Entrenamiento, educación o adiestramiento canino

A menudo estos términos se confunden y se engloba todo bajo el adiestramiento, pero ¿todo lo que hacemos con nuestro perro es adiestrar?

Evidentemente, como puedes suponer, la respuesta es que no.

Algunos profesionales distinguen dos variantes: educación y adiestramiento.

A mí me gusta describirlo en tres: educación, adiestramiento y entrenamiento.

Vayamos con las definiciones oficiales de la RAE:

  • Adiestrar: hacer diestro, enseñar, instruir. Amaestrar, domar a un animal
  • Entrenar: preparar o adiestrar personas o animales, especialmente para la práctica de un deporte
  • Educar: dirigir, encaminar, doctrinar. Desarrollar o perfeccionar las facultades intelectuales y morales.
    Perfeccionar o afinar los sentidos
    Enseñar los buenos usos de urbanidad y cortesía.

Bien, viendo las definiciones podemos intuir por donde voy; ahora vayamos a la adaptación canina según mi opinión:

Adiestramiento

En esta categoría incluiría lo que es la típica obediencia, las órdenes básicas (sentado, tumbado, ven aquí, quieto, al lado).

También incluiría aquellas disciplinas deportivas y competitivas basadas exclusivamente en estas órdenes.

Entrenamiento

En esta categoría incluiría aquellas disciplinas y trabajos que su función no es el adiestramiento, sino otra destreza, tales como trabajos de detección, de defensa, de rescate, agility, dogdancing, etc.


Educación

Aquí incluiría el enseñar al perro las normas básicas de convivencia en sociedad, donde pueden haber algunas órdenes por seguridad pero no nos centramos en ellas sino en el equilibrio psicológico del perro.

Serían las normas del día a día…orientar a nuestro perro sus límetes en esta sociedad, teniendo que reducir muchos de sus impulsos derivados de sus instintos.

Cuando empecé en el mundo del perro por el año 1.997, sólo se hacía el clásico adiestramiento de obediencia, y cualquier problema que tuviera el perro pasaba por él sí o sí. No se miraba mucho más.

Si has leído mi historia sabrás que poco antes de terminar el curso, varios alumnos y algunos profesores montamos un grupo de rescate con perros, y ahí aprendí lo que es entrenar a un perro una disciplina muy diferente a la obediencia.

Era todo muy distinto, puesto que para la obediencia el método que se usaba entonces era el “clásico”, para el entrenamiento del perro de rescate todo se basaba en el juego.

¿Se adiestraba a un perro de rescate? Bueno, lo justo…la llamada y el quieto principalmente, y por seguridad, pero el trabajo principal distaba mucho de la obediencia en sí misma.

Desde hace ya más de una década mi trabajo con los perros también se aleja bastante del adiestramiento, y me centro básicamente en la educación (en el caso de particulares), y el entrenamiento (en detección principalmente).

Con el paso de los años y mis perros me di cuenta de que para tener un perro equilibrado y feliz no hacía falta para nada el adiestramiento, salvando algunas órdenes de “excepción” para la seguridad del propio animal, tales como el quieto, la llamada y el soltar lo que tenga en la boca, ya que todas ellas pueden salvarle la vida en un momento dado. El resto me sobran totalmente.

Nunca he adiestrado a ninguno de mis perros, ni a Kira, ni a Krusty, ni a Amaretto, ni a Mori ni a Capitán…



Y sí…mis perros eran animales totalmente educados, perros que podías llevarte a cualquier lugar sin formar ningún escándalo. ¿Eran perfectos? Por supuesto que no, pero no quería la perfección, quería una buena convivencia, una buena relación, un buen vínculo…que hicieran lo que les pedía sin necesidad de órdenes por medio, ni tampoco comida.

Y con mis perros actuales, Mori y Capitán, más de lo mismo.

Cuando alguien tiene un problema con el comportamiento de su perro, lo primero que busca es un adiestrador; y creo que es porque hay mucho desconocimiento de las diferentes disciplinas que existen.

Personalmente no aconsejo abordar los problemas de comportamiento con obediencia, puesto que detrás del problema suele estar como protagonista una emoción (estrés, miedo, ansiedad, inseguridad, etc), y eso no lo solucionas con la obediencia.

He visto y veo muchos perros obedientes, perfectos, modélicos, pero con una inestabilidad emocional brutal, con una ansiedad y estrés que desborda al animal, y no, no quiero eso para los perros, quiero que emocionalmente estén estables, tranquilos, y luego si quieres, le enseñas lo que quieras.

Pero no lo hagas a la inversa.

Así que cuando tengas un problema con tu perro y tengas que buscar un profesional, recuerda que no es lo mismo educar, adiestrar o entrenar.

Cuéntame en los comentarios si sabías de estas diferencias, y cómo empezaste la relación con tu perro.

Me llamo Mónica Corchado, directora y fundadora de Dog Coaching y del Instituto Dog Coaching.
Soy una amante de los perros y Técnico Superior en Psicología Canina e Instructora de perros de Utilidad desde 1.998.
Me encanta aprender todo lo relacionado con su comportamiento y su psicología.
Considero que los perros están con nosotros para enseñarnos algo muy preciado, como lealtad, integridad y honestidad.
Ellos hacen todo lo posible por entendernos, qué menos que esforzarnos en entenderles también a ellos.
Miembro Federado de la Asociación Nacional de Adiestradores Caninos Profesionales (ANACP), con el nº713/20
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Mónica Corchado
Directora Instituto Dog Coaching

La rebeldía de mi perro adolescente

Cuando tenemos un perro desde cachorro disfrutamos esa etapa de dulzura, inocencia, trastadas y diversión. Empezamos con su educación (en el mejor de los casos), y parece que esa bolita de pelo nos hace caso, nos sigue cuando caminamos y llamamos, juega con todos los perros de la calle o del parque…vamos, que estamos pletóricos disfrutando de nuestro pequeño compañero.

