran conocerse, hay algunos aspectos muy importantes que tenemos que tener muy en cuenta.

 

Correa.- sin lugar a dudas uno de los aspectos más importantes y vitales. La gran mayoría de veces es el desencadenante de las tensiones y broncas entre los perros.

Jamás, jamás, jamás…repito…JAMÁS, deben de estar tensas las correas cuando dos perros se cruzan en la calle. Realmente nunca debería de estar tensa la correa, pero mucho menos en estos momentos tan importantes y delicados.

Ya no deben acercarse con las correas tensas y excitados, porque ese acercamiento ya es tenso y excitado, con lo cual ya predispone a una muy mala presentación y educación entre ellos (no por culpa de ellos). Pero es que una vez que se han juntado, las correas deben de relajarse de ipso-facto.

Hay que dejar que puedan olerse sin tensiones, que den vueltas entre ellos mientras se huelen, arriba, abajo, la cara, el trasero, etc. Deben de reconocerse y evitar los encuentros visuales, y esto sólo se consigue con las correas relajadas.

Y si tienes la oportunidad, decirle a la otra persona que por favor relaje la correa mientras los perros se están conociendo.

Por eso nunca recomiendo correas cortas. Deben ser como mínimo de 2-3 mts (aunque en el paseo la lleves más corta, cuando hay un encuentro canino hay que soltar correa).

Y si tienes un perro conflictivo y estás en proceso de rehabilitación, recomiendo correas de 5-10 mts para darle al perro libertad para que su lenguaje corporal se exprese sin interferencia nuestra (esto bajo supervisión de un profesional y en según qué casos, con bozal, pero es necesario que el perro recupere sus habilidades sociales).

 

Tu.- Si…tu. Tú tienes un papel muy importante en esta historia, porque tu miedo o tu tensión va a influir directamente en el estado anímico del perro o de los perros en el caso de que ya estén juntos.

La conexión con tu perro durante los paseos es mediante la correa, así que ten presente que tus emociones las va a absorber tu perro quieras o no, y aunque quieras fingir, quizás lo consigas con las personas, pero no podrás nunca engañar a un perro.

Así que te toca hacer un poco de introspección y evaluar tus emociones cuando te encuentras en las situaciones arriba mencionadas. ¿Qué sientes? ¿Ya te tensas y agarras la correa con más fuerza? ¿Piensas en lo peor antes de tiempo?

Todo esto es un botón previo a la reacción de tu perro.

Debes conservar la calma, relajar la correa y confiar en tu perro.

De verdad, es una pena que los perros no puedan conocerse por nuestras historias y nuestros miedos. No es justo para ellos…Piénsalo.

 

Autocontrol..- bueno, no podía faltar…es vital enseñar a nuestro perro autocontrol para que sepa gestionar sus impulsos y emociones por él mismo, sin necesidad de órdenes externas. Un perro con autocontrol sabrá cómo acercarse a otro perro y sabrá qué hacer frente a una energía fuerte. Evidentemente también cuenta su nivel de socialización, excitación y ansiedad.

 

Lenguaje corporal.- no hay excusa. Si tienes perro debes saber leer el lenguaje corporal de tu perro (y de todos realmente), pero sobretodo del tuyo. No es posible que alguien que tiene perro no sepa interpretar correctamente el lenguaje canino, y menos hoy día con la cantidad de información que hay a golpe de click. Sólo si sabes entender a tu perro, podrás anticiparte a cualquier conflicto que pueda haber. Debes conocer qué significa cuando tu perro pone tiesa la cola y las orejas, o cuando pone sus orejas un poco para atrás. Al menos lo más básico. No pretendo que conozcas lo mismo que un profesional, pero uno debe de invertir tiempo en observar a su perro para conocerle, ya que si no estaremos viviendo con un auténtico desconocido y nunca podremos anticiparnos a nada.

Estos aspectos son los más fundamentales a tener en cuenta cuando llega el momento en el que dos o más perros se encuentran y se saludan.

Es muy importante también que si finalmente hay bronca, no irse de allí ni que se separen los perros en ese estado de excitación y nerviosismo. Siempre recomiendo salir de la zona y del momento con los perros tranquilos para que no asocien los encuentros con otros perros a algo negativo y mala experiencia.

En posteriores artículos hablaré sobre el mito de la dominancia…¿Existe? Hablaré sobre ello en breve…

Y ahora cuéntame….¿Qué experiencias has tenido con encuentros con otros perros? ¿Ha sido buena o ha terminado en bronca? ¿Le dejas que salude a otros perros?

Mónica CorchadoSobre la autora

Me llamo Mónica Corchado, directora y fundadora de Dog Coaching y del Instituto Dog Coaching. Soy una amante de los perros y Técnico Superior en Psicología Canina e Instructora de perros de Utilidad desde 1.998.

Me encanta aprender todo lo relacionado con su comportamiento y su psicología.Considero que los perros están con nosotros para enseñarnos algo muy preciado, como lealtad, integridad y honestidad.Ellos hacen todo lo posible por entendernos, qué menos que esforzarnos en entenderles también a ellos.

Miembro Federado de la Asociación Nacional de Adiestradores Caninos Profesionales (ANACP), con el nº713/20

Ejercicio físico en el perro

Si hay una cosa clara cuando alguien trae un perro a casa, es que éste tiene que hacer ejercicio físico.

¿Pero cuánto y cómo?

Hay algunas creencias erróneas con respecto a este tema, y son:

– Los perros pequeños con dar cuatro carreras por el pasillo de casa, ya tienen suficiente.

– Los perros grandes necesitan mucho más ejercicio que los pequeños.

– Le tiro 50 veces la pelota o el palo y ya lo tengo cansado para todo el día.

Es un tema bastante controvertido y aún hay mucho desconocimiento.

Pero… ¿es importante que los perros hagan ejercicio físico para cansarse?

Sí…y no. Me explico.

Todos los perros deben de hacer ejercicio físico cada día, pero acorde a su tamaño, a su salud física, a su nivel de energía y a su raza (lo explicaremos más adelante).

Pero es mucho más importante y necesario para un perro el estímulo mental, el trabajar el olfato…el hacer que piense y que no sólo mueva su cuerpo.

Tanto el defecto como el exceso de ejercicio físico son contraproducentes.

Defecto porque un perro no puede llevar una vida sedentaria, atenta a su salud. En función de su raza (perros chatos), salud (problemas de corazón, pulmón o articular principalmente) y nivel de energía (perros de baja energía), van a necesitar poco ejercicio diario; pero poco no quiere decir que sea nada. En estos casos bastará con paseos relajados, cortos en duración pero varias veces al día.

Es importante que sigan relacionándose con otros perros, que huelan todo por la calle y que sigan viendo mundo.

Y exceso porque mucho ejercicio físico mal gestionado, puede causar altos niveles de estrés, de sobreexcitación y de ansiedad.

Además hay que tener en cuenta, que cuanto más ejercicio físico haga el perro, más resistencia tendrá éste y por lo tanto, siempre va a necesitar más. Algo contraproducente.

Vamos pues, a desmontar esas creencias anteriores:

Los perros pequeños son perros, igual que un Mastín, un Pastor Alemán o un Terranova, y por tanto es muy importante que el animal salga a la calle a pasear, a correr, a jugar y a relacionarse con sus congéneres.

Es un grave error, con graves consecuencias para el perro, impedirle todo lo anterior mencionado. Son animales gregarios, sociales, y necesitan de la relación con todo lo que lo envuelve en su día a día.

Y no…no les basta con dar cuatro carreras por el pasillo de casa. Si se pega estas carreras es por la frustración de no poder hacerlo en la calle.

No seas egoísta y sácalo, igual que si tuvieras un perro grande. Y no te digo nada si tienes un Terrier…

Por otro lado, los perros grandes no siempre necesitan más ejercicio que los pequeños, es más, “por lo general” suele ser menos, pero dependerá del individuo. Que no te confunda su tamaño.

Un Mastín o un Gran Danés necesita menos ejercicio físico que un Jack Russell, pero ojo, un Carlino o Bulldog necesita menos ejercicio que un Pastor Alemán, por ejemplo.

Y luego hablamos sobre el querer cansar al perro únicamente con el ejercicio físico, jugando a la pelota de forma constante y repetitiva.

Esto es un gran error. Por desgracia hay cientos de perros obsesionados con la pelota por este mismo motivo. Del juego a la obsesión y a la neurosis hay una línea muy fina, y cuando la pasamos cuesta mucho retroceder, así que mucho cuidado.

¿Entonces no podemos jugar a la pelota con nuestro perro?

Claro que sí, pero de forma controlada y algo más estructurada. Es decir, si vas a utilizar la pelota, haz que tu perro la vaya a buscar con la nariz y no con la vista. Ya hablé sobre ello en un artículo y vídeo anterior.

Y sobre todo no más de 10 minutos la parte visual.

Para satisfacer las necesidades del perro no sólo hay que contar con el ejercicio físico, sino que mucho de lo necesario se basa en la estimulación mental.

Y luego está la parte del deporte con el perro. Mucha gente hace Canicross, Mushing, Senderismo, etc…y está genial.

El deporte con nuestro perro refuerza el vínculo, pero como he comentado antes, debemos de vigilar de tener al perro adecuado al deporte que queremos realizar, ya no sólo en cuestión de raza, sino a nivel de energía y condición física.

Una vez más, como todo en la vida, no todo es blanco ni negro. En medio hay toda una gama de grises que es con lo que nos tenemos que quedar.