Pero pasan los días y semanas, y de repente nos preguntamos… ¿Dónde está aquel cachorro con el que disfrutaba tanto? ¿Dónde está ese perro tan juguetón y sociable que tenía?

Mucho me temo que tu perro está empezando a estar dominado por la rebelión de las hormonas, ha dejado atrás su inocencia de cachorro para entrar de lleno en la fase de la adolescencia.

Esta etapa empieza sobre los 7-8 meses y termina entre los 18-24 meses, dependiendo del tamaño de la raza o del individuo.

Comienzan los cambios hormonales, los cambios fisiológicos y psicológicos; se vuelven más tercos, parece que aquello que aprendió en la etapa de cachorro ha pasado a mejor vida y comienzan a desobedecer, ya no te sigue como antes cuando iba suelto ni acude a tu llamada súper contento como hacía cuando era una inocente bola de pelo.

En esta etapa es cuando desarrolla su carácter y personalidad, comienza a retar tanto a los demás perros como a nosotros, y si tiene algún tipo de miedo o inseguridad se corre el riesgo de que se acentúen (o se atenúen, dependerá en gran parte de nosotros) ya que está en un frágil equilibrio emocional.

Se vuelven más vulnerables a tener conductas agresivas, a tener conflictos con otros perros y a volverse reactivos.

Es una fase muy delicada en la que tenemos que tener mucho cuidado, la base que hemos sentado cuando era cachorro debemos de reforzarla, y a la vez enseñarle y ayudarle a que vaya creando buenas habilidades sociales con una buena socialización.

Te recomiendo que aunque en alguna ocasión pueda tener una regañina con otro perro por medirse entre ellos, no lo retires del entorno y deja que aprenda a gestionar la situación volviendo a relacionarse con los demás perros y a jugar.

Lo peor que podemos hacer es retirarnos del lugar con nuestro perro excitado y tenso después de un pequeño conflicto. Estarás creando un perro reactivo a pasos agigantados.

En los machos, el aumento de la testosterona aumenta las posibilidades de crear reactividad y fuerte intensidad en las respuestas de los posibles encuentros con otros machos.

En las hembras, el aumento de los estrógenos y progesterona aumenta la irritabilidad, irascibilidad y la posesión de recursos.

En esta fase, y con los “problemas” arriba mencionados, mucha gente opta por castrar a su perro o abandonarlo por verse incapaces de controlar a su joven rebelde.

Déjame decirte que es un error para mí ambas opciones. La segunda ni la voy a comentar porque entra de cajón y es de sentido común, pero la que crea más controversia es el tema de la castración.

Las hormonas no están por capricho en el cuerpo, tienen su función; es un “mensajero químico” que ejerce una gran influencia en el funcionamiento de otras células. Controlan el metabolismo, el crecimiento óseo, muscular y lo más importante, son vitales para el desarrollo psicológico del perro.

No voy a entrar en profundidad en este tema de la castración, pero personalmente creo que si uno está pensando en castrar a su perro al menos que espere a que esté completamente desarrollado, tanto físicamente como psicológicamente.

Además creo que la decisión debería ser valorada y estudiada caso por caso, ya que en algunas situaciones puede ser muy contraproducente, como en casos de perros inseguros o en hembras con conductas agresivas.

Hablaré sobre este tema en un artículo más adelante porque tiene miga…y mucha controversia.

Volvamos a la adolescencia del perro… ¿Qué podemos hacer para sobrevivir con éxito durante esta etapa?

Te voy a resumir algunas:

• Socialización, socialización, socialización y habilidades sociales

No apartes a tu perro de los demás canes porque te encuentres inseguro en los encuentros. Si hace falta acude a un profesional de la Psicología Canina para que te ayude a entender esas situaciones, y ayudar a tu perro a relacionarse con otros sin necesidad de crear tensiones innecesarias.

Y en el caso de que las hubiera, saber qué y cómo hay que actuar.

Intenta que se junte con perros equilibrados, a poder ser más mayores para que le enseñen las “normas” del grupo.

Cuando juntamos a nuestro adolescente con otro de la misma edad o etapa, debemos de vigilar que no se sobreexciten ni se tensen mucho, ya que es muy fácil que ocurra simplemente jugando.

No controlan su fuerza todavía y eso puede crear algunas discusiones entre ellos. Frena esos excesos, pero no te vayas…deja que siga aprendiendo con unos límites. Si no dejas que aprenda en esas situaciones, nunca lo podrá hacer.


• Refuerza la llamada

Verás que está más rebelde en ese sentido, está descubriendo el mundo exterior y es más atractivo que tu…
Pero esto no debe enfadarte, es normal…tan sólo sigue trabajando a diario con él, refuerza también el vínculo y aplica las pautas para trabajar la llamada.

No condenes a tu perro a ir siempre atado por no trabajar con él…no se lo merece.

Él depende de ti…no lo olvides.

• Trabaja mucho autocontrol

Seguramente ya lo habrás trabajado cuando era cachorro ¿a que sí?, pero ahora debes de reforzarlo y practicarlo mucho más.