Traducido al tema de hoy, todo ejercicio físico es bueno siempre y cuando nos adaptemos a nuestro perro y no al contrario, y siempre que no termine en obsesión.

Cuéntame… ¿Practicas algún deporte con tu perro? ¿Qué tipo de ejercicio físico realiza?

El hiperapego en los perros

¿Alguna vez has visto a un perro que no se separa de su dueño ni un solo minuto estando en casa?

Que tu perro esté pendiente de ti en un entorno nuevo o fuera de casa, es normal, no es su casa, su refugio. Pero que lo haga constantemente en casa, que te persiga con cada movimiento que hagas, a la cocina, al baño, a la habitación, etc, y no sepa estar en su camita tranquilamente, esto ya nos dice que hay un problema de hiperapego.

Pero ¿Qué es el hiperapego exactamente?

Es un vínculo patólogico que crea una dependencia obsesiva con el propietario. Es una relación tóxica, que impide al animal sentirse seguro cuando su dueño no está cerca de él.

No hay que confundir el hiperapego con la ansiedad por separación.

Si bien es cierto que en muchos casos de ansiedad por separación también hay hiperapego, en otros casos no es así.

También es cierto que otros tantos casos diagnosticados como ansiedad por separación no lo son, y es simplemente aburrimiento, falta de estímulos y/o falta de ejercicio. Pero este no es el tema ahora.

¿Cuáles son las causas del hiperapego?

Pueden ser varias, realmente.

Una de ellas es por una ausencia en la fase del desapego. Me explico:

Cuando el cachorro tiene un mes y medio aproximadamente, el instinto natural de las madres es ir rechazando a su cachorro para impedirle que se alimente de ella y así enseñarle independencia. A esto se le llama desapego primario. Evidentemente hablo de situaciones en las que dejamos que sus vidas lleven su curso natural.

Aunque la madre rechace al cachorro para que no se alimente de ella no quiere decir que lo eche de su lado permanentemente. Todo lo contrario, ya que la madre le enseñará todo lo necesario para su vida de adulto, habilidades sociales, control de la mordida, límites, etc.

De ahí la importancia de no separar a los cachorros de la madre antes de tiempo, ya que conlleva graves problemas de comportamiento futuros.

Ésta es una etapa muy importante, el cachorro está viviendo sus primeras experiencias y hay que evitar en la medida de lo posible que tenga traumas.

A los dos meses (a veces incluso una semana antes), los cachorros son separados de la madre por parte del humano para su venta o adopción a otra familia, y aquí comienza una nueva etapa a la que se le llama desapego secundario.

El cachorro debe de acostumbrarse a su nueva rutina viviendo con una nueva familia, de modo que tenemos (o tendríamos) que hacer una serie de pautas para crear esa independencia y desapego, pero vigilando siempre que no sea traumática para el cachorro.

Si no le hemos dado al cachorro el tiempo suficiente para que se desapegue de la madre biológica de forma correcta, y lo introducimos en nuestra casa, se creará otro apego con nosotros, ya que el cachorro necesitará de la seguridad y protección nuestra. Es algo normal, hemos eliminado la fase natural del desapego.

A esto hay que sumarle, que cuando llega un adorable cachorro a casa, todo son atenciones, mimos, cariños y compañía las 24 horas al día. Esto le va creando al cachorro, poco a poco, un hiperapego y dependencia de nosotros.

De ahí la importancia de que aunque sea cachorro, le enseñemos a estar solo por momentos, para que vaya creando su propia independencia y aprenda a estar solo en casa, o en su lugar de descanso mientras nosotros nos movemos por ella.

Pero ojo, no debemos de caer en ninguno de los dos extremos:

Ni no dejarle solo en todo el día, ni dejarle 10 horas solo al día siguiente de llevarlo a casa. Debe de haber una adaptación, y ésta no debería durar menos de al menos, una semana.

Cabe decir que el hiperapego no sólo ocurre cuando son cachorros.

Puedes adoptar un perro joven y adulto, y provocar este transtorno debido a cambios ambientales, del propietario, rutinas, abandono en perreras, o perros mayores con menos capacidad a los cambios externos..

También hay que vigilar el vínculo e intentar que sea lo menos “tóxico” posible.

¿Qué aconsejo hacer para evitarlo o tratarlo?

Para evitarlo haremos lo mismo prácticamente que para tratarlo.

Es necesario que el perro tenga su propio lugar de descanso en la casa, que no tiene porqué estar separado de nosotros.

Tiene que ser un espacio confortable donde él se sienta cómodo cuando estamos nosotros en el ambiente (por ejemplo el comedor).

Recomiendo enseñarles desde el principio la orden de “a tu sitio” o “a tu cama” o similar, para que asocie su lugar de descanso a estas palabras.

¿Por qué?