Estará más impaciente y te querrá desobedecer constantemente, pero por favor, no te rindas…

Hazlo en todas las situaciones que se te ocurra o que necesites, no tengas prisa en terminar los ejercicios…él conoce tus límites, no dejes que se salga con la suya.

• Sé su referente

Tu perro tiene que ver en ti seguridad, estabilidad y una fuente de templanza en momentos turbios, así que trabaja esa parte tuya si ves que flojea.

• Conoce a tu perro

En esta etapa hay tantos cambios en él que parecerá otro.

Obsérvale y conoce a tu perro, sus posturas corporales en diferentes situaciones, cuáles son sus límites, qué le provoca inseguridad y tensión, etc.

Sólo así podrás anticiparte y ayudarle para que no sobrepase los niveles de ansiedad, estrés y tensión que puedan llevarle a situaciones límite.

• Cuidado con la correa

Mucho ojo con tensar correas…es un botón de reactividad.

En la adolescencia es cuando se crean los perros reactivos…que no forme parte de este grupo depende exclusivamente de ti.

• No fuerces encuentros

Tenemos la manía de pretender que nuestro perro tiene que llevarse bien con todos los demás, y es totalmente falso.

En algunas ocasiones sólo querrán decirse “hola” oliéndose unos segundos, otras veces querrán “preguntarse” más cosas, y estarán algo más de tiempo oliéndose, y en otras se pondrán a jugar porque se han caído genial y han congeniado.

Respeta los tiempos de cada uno, y si no quiere tu perro o el otro, no fuerces la situación.

Disfruta también de esta etapa, vas a aprender mucho de tu perro si te lo permites, y tienes dos opciones: o mejorar el vínculo y relación con él, o estropearla por tu impaciencia y desconocimiento.

Y por favor, si te sientes perdida con tu perro y no sabes qué hacer con su comportamiento, no dudes en contactar con un profesional. Las cosas no se solucionan solas, y si lo dejas pasar pensando que cuando sea adulto ya se le pasará, corres el riesgo de acentuar mucho más el problema.

Hay cientos de perros reactivos, son los casos más frecuentes que me llegan y la mayoría se pueden evitar si se trabaja desde el principio.

Luego el trabajo es doble…

Ahora te toca a ti… ¿Tienes un perro adolescente en estos momentos? ¿Cómo lo llevas?

Me llamo Mónica Corchado, directora y fundadora de Dog Coaching y del Instituto Dog Coaching.
Soy una amante de los perros y Técnico Superior en Psicología Canina e Instructora de perros de Utilidad desde 1.998.
Me encanta aprender todo lo relacionado con su comportamiento y su psicología.
Considero que los perros están con nosotros para enseñarnos algo muy preciado, como lealtad, integridad y honestidad.
Ellos hacen todo lo posible por entendernos, qué menos que esforzarnos en entenderles también a ellos.
Miembro Federado de la Asociación Nacional de Adiestradores Caninos Profesionales (ANACP), con el nº713/20
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Mónica Corchado
Directora Instituto Dog Coaching

Ansiedad por separación en perros

Una de las consultas más habituales tiene que ver con la ansiedad por separación, pero ojo, bajo este paraguas también se esconden otras variantes que no entrarían dentro de la definición “correcta” de ansiedad por separación.

¿Qué es entonces la ansiedad por separación? Es un trastorno grave en el comportamiento del perro que se da cuando éste se queda solo en casa o al separarse de su guía, incluso también cuando por un momento determinado lo pierde de vista.

Hay que tener cuidado con el diagnóstico porque como digo, a priori también se mete en el mismo saco el aburrimiento o la frustración porque los síntomas en casa son parecidos.

¿Cómo los distingo? Una de las formas es grabando la ausencia del guía en casa y el comportamiento del perro en casa. También viendo los síntomas previos a la ausencia del guía y al hiperapego en el día a día.

Debemos de tener en cuenta, que la ansiedad es un estado emocional y alteración en su comportamiento provocado por la anticipación de una amenaza, daño o peligro, que afecta a su estado de ánimo, a su forma de relacionarse con nosotros y con el entorno, por lo tanto esto nos dará una pista sobre si es ansiedad, aburrimiento o frustración lo que tiene nuestro perro.

¿Qué síntomas tiene la Ansiedad por separación?

Aquí podríamos dividirlos en dos clases: primarios (los más habituales y que causan confusión en el diagnóstico) y secundarios (síntomas de la ansiedad en general)

Síntomas primarios

  • Conductas destructivas en casa
  • Vocalización excesiva (ladridos, gemidos y lloros)
  • Defecación y orina en casa

Síntomas secundarios

  • Lamido excesivo
  • Jadeo constante
  • Hipersalivación
  • Automutilación
  • Diarreas o vómitos
  • No come en ausencia del guía
  • Esteriotipias
  • Hiperapego

Por lo tanto, no sólo deberíamos fijarnos en los síntomas primarios, sino que hay que estudiar si se da algún síntoma secundario para poder hablar quizás de ansiedad por separación.

Otra duda muy frecuente es ¿Qué lo provoca?

Hay varias causas que pueden esconderse detrás, como pueden ser:

  • Cambios de rutina
  • Hiperapego
  • Separación temprana de la madre
  • – Experiencias negativas o traumáticas en ausencia del guía en casa

Bien…supongo que llegados a este punto te estarás preguntado:

¿Y cómo podemos ayudar a un perro con Ansiedad por separación?