Porque le vamos a enseñar a que cuando nos levantamos para ir a la cocina, él deba esperarnos en su lugar de descanso, tranquilo, sin ansiedad.

Y así lo haremos cada vez que vayamos a un lugar de la casa (lavabo, habitación, etc).

A la hora de acostumbrarlo, empezaremos siempre por poco tiempo y le premiaremos (de ahí mi insistencia siempre de no esperar a hacer los ejercicios a los momentos en concreto, sino provocar las situaciones para practicarlos sin prisas) e iremos alargando la distancia y el tiempo.

No quieras hacerlo rápido. Dale su tiempo de adaptación.

El objetivo es crearle una independencia segura en la que no tenga la necesidad de seguirte por toda la casa para sentirse seguro con él mismo.

En mi casa por ejemplo, los perros duermen en el sofá, y cuando les digo “a tu sitio”, se van automáticamente a tumbarse allí y se quedan tranquilos mientras como, ceno o me muevo por la casa.

Si cambias de casa, de rutina, horarios, etc, es posible que este comportamiento se altere.

Tan sólo vuelve a aplicar las mismas pautas que al principio, hazle sentir seguro en su lugar.

Es bueno que este lugar de descanso, esté en una zona donde pueda vernos cuando estamos en la zona central de la casa, porque no significa que deba de ignorarnos, sino que sepa estar tranquilo sin la necesidad de que sea nuestra sombra constante.

Con esto evitaremos situaciones de estrés y ansiedad innecesarias, y también la gran temida ansiedad por separación.

Recuerda que el que te siga por toda la casa, te espere en la puerta del lavabo, etc, no significa que te quiera más, sino que tiene un transtorno que debes de tratar por el bien del perro.

Un perro con hiperapego puede sufrir depresión si no está su dueño a la vista…y la depresión no es sana, ni para nosotros ni para ellos.

Hay personas a las que les gusta que su perro les siga por toda la casa, les hace gracia y sobretodo, se sienten reconfortados porque confunden esto con el amor, y no es así.

Quizás hay una necesidad o carencia emocional por parte de la persona que la vuelca en el perro…piénsalo.

Una relación dependiente, ya sea entre humanos o con los perros, no es una relación sana.


Mónica Corchado
Sobre la autora

Me llamo Mónica Corchado, directora y fundadora de Dog Coaching y del Instituto Dog Coaching.

Soy una amante de los perros y Técnico Superior en Psicología Canina e Instructora de perros de Utilidad desde 1.998.

Me encanta aprender todo lo relacionado con su comportamiento y su psicología.

Considero que los perros están con nosotros para enseñarnos algo muy preciado, como lealtad, integridad y honestidad.

Ellos hacen todo lo posible por entendernos, qué menos que esforzarnos en entenderles también a ellos.

Miembro Federado de la Asociación Nacional de Adiestradores Caninos Profesionales (ANACP), con el nº713/20

La importancia de la calma

Imagina vivir durante 16 horas al día con sobreexcitación, con estrés, con ansiedad y pendiente constantemente de los estímulos visuales de alrededor y de órdenes.

Estresante ¿verdad?

Pues así viven muchísimos perros hoy en día.

A los perros les hemos invitado a nuestra sociedad, a nuestras vidas urbanas, y gracias a ello les hemos despojado, la gran mayoría de veces, de su equilibrio mental como perros.

No hace tantos años, cuando el perro no estaba considerado como “mascota” y vivía en el campo, quizás no tenía los excesos de mimos y cuidados que tienen ahora, pero eran más “perros”, eran más ellos mismos, y estaban mucho más equilibrados.

¿Qué ha pasado entonces?

Los perros que vivían en el campo tenían un trabajo diario, acorde a su naturaleza.

Normalmente eran perros pastores que acompañaban al pastor con sus ovejas, sus caballos, sus burros, o iban al campo a labrar, y el animal estaba acompañándole mientras vigilaba los alrededores.

Ahora están dentro de un piso encerrados la gran mayoría de las horas del día. Sí, salen a pasear…pero sinceramente ¿Cuántas horas al día? Pongámonos generosos y digamos 3 horas al día repartidas en varias salidas.

Sumada a la generosidad de las 3 horas, tenemos que tener en cuenta que de esas 3 horas, como mínimo 2 horas (y sigo siendo muy generosa en el tiempo) están atados a una correa sin posibilidad de correr a sus anchas, sin posibilidad de oler lo que de verdad quieren o necesitan, y muchas veces sin posibilidad de relacionarse con otros semejantes.

A esto súmale las tensiones de las correas, los tirones, los nervios del guía, las prisas, etc.

Y a esto súmale también en algunos casos, la sobreexposición a estímulos, ya sean los propios de una ciudad o los relacionados con exceso de ejercicio físico que se hace con ellos para poder “cansarles” y que estén tranquilos en casa mientras estamos 10 horas fuera de casa.

Como ves, no es un escenario muy idílico para ellos…

¿Qué podemos hacer por ellos?

Bien, como muchas situaciones de las expuestas no se pueden cambiar (vivir en la ciudad, trabajar, etc), vamos a intentar con algunas sencillas pautas, tener a nuestro perro en un equilibrio mental y psicológico más favorable para él.

Vamos a ello.

  • No juegues en exceso a juegos que fomenten e incentiven la caza.- todos los perros tienen instinto de caza, unos lo tienen más acentuado que otros, pero todos lo tienen. Recuerda que el perro viene del lobo, desde el Chihuahua hasta el Mastín.

    Este tipo de juegos, como el tirarle la pelota constantemente, el frisbi o similares, les sobreexcita mucho ya que sale a relucir este instinto de caza del que te hablo, utilizando mucho la vista y muy poco el olfato.

  • Vigila los juegos de lucha.- jugar con ellos con el mordedor, cuerda o similares simulando una lucha entre tú y tu perro, fomentan mucho el instinto de presa, y les sobreexcita también demasiado, además de que en según qué tipo de perros lo desaconsejo totalmente.

    ¿Significa que no podemos jugar a esto nunca? Por supuesto que sí, pero siempre con control, no más de 10 minutos y sobre todo, si ves que se sobreexcita corta el juego de inmediato.

  • Caricias suaves.- muchas veces me encuentro con que las personas acarician a sus perros de forma muy excitada, y la reacción del perro evidentemente es la sobreexcitación.

    Vamos a acariciar a nuestro perro siempre de forma calmada, suave…con la intención de que se relaje, no de que se excite. Hazle masajes…esto le llevará a un estado de calma muy relajante y beneficioso para su mente (y para ti).

  • Dosifica las situaciones de estrés.- si tu perro tiene miedos o inseguridades a la calle, personas, perros, etc, evita exponerle a dichas situaciones de forma prolongada y sin sentido.

    Si has de hacerlo porque quieres rehabilitarle, hazlo bajo las pautas de un profesional para saber el grado y la intensidad de las exposiciones.

    No lo estreses así porque sí.

  • Olfato, olfato y olfato.- los que me conocéis sabéis lo pesada que soy con lo del olfato, pero es que es imprescindible para que nuestro perro recupere su naturaleza como perro.

    Ellos son todo olfato, así que evita los juegos de vista y cámbialos por los de olfato y de estimulación mental. Tu perro te lo agradecerá.

  • Autocontrol.- otra de mis insistencias. Un perro con autocontrol es un perro equilibrado. Pero insisto, no es lo mismo el control con las órdenes de “quieto”, que el autocontrol.

    Este último es la capacidad del propio perro de controlar por él mismo sus impulsos y emociones, sin necesidad de un control externo.

    Un perro que sabe autocontrolarse sabrá controlar y gestionar todas las situaciones, incluso las más conflictivas.

    Creéme…es una bendición.

Bien, estas son las pautas más imprescindibles para que tu perro, a pesar de vivir en un entorno hostil para él y totalmente antinatural, pueda recuperar su equilibrio mental y natural como perro.

Sobre todo, respeta su naturaleza como animal, no lo humanices y no lo sobreexcites.

Vigila mucho los deportes excitantes como el agility, el dog-dancing, el frisbi, etc… Todos ellos son juegos muy excitables con los que son muy fáciles “pasar de vuelta” al perro. Hazlos, pero controlando mucho el estrés del perro, su ansiedad y la sobreexcitación durante los ejercicios.

Y por supuesto, vigila los ejercicios con clicker….si no se hace correctamente, lo que se consigue es un perro ansioso y muy estresado queriendo constantemente buscar el movimiento que accione el click para conseguir el premio.

A veces, la herramienta más simple puede ser la más perjudicial para la mente y estabilidad del perro.

Recuerda…disfruta de tu perro pero con responsabilidad.

Y ahora si quieres, cuéntame en los comentarios la rutina diaria de tu perro y si te encuentras e inquieta alguna situación de estrés o ansiedad en tu perro.

Vacunar o socializar

Por desgracia, el calendario de vacunaciones de un cachorro y la etapa de socialización, suelen coincidir en el tiempo.

Y cuando el propietario se encuentra con la situación, debe de decidir inclinarse hacia un lado o hacia otro.

Depende de a quién preguntes, generalmente a veterinarios, te dirán que el cachorro no salga de casa hasta que esté completado todo el calendario de vacunación, dejando a un lado la socialización.

Por suerte cada vez hay más veterinarios concienciados en la importancia de exponer al cachorro a diversas situaciones antes que encerrarlos en casa en cuarentena.