Antes que nada, y para asegurarnos de que hacemos un correcto diagnóstico siempre recomiendo grabar al perro en nuestra ausencia.

Ahora no hay excusas porque en nuestro bolsillo tenemos todo un ordenador personal, cámara de fotos y grabadora de vídeos…el móvil.

Graba durante varios días en diferentes momentos del día, y como mínimo entre 15 y 30 minutos, así podremos descartar el aburrimiento o frustración de cara a las siguientes pautas.

Una vez estemos convencidos del diagnóstico como Ansiedad por separación, vamos con algunas recomendaciones:

Estimulación física y mental: aquí no hablamos del típico consejo de parque de “cansa a tu perro al máximo antes de irte”. Recuerda que el ejercicio físico como tal, aislado del mental, puede ser incluso más contraproducente ya que puede cansarse físicamente pero mentalmente estar muy excitado cuando se quede solo.

Por lo tanto, deben ir combinadas, dando incluso más importancia a la estimulación mental que a la física (pero sin obviarla, claro).

Reducir el hiperapego: si tu perro no sabe o no puede perderte de vista en casa y tiene que estar continuamente siguiendo tus pasos, no pretendas que sepa quedarse tranquilo en casa cuando te vayas.

Aunque no siempre tiene porqué estar vinculada una cosa con la otra, sí que es frecuente, así que si es tu caso, comienza por aquí.

Puedes leer aquí el artículo del HIPERAPEGO y cómo trabajarlo.

Ayudarle con olores que le relajen cuando se quede solo: aquí entrarían las feromonas (Adaptil), pero también hierbas naturales tales como la Manzanilla, la Lavanda y la Valeriana, todos ellos naturales y sin contraindicaciones.

Silencio: muchas personas hacen una mega despedida de su perro a la hora de irse, y esto, en un perro sin problemas no pasa nada, pero si tiene Ansiedad por separación es contraproducente puesto que puede provocarle más ansiedad todavía.

Transportín: muchas personas ven el transportín como el mayor de los males, y créeme…te puede servir de mucha ayuda. Un perro con ansiedad, cuanto más espacio tenga, más inseguro va a estar porque más “peligro” puede ver en él; en cambio, si tiene un lugar tranquilo donde refugiarse, una guarida, siempre lo va a preferir.

Pero ojo, no estamos hablando de encerrarlo para irnos, sino de que estando abierto en casa, el perro prefiera estar dentro de él para sentirse seguro que fuera.

También puedes leer el artículo donde hablo sobre el transportín, puedes ampliar la información.

Yo cuando tengo los transportines abiertos, ellos solos se meten a dormir e incluso mis gatos entran allí, se encuentran más seguros.

Rutina al llegar a casa: procura no sobreexcitar a tu perro cuando llegas a casa. Si él está excitado, dale un simple “hola” y entra a hacer tus cosas.

Cuando esté más relajado, entonces le acaricias o haces lo que quieras, pero ojo con el estado emocional del perro…no lo tomes a la ligera ni te dejes llevar por la pena. Flaco favor le estarás haciendo.

Dejar algo con lo que se entretenga: aquí mucho cuidado…se tiende a recomendar dejar un Kong con comida, pero debemos de vigilar que este tipo de “juegos” no le excita más o no le frustra más por no poder sacar la comida de dentro.

Cada perro es diferente y tenemos que asegurarnos de este factor.

Personalmente prefiero dejar un hueso recreativo, algo con lo que sólo se entretenga por tener que roer, sin expectativa ninguna.

Y ahora quiero comentarte una cosa…algunas personas me preguntan si es buena idea coger otro perro para que le haga compañía al que tiene ansiedad, y mi consejo es que si es aburrimiento y no Ansiedad por separación sí que puede irle bien un compi, soy una firme defensora de que los perros vivan acompañados de algún congénere.

Pero ojo, si tiene Ansiedad por separación no es buena idea, porque como hemos comentado anteriormente, la ansiedad la tiene al separarse de su guía, haya o no haya otro perro, así que mucho cuidado porque puedes añadir un problema más.

Pero el mayor consejo que te voy a dar, y el más importante es que te pongas en contacto con un profesional del comportamiento canino para que evalúe la situación y haga un buen diagnóstico, ya que un error en esto puede perjudicar aún más la situación.

Cuéntame…¿has tenido alguna vez un caso de este tipo?

Me llamo Mónica Corchado, directora y fundadora de Dog Coaching y del Instituto Dog Coaching.
Soy una amante de los perros y Técnico Superior en Psicología Canina e Instructora de perros de Utilidad desde 1.998.
Me encanta aprender todo lo relacionado con su comportamiento y su psicología.
Considero que los perros están con nosotros para enseñarnos algo muy preciado, como lealtad, integridad y honestidad.
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Mónica Corchado
Directora Instituto Dog Coaching

Mi cachorro me muerde fuerte

Cuando llega un cachorrito adorable a casa todo son alegrías; una bolita de pelo tierna, dulce y juguetona.

Todo va bien hasta que jugando con la bolita de pelo, nos muerde fuerte en las manos, tobillos o pies.

Entonces no sabemos qué hacer… ¿Cómo enseño a este pequeño personaje que no debe morder fuerte?

Esta es una de las consultas más habituales cuando se tiene un cachorro (entre otras), y preocupa de verdad sobre todo cuando el perro es de tamaño mediano-grande.

Debemos de tener en cuenta que el hecho de enseñar a un cachorro a no apretar cuando juega con la boca es lo que se llama “inhibición de la mordida”, y es un trabajo que realiza la madre y hermanos durante la convivencia juntos, por eso es muy importante que el cachorro pueda estar con su familia (la verdadera), hasta mínimo los 2 meses, y si puede ser más, mejor.

Pero esto no siempre es así, unos porque tienen mucha prisa en tener al cachorro en casa, grave error, y otros porque no es posible (madre desconocida, cachorros encontrados en la calle, etc).

Y aquí es donde está el problema.

Un cachorro separado de forma muy temprana de la madre y hermanos, no sabe controlar su juego con la boca, y hará daño cuando juegue con nosotros.

Me alucina cuando veo en las redes sociales consultas de este tipo en grupos, y las respuestas más típicas y peligrosas son del tipo “ya se le pasará”, “déjalo, es un bebé”, “ya aprenderá solo cuando crezca”.

Y no…ni se le pasará solo, ni es un bebé, ni aprenderá solo.

Lo primero que tenemos que saber es que el hecho de morder es una conducta natural en los perros; ellos descubren el mundo con su boca, por lo tanto no tenemos que reñirle cuando la use, sino que tenemos que enseñarle a controlar la intensidad y excitación de cómo la use.

Entre el mes 3 y el 5 por lo general es la etapa de cambio de dientes, y se le irán cayendo los dientes afilados de cachorro mientras le salen los de adulto.

Durante esta etapa se intensifica el uso de su boca, porque al uso “habitual” como perro, hay que sumarle las molestias en las encías que le provocan el morder más y de forma más intensa.

Aún siendo algo natural en el perro, no debemos de intentar dejar que el tiempo solucione nada, porque lo único que conseguiremos es tener un perro joven y adulto sin ningún control sobre su mordida, sea jugando con nosotros o con el resto de perros, dando origen a muchos problemas, sobretodo si nuestro perro es de tamaño grande.

El control de la mordida con perros ya se lo enseñarán los otros perros durante esta etapa de cachorro, ya que es imposible literalmente que nosotros podamos enseñarle cómo jugar con ellos.

Por eso es tan importante socializar al cachorro y dejar que tenga sus experiencias, evitando cualquier que pueda ser traumática, pero sí permitiendo que otros perros adultos le marquen límites en la intensidad del juego.

Sólo así podrá tener unas buenas habilidades sociales con el resto de congéneres.

Otro tema aparte es el control de la mordida cuando juega con nosotros…

Supongo que te estarás preguntando… Vale, es una conducta normal en el perro… ¿pero qué hago cuando me muerde fuerte?

Lo primero que tenemos que procurar evitar para que no nos muerda fuerte, es sobreexcitarlo. Un perro, sea cachorro o adulto, si está sobreexcitado, ni escucha ni atiende a razones, con lo que será inútil nuestro intento de comunicarnos con él.

¿Qué hacen sus hermanos y madre cuando les muerde fuerte? Ellos “chillan” de dolor y paran el juego de inmediato. A veces sólo durante unos segundos y luego lo retoman pero de una forma más tranquila, y otras veces se dan media vuelta e ignoran al cachorro mordedor.

La madre, si el cachorro se excede le marca de forma firme pero tranquila, con toda la asertividad del mundo. Es todo un modelo de aprendizaje.

Por lo tanto, si nuestro adorable cachorro está jugando con nuestras manos, pies o tobillos y nos muerde fuerte, tenemos varias opciones a seguir intentando “imitar” lo que hacen sus hermanos y madre.

Lo primerísimo que tienes que hacer es parar el movimiento que incita al juego.

Movimiento = excitación

Una vez paramos el movimiento, si el cachorro sigue mordiendo fuerte (fruto de la excitación residual), haremos un quejido sonoro, cortaremos el juego y si hace falta, te retiras unos minutos mientras el cachorro se relaja.

Cuando digo quejido sonoro no quiero decir que te pongas a gritar ni correr ni hacer aspavientos…relax…calma. Todo lo anterior sólo excitará más al cachorro y por consecuencia, usará más su boca.

Sentido común ¿verdad?

Por otro lado… ¿Hay que evitar que nuestro perro juegue con nuestras manos o pies?

No tienes porqué evitarlo, sólo enséñale a que lo haga con cuidado. Y cuando lo haga, prémialo con tu voz, de forma calmada para no excitarlo, pero para que sepa que es la manera correcta de jugar.

La gran mayoría de veces sólo reñimos y/o castigamos, y nos olvidamos de premiar lo correcto…y es un grave error, sobre todo cuando hablamos de cachorros.

Otra alternativa que tienes es cambiar tu mano o pies por un juguete. Esto te puede funcionar algunas veces, pero otras muchas verás que no. ¿Por qué? Porque el cachorro quiere jugar contigo directamente, y esto es muy bueno, refuerza el vínculo.

Por eso es tan importante enseñar a autocontrolarse y no evitar situaciones.

Como he comentado antes, durante unos meses estará haciendo el cambio de dientes, así que procuremos darle juguetes que le calmen esas molestias, como juguetes de látex blanditos e incluso, del tipo que mojas y congelas. Estos le calman bastante las encías, y si es verano mucho mejor, es un remedio eficaz también para el calor.

Muchos cachorros, sobretodo algunas razas en concreto, tienen la manía de perseguir los tobillos llevados por su instinto. Esto puede llegar a ser muy molesto.