Por otro lado, los educadores caninos, siempre te vamos a aconsejar que priorices la socialización, ya que las consecuencias de no hacerlo repercuten durante toda la vida del perro (una media de 15 años), y generalmente es irreversible.

Perros con miedo o inseguridades que provienen de una mala socialización, son por lo general imposibles de solucionar (también dependerá del grado de miedo, claro).

¿Verdad que no se aíslan a los niños hasta que están vacunados? Se les lleva a la guardería, se les junta con otros niños, van al parque… ¿Qué diferente tiene que ser con el perro?

Además, según la Sociedad Veterinaria Americana de Comportamiento Animal (American Veterinary Society of Animal Behavior, AVSAB), la mortalidad asociada a problemas de comportamiento es mucho mayor que la relacionada con enfermedades infecciosas, por lo que la AVSAB y la Asociación Americana de Hospitales para Animales (American Animal Hospital Association, AAHA) recomiendan encarecidamente las experiencias tempranas para los cachorros.

La etapa de socialización del perro comienza a los 2 meses hasta máximo los 4 meses (realmente desde las 3 semanas, pero entendemos que el propietario lo tiene desde las 8 semanas, no antes).

Ahí está todo el potencial del perro para absorber todas las experiencias positivas del entorno.

A partir de esta edad, cada día que pasa, su capacidad para interiorizar todas estas experiencias e integrarlas, se reduce, llegando las inseguridades a su vida.

No quiere decir que a los 4 meses se termine la función de la socialización, siempre se va a estar socializando, pero la etapa más importante para que el cachorro viva todas las máximas experiencias con el entorno es esa.

Y no hay una segunda oportunidad para que vuelva a ser cachorro…

Evidentemente, cuando hablamos de sacarlo a la calle aún sin tener todas las vacunas, no lo decimos a lo loco.

Hay que tener cuidado a donde lo expones.

No lo metas en un pipican, o en una residencia canina, o en lugares que ves que no están limpios ni con animales que veas que están enfermos.

Por el contrario, es muy aconsejable llevarlo a todo el resto de lugares, pasear por la calle por zonas limpias para que escuche los ruidos, vea coches, motos, niños corriendo, saltando, gritando, que vea abuelos con bastón, personas en sillas de ruedas, bicicletas, etc.

También es muy aconsejable e importante que se relacione con otros perros para que vaya aprendiendo las habilidades sociales que harán de él un perro sociable con todos sus compis.

Por supuesto, evita juntarlo con perros que puedan hacerle daño, ya que entonces conseguiremos el efecto contrario.

Ojo! Esto no quiere decir que el cachorro no pueda recibir un marcaje de un perro adulto, esto es totalmente sano y recomendable.

El pequeñajo tiene que aprender los límites de sus juegos y sus insistencias, y la manera correcta es mediante un marcaje de un adulto equilibrado.

Pero un marcaje, no un revolcón.

No tengas miedo de juntarlo con todo tipo de perros, grandes, pequeños, pastores, molosos, terriers, etc…claros, negros…Tiene que aprender a relacionarse con todos.

Luego de adulto elegirá si quiere jugar o no con los que quiera, pero es importante que sea un animal sociable y nada reactivo.

También, si tienes la oportunidad, júntalo también con otros animales, sean gatos, caballos, hurones, etc… quizás algún día tenga que convivir con ellos.

Otra muy buena opción es llevar a tu cachorro a clases de socialización, donde podrá juntarse con otros cachorros de edades parecidas y vivir experiencias muy válidas y necesarias para su edad.

Como ves, con sentido común y cautela, puedes perfectamente combinar ambas situaciones, así que por favor, no dejes la socialización para cuando termine de vacunarse porque las consecuencias de ello las sufrirás toda la vida del perro.

Y recuerda…disfruta de tu cachorro, pero con responsabilidad.

El trabajo empieza en casa

A menudo, o prácticamente siempre, cuando me llaman con un problema de conducta en el perro aunque éste se manifieste en la calle, mi trabajo empieza en casa.

¿Por qué?

Porque todo tiene su desencadenante en casa. Me explico:

No podemos pretender controlar a nuestro perro, o intentar que él se autocontrole en la calle, si no somos capaces de conseguirlo en casa.

En la calle hay muchos estímulos, olores, personas, niños, bicis, perros, gatos, etc, que hace muy difícil la comunicación con nuestro perro si ya en casa no nos hace ni caso o está muy excitado.

Esto es algo que normalmente choca a la gente, y me preguntan que porqué trabajamos en casa si el problema está en la calle.

Y no…el problema no está en la calle. En la calle se refleja el síntoma, pero la causa está en casa.

Veamos qué me suelo encontrar normalmente:

  • Perros sobreexcitados.- si no puedes controlar la sobreexcitación de tu perro en casa, ¿cómo pretendes controlarla fuera? Es imposible.