Lo que nunca tenemos que hacer si nuestro cachorro nos muerde los tobillos mientras andamos, es gritar, mover los pies o correr. Esto sólo lo excitará aún más, persiguiendo y mordiendo más fuerte.

Te paras, le pides espacio al cachorro y sigues andando despacio. Si vuelve a morder los tobillos, vuelves a hacer lo mismo hasta que entienda que cada vez que él persiga el movimiento, éste se detiene.

Cuánto más te cabrees, te pongas nerviosa, corras, chilles y hagas aspavientos, más estarás provocando al cachorro.

Y recuerda…la adorable bolita de pelo está aprendiendo las nuevas normas en sociedad, así que evita reñir y educa.

Cuéntame tú… ¿Cómo has pasado la etapa de cachorro con este tema?

Me llamo Mónica Corchado, directora y fundadora de Dog Coaching y del Instituto Dog Coaching.
Soy una amante de los perros y Técnico Superior en Psicología Canina e Instructora de perros de Utilidad desde 1.998.
Me encanta aprender todo lo relacionado con su comportamiento y su psicología.
Considero que los perros están con nosotros para enseñarnos algo muy preciado, como lealtad, integridad y honestidad.
Ellos hacen todo lo posible por entendernos, qué menos que esforzarnos en entenderles también a ellos.
Miembro Federado de la Asociación Nacional de Adiestradores Caninos Profesionales (ANACP), con el nº713/20
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Mónica Corchado
Directora Instituto Dog Coaching

Mi perro tiene ansiedad

La ansiedad en los perros es una alteración en su comportamiento que afecta de forma importante a su estado de ánimo (y al nuestro, por qué no decirlo), a su forma de relacionarse con nosotros y con el entorno o ambiente.

Por desgracia, en los tiempos actuales, hay estudios que confirman que un 15% de la población canina sufre de ansiedad, estrés o depresión.

Algo estamos haciendo mal porque ningún animal en su hábitat natural sufre esta alteración en su comportamiento de forma continuada. Es normal que tengan estrés o ansiedad en un momento puntual, pero el problema viene cuando se hace crónico y se sufre de forma continuada.

Además de tener consecuencias emocionales también las tiene a nivel físico.

Antes de querer trabajar la conducta de un perro con ansiedad primero debemos identificar la causa, y a veces no es nada fácil, por ejemplo, si acabamos de adoptar al perro o lo hemos rescatado de la calle directamente.

Pero además, hay una serie de factores que debemos de revisar a fin de dar con la posible causa o causas (a veces no es una sola sino la combinación de varias):

  • ¿Están cubiertas sus necesidades? Las necesidades reales de un perro no son solamente la comida, pasearlo y llevarlo al veterinario.Muchas veces nos olvidamos que todos los perros, en función de su raza o genética, tienen una serie de necesidades que debemos satisfacer.Una de las situaciones más habituales de ansiedad es porque el perro tiene unas necesidades de trabajo para satisfacer su instinto, y no se le proporciona; por ejemplo los Border Collies, los Labradores, los Pastores Alemanes, los Terriers, los Malinois, etc, son perros que necesitan hacer algo más que pasear con la correa y comer a diario.Necesitan estimulación mental acorde a su instinto e intentar hacer algún deporte, ejercicio o juegos a favor de éste.

    He puesto algunas razas como ejemplo, pero son prácticamente casi todos los perros. Eso sí, la intensidad variará en función de su nivel de energía.

  • Rutina estable: los perros son animales de rutina, necesitan saber qué va a pasar después porque si no están constantemente atentos al entorno esperando nuevas indicaciones.Por otro lado, tampoco conviene ser tan estrictos para que precisamente no aumente su ansiedad al no suceder lo que se supone que debe de suceder.Por ejemplo: si siempre le damos de comer a las 20h, tu perro a las 20h o a las 19,50h ya se va a poner en la cocina o pendiente de su comida, aumentando su ansiedad ni no la recibe. El problema es que si se la das a las 19,50h para no escucharle, mañana te la exigirá a las 19,40h…y así cada día.¿Contradicción? No del todo. Mantén la rutina pero varía un poco el horario, media hora arriba o media hora abajo para que aprenda a esperar de forma tranquila. Y cuando esté relajado, le pones la comida.

    Nunca cuando te la pida de forma insistente o ansiosa…sería un premio a ese estado de ánimo.

    Aquí también me gustaría hacer hincapié en las mudanzas o cambios de domicilio de forma constante. Hay perros muy sensibles a estos cambios que pueden generarle ansiedad y estrés.

  • ¿Hace suficiente ejercicio? Los perros necesitan ejercitarse, necesitan caminar, correr y jugar para su equilibrio psíquico.Pero ojo, no conviene pasarse e intentar solucionar la ansiedad llevando al extremo el ejercicio físico, ya que muy posiblemente consigamos el efecto contrario…más resistencia física y más excitación mental.Tienes que encontrar el equilibrio perfecto para tu perro (lo sé, a veces no es sencillo), porque mira, suma 8 horas nocturnas durmiendo, más 8 o 10 horas que está solo mientras trabajas, ponte 4 horas de gestión en casa, cenas, limpieza, compras, etc, en donde el perro está en casa contigo pero haciendo nada. Quedarían entre 2 y 4 horas para dedicarle al perro en todo el día. Y supuestamente repartidas como mínimo en 2 salidas.¿Entiendes lo que quiero decirte?
  • Estimulación mental: lo he querido poner justo después del ejercicio físico porque está directamente relacionado.Como te comentaba antes, no quieras cansar a tu perro sólo con ejercicio físico, no es nada bueno.Una de las causas que hay detrás de la ansiedad es precisamente el “aburrimiento mental”, por mucho ejercicio que le des, si va acompañado de desafíos mentales, de retos donde tenga que solucionar diferentes cuestiones, de trabajos de olfato, será ejercicio vacío.Y los perros no pueden o no deberían estar 24 horas sin hacer nada.

    Tu vas a trabajar, conduces, vas a comprar, lees, ves la tv… ¿pero tu perro? Ponte por un momento en su lugar.

    Necesitan hacer cosas donde piensen, donde su mente tenga que activarse, sobre todo con perros con una energía alta.

    Muchos perros sufren de ansiedad y estrés porque estarían dentro de los catalogados “perros de trabajo”, pero que no hacen absolutamente nada para desafiar a su mente, y están muy aburridos.

  • Pasa muchas horas solo: también está relacionado con lo expuesto anteriormente. Si tu perro pasa muchas horas solo y está aburrido con un exceso de energía, es normal que tenga ansiedad.
  • Frustración: cuando un perro no tiene saciadas sus necesidades o simplemente no le has trabajado la tolerancia a la frustración, puede tener un bajo umbral de tolerancia a la frustración, lo que conlleva a un exceso de ansiedad que puede derivar también en esteriotipias.

¿Cuáles son los síntomas de la ansiedad?

  • Ladrido excesivo
  • Autolamido y automutilación
  • Conducta destructiva
  • Esteriotipias
  • Excavado de agujeros
  • Orinar y defecar en lugares inadecuados
  • Hiperactividad
  • Lamido excesivo de objetos o suelo
  • Hiperapego

Todo lo descrito hasta ahora es referente a la ansiedad “general”, pero luego tenemos lo que se llama “ansiedad por separación”, que se da cuando parte de esos síntomas sólo se reproducen cuando el perro se queda solo en casa.

Suele dar la casualidad de que los perros que sufren “ansiedad por separación”, no presentan síntomas en el coche, porque aprenden que no es mucho tiempo el que estará alejado del guía.

Y también lo hay a la inversa…perros que no tienen problemas al quedarse solos en casa, pero el hecho de montar en coche les crea una ansiedad brutal.

¿Qué podemos hacer entonces?

Lo primero es identificar la causa que lo provoca, ya que si podemos ir a la raíz será mucho más fácil ayudarle. Una vez lo identifiquemos, en función de cuál sea, tendremos que trabajar en la causa en concreto.

Pero a veces no es posible identificarla, tal como hemos comentado antes, porque quizás lo acabamos de adoptar o de rescatar de la calle. Entonces sólo nos queda probar diferentes pautas y remedios hasta dar con la clave que nos pueda funcionar en nuestro caso, ya que el hecho de saber la causa nos dificulta mucho el proceso.

Collar y difusor Adaptil

Adaptil.- En muchos centros de acogida de Reino Unido lo usan con todos los perros cuando llegan.

Es un collar que desprende feromonas, las de la madre al amamantar, y crea una relajación en el cerebro del perro. También está en difusor.

El usarlo de una manera u otra dependerá del caso y de la intensidad de la ansiedad.

Por ejemplo, si tiene ansiedad en un lugar determinado, como la casa o el coche, podemos reforzar con el difusor en esos ambientes.

Hierbas naturales.- tales como la Lavanda, que existen estudios científicos de los beneficios de su uso en perros con ansiedad, tanto en albergues como en coche.

La Manzanilla, bien asimilada por los perros y con efectos anti-espasmódicos, también ayuda a aliviar los problemas digestivos derivados también del estrés.

La Valeriana también le ayuda a relajarse y a dormir bien, algo que cuesta mucho a un perro con ansiedad.

Lavanda y Manzanilla
Método Tellington Ttouch
camiseta Thundershirt

Vendas de presión.– conocidas también como Método Tellington Ttouch, dan muy buen resultado en algunos casos.

Es un método no invasivo que se basa en el contacto corporal, y consiste en rodear a nuestro perro con una banda en forma de 8 en su cuerpo.

Producen una suave presión en el cuerpo del animal que le ayuda a relajarse, enviando información sensorial al cerebro del perro.

También podemos encontrar la camiseta Thundershirt, que vendría a ser similar al método anterior, pero en forma de camiseta.

Hay estudios que confirman que más del 80% de los perros que usan estos métodos muestran una gran mejoría en los síntomas causados por la ansiedad.

También puedes acompañar la fase de rehabilitación con otras terapias naturales como la acupuntura o el Reiki.

Por supuesto, estos remedios no funcionan solos, sino que tienen que ir acompañados de unas pautas y cambios en la comunicación y hábitos del perro. Nada por sí solo es milagroso.

Es un tema muy extenso del que seguramente realice un curso para la Academia Online, puesto que tiene muchos matices y variantes.

Ahora te toca a ti. ¿Tu perro sufre de ansiedad? ¿Podrías identificar la causa?

Sobre la autora

Me llamo Mónica Corchado, directora y fundadora de Dog Coaching y del Instituto Dog Coaching.
Soy una amante de los perros y Técnico Superior en Psicología Canina e Instructora de perros de Utilidad desde 1.998.
Me encanta aprender todo lo relacionado con su comportamiento y su psicología.
Considero que los perros están con nosotros para enseñarnos algo muy preciado, como lealtad, integridad y honestidad.
Ellos hacen todo lo posible por entendernos, qué menos que esforzarnos en entenderles también a ellos.
Miembro Federado de la Asociación Nacional de Adiestradores Caninos Profesionales (ANACP), con el nº713/20
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Mónica Corchado
Directora Instituto Dog Coaching

Cómo conseguir que mi perro acuda a mi llamada

Una de las cosas que más preocupa a los guías de perros es que cuando le llame, no acuda. Y tienen razón en preocuparse, porque es de las cosas más importantes que tenemos que entrenar con nuestro perro, su vida puede depender de ello.