    Muy pocas veces veo rituales de salida tranquilos (poner el collar, la correa y esperar en la puerta). La típica imagen es la de un perro ansioso, saltando, ladrando, mordiendo la correa, dando vueltas sobre sí, gimiendo, etc. Todo esto es sobreexcitación y ansiedad, y si sale de casa así, en la calle seguirá así y sus reacciones vendrán motivadas por ello.

    ¿Qué tenemos que hacer? Los que me conocéis, ya sabéis lo pesada que soy con el autocontrol, pero como siempre os digo, es la base de todo objetivo. Sin él, no se podrá conseguir mucha cosa.

    El objetivo es conseguir que el animal sea capaz de gestionar sus emociones por él mismo frente a la excitación de salir a la calle. Esto no significa que tenga que estar apático, sino que sus reacciones no pasen de un umbral de excitación moderado.

    Por lo tanto, no le pondrás el collar hasta que esté tranquilo (no tiene nada que ver con que esté sentado, sino con que su mente esté tranquila, son dos cosas diferentes).

    Tampoco le pondrás la correa hasta que consigas lo mismo que te acabo de explicar.

    Después tienes que reclamarle un espacio para poder abrir la puerta y que puedas controlar el exterior (que no haya nada que pueda ser perjudicial para vosotros o para los demás), y tiene que esperar tranquilo hasta que le invites a salir.

    Te puedo prometer que si haces estos ejercicios, con toda la paciencia del mundo, de forma tranquila y sobretodo en silencio, tu perro saldrá por la puerta de otra manera muy diferente a como lo hacía antes.

    Y sólo entonces, su comportamiento en la calle será mucho más calmado, sabrá autogestionar sus impulsos más fácilmente y tú podrás anticiparte y trabajar con los posibles encuentros con los que se sobreexcitaba.

    Por supuesto que la sobreexcitación en casa no se limita sólo al ritual de salida, sino a la hora de la comida, a la hora de los juegos, y a la invasión de tu espacio propio.

    Para ello tienes que hacer lo mismo que te he explicado anteriormente, pero en el escenario adecuado.

  • Falta de límites y normas.- esto es otra cosa muy común en muchos hogares. El perro hace lo que le da la gana, cuando le da la gana y porque le da la gana.

    Un perro sin normas y límites, es un perro descontrolado. Los perros son animales de rutina; para su equilibrio psicológico necesitan saber qué pueden hacer en cada momento, esto les da mucha tranquilidad.

    Un perro sin normas y límites es un perro que constantemente está recibiendo castigos, regañinas, etc, causando en el perro una gran frustración, que deriva a su vez en una sobreexcitación mal gestionada.

    Enseña a tu perro lo que puede hacer en casa y en qué momentos.

    Por ejemplo: no pedir en la mesa cuando comemos; en ese momento él debería de saber que ha de irse directamente a su zona de descanso.

    O que dentro de casa no se juega…si queremos jugar con nuestro perro, lo hacemos en la calle, en la terraza o en el jardín, pero nunca dentro.

    ¿Por qué?

    Porque si le estamos pidiendo calma y relax en casa, no podemos luego incitarle a la excitación mediante el juego, y el animal estará siempre confundido sin saber exactamente si está permitido jugar o no.

    Cuánto más claras sean las normas, más tranquilo estará nuestro perro porque sabrá comportarse en cada momento sin necesidad de que le estemos repitiendo y regañando en cada momento.

  • Mala comunicación: esta es otra de las cosas que los humanos solemos hacer mal. Tenemos que tener en cuenta que nuestro perro es eso…un perro…y su comunicación es diferente a la nuestra.

    Nosotros nos comunicamos principalmente con el habla, con la voz, pero los perros se comunican con la energía y el lenguaje corporal.

    ¿Por qué nos empeñamos en hablar tanto con ellos si es la manera en que menos nos entienden?

Prueba a comunicarte sólo con tu lenguaje corporal y tu energía (tu intención interior), ya verás cómo te sorprendes.

En serio, menos palabras y más calma, templanza, paciencia y asertividad cuando nos comuniquemos con nuestro perro.

Si no te gusta cómo se comporta tu perro en la calle, haz una revisión y valoración de tu relación con él en casa. Intenta identificar lo que te he comentado anteriormente, y empieza a trabajar sobre ello.

¿Qué conseguirás?

Paseos más tranquilos, mejor comunicación y vínculo con tu perro, y una mejor convivencia dentro casa.

Recuerda: todo comienza en casa.

Y ahora dime y se sincero/a:

¿Tu perro se comporta en casa como tú realmente quieres, de forma tranquila, sabiendo qué tiene que hacer en cada momento, estando tranquilo cuando vais a salir, a comer, o en otros momentos diarios del día a día?

¿O por el contrario es una pelea diaria con él porque todo lo que hace te molesta?

Cuéntamelo aquí abajo y lo comentamos.

Cómo evitar la obsesión por la pelota

Unos de los juegos más comunes, habituales y frecuentes que las personas usan para jugar con su perro, es tirarle la pelota (o palo, piedra, etc) una y otra vez.

No tendría nada de malo si no fuera porque con frecuencia se pasa la fina línea que hay hacia la obsesión, y con ella, muchos problemas de comportamiento asociados.

¿Por qué les gusta tanto a los perros perseguir una pelota?

Este tipo de juegos despiertan el instinto cazador que todos los perros tienen (unos más potenciados que otros), y en otros también el instinto cobrador (los Retriever).

Lo que ocurre es que aunque sea un instinto natural, la manera de saciarlo es artificial.

Te explico: en la Naturaleza, una manada de lobos o perros asilvestrados caminan kilómetros y kilómetros para ir en busca de una presa que cazar y comerla. Pero en ningún momento hay sobreexcitación, obsesión, ansiedad, estrés, etc.

Y lo habitual cuando una persona juega a la pelota con su perro es encontrar todo eso.

Una vez más, el ser humano desequilibra psíquica y emocionalmente a los perros.

Tener un perro obsesionado con la pelota es lo peor que puedes hacer, no sólo por la obsesión en sí, sino por la sobreexcitación, la ansiedad, el estrés, las taquicardias, etc.

Todo esto deriva en que un perro obsesionado no controla su cansancio físico, pudiendo llegar al colapso y a la muerte por exceso de ejercicio (no sería el primero).

¿Y cómo podemos corregirla?

Lo primero que te diría es que si tu perro está obsesionado con la pelota, NO juegues más con ella durante al menos 1 mes.

Realiza largos paseos y sobretodo haz ejercicios de estimulación mental y de olfato.

Debes de devolverle el equilibrio mental a tu perro.

Pasado ese mes, si quieres jugar a la pelota con tu perro otra vez, puedes hacerlo, pero no antes de realizar algunas pautas:

  • Practica el autocontrol con la pelota. Para ello debes de haber practicado el autocontrol en otros escenarios o vigilar el estado emocional del perro.

    Tienes que practicar que mientras tu perro está sentado o tumbado Y CON LA MENTE TRANQUILA, poner la pelota delante, a una distancia que no pueda cogerla, y que se quede tranquilo con ella delante.

    Si estando parada la pelota está tranquilo, puedes moverla un poco. El animal no debe de excitarse.

  • Una vez hayas practicado bastante este ejercicio, puedes pasar a jugar con tu perro, pero aplicando la regla del “nada es gratis”.

    Es decir, antes de tirarle la pelota, debe de hacer algo que le pidas. Dile que se siente, que se quede quieto, tiras la pelota, y cuando haya parado de rodar, le mandas a buscarla.

    Empieza en lugares rasos, y poco a poco lo vas haciendo en zonas donde la pelota quede cubierta de hierba o maleza y tenga que utilizar la nariz.

  • Cuando comiences a jugar con él y tengas la pelota en mano, pídele que te mire a los ojos y no a la pelota.

    Sólo cuando te mire a ti y deje de mirar la pelota, se la das (se la puedes tirar directamente a la boca o muy cerca).

    Esto reforzará el vínculo entre tu perro y tú.

  • El juego lo empiezas y lo terminas tú. Tienes que ser capaz de conseguir que cuando se termine el juego, aún con la pelota delante, estar tranquilo.

    Si no es así, sigue practicando el ejercicio de autocontrol anterior.

  • No permitas bajo ningún concepto que invada tu espacio personal con saltos y empujones. Recuerda: autocontrol.
  • No cedas a sus chantajes emocionales de miradas suplicatorias, saltos, ladridos, etc.

    Sólo cuando esté tranquilo habrá juego. Sino haz otro tipo de juegos o ejercicios que lo mantenga concentrado.

  • El juego de pelota no debe de superar los 10-15 minutos; si lo haces utilizando su nariz le sobrará para cansarse mentalmente.

Recuerda que tienes que controlar su estado emocional en todo momento, no permitas que se sobreexcite. A la mínima señal de sobreexcitación o ansiedad, para el juego de inmediato.

Como puedes ver, el autocontrol es imprescindible para todas y cada una de las facetas en la vida del perro, por eso insisto tanto.

Si tu perro está obsesionado, trabaja con las pautas que te he comentado, y si no es el caso, evítalo también trabajando el autocontrol con tu perro.

Jugar con nuestro perro refuerza el vínculo, pero sólo si el juego es estable y somos nosotros el centro de él, no nada externo.

En otro artículo hablaremos sobre las distintas formas de jugar con nuestro perro para que no se nos vaya de madre.

Pero antes, cuéntame tu: ¿Cómo juegas con tu perro?​