Pero se comete un fallo enorme…y es centrar la llamada en la orden, ya está.

¿Por qué es un error?

Porque veremos en este artículo que la llamada depende de otros muchos factores a tener en cuenta.

Si tienes un cachorro tienes una oportunidad de oro, que no se va a volver a repetir, para conseguir que tu perro acuda a tu llamada sin problemas, y estando suelto desde el minuto 1.

Capitán llego a casa con 2 meses y medio, y desde el minuto 0 siempre ha ido suelto cuando íbamos a la montaña. La única diferencia con los demás es que como era muy peque, se cansaba rápido, así que combinaba su paseo por el suelo con cogerlo en brazos (hay que tener mucho cuidado de no sobrepasar los límites físicos del cachorro).

Pero siempre, siempre, siempre, ha ido suelto; y cuando le llamo viene de inmediato. Y sí, ahora que tiene 1 año y medio también, a pesar de estar en plena adolescencia y “rebeldía”. Es ahora cuando en algunas ocasiones, si está con otro perro se distrae más en venir, pero es algo que estoy trabajando con él.

Qué quiero decirte con esto…que si tienes un cachorro, déjalo suelto y verás cómo te sigue siempre, ya que un cachorrito SIEMPRE va a seguir a su guía, a su única referencia.

Si tú aprovechas la llamada durante la etapa de cachorro tendrás un 80% ganado, sólo tendrás que reforzarla cuando entre en la adolescencia porque tendrá más impulsos, ganas de descubrir mundo y desafiar.

Y si ya tienes un perro adulto o adolescente y no has aprovechado la etapa de cachorro (bien por desconocimiento o porque lo has adoptado con esa edad), te voy a indicar qué debes de tener en cuenta antes de meterte de lleno en practicar la orden misma.

Como es muy extenso, te voy a hacer un breve resumen. Si quieres extenderte más en este tema, puedes hacerte con la guía CLAVES PARA UNA LLAMADA PERFECTA, donde lo explico con todo detalle.

Empezamos.

Lo primero que tenemos que hacer es pensar e identificar el porqué no acude a nuestra llamada. Y los factores serían:

  • Su nombre es un estímulo negativo
  • No eres su referente
  • No sabe cómo se llama
  • La llamada significa siempre fin del paseo o del juego
  • Ha aprendido a desobedecer.

¿Cuál es tu caso? Es importante que lo identifiques porque sino irás a ciegas.

También te habrás encontrado con situaciones en las que a veces te viene muy bien, y otras veces se hace el loco.

Aquí también intervienen varios factores, vamos a verlos:

 

– Instintos: los instintos que más influyen en la llamada es el de caza y el de pastoreo

– Estímulos: cada situación es diferente ya que habrán estímulos nuevos o más intensos que otros días.

– Motivación: si los estímulos son más altos, la motivación también debe serla. ¿Sabes cuáles son las motivaciones de tu perro?

– Sobreexcitación: si tu perro está jugando de forma intensa, no te canses a llamarle…no te escucha. Espera a que termine de jugar o páralo tú, y sólo cuando te escuche, lo llamas.

Bien, una vez has identificado los factores que influyen en que no te venga cuando lo llames, y también tengas en cuenta los factores que pueden influir para que en unas situaciones venga y en otras no, vamos a ver cuáles son los aspectos que tenemos que trabajar:

– Ve dirección contraria cada “x” tiempo- Escóndete cuando pasees por la montaña o campo, y provoca que te busque- Evita fallos, para eso usa una cuerda larga de mínimo 10 mts- Haz que cogerle del collar o arnés sea algo positivo- Estudia el lenguaje corporal de tu perro para saber qué momentos son los óptimos para llamarle.- Para distancias muy largas puedes hacer uso del silbato (así evitarás tener que ir gritando).

Recuerda que la clave del éxito para cualquier cosa que quieras conseguir con tu perro es la constancia. Sin ella no se llega a nada.

Bueno, este artículo es un resumen de la guía Claves para una llamada perfecta, donde en 26 páginas te detallo cada punto expuesto para que puedas ponerlos en práctica.

Espero que te haya servido de ayuda para ponerte manos a la obra con tu perro.

Y ahora dime, ¿qué tal llevas la llamada con tu perro?

Mónica CorchadoSobre la autora

Me llamo Mónica Corchado, directora y fundadora de Dog Coaching y del Instituto Dog Coaching. Soy una amante de los perros y Técnico Superior en Psicología Canina e Instructora de perros de Utilidad desde 1.998.

Me encanta aprender todo lo relacionado con su comportamiento y su psicología.Considero que los perros están con nosotros para enseñarnos algo muy preciado, como lealtad, integridad y honestidad.Ellos hacen todo lo posible por entendernos, qué menos que esforzarnos en entenderles también a ellos.

Miembro Federado de la Asociación Nacional de Adiestradores Caninos Profesionales (ANACP), con el nº713/20

Protección de recursos en el perro

También llamado posesión, la protección de recursos en el perro es la protección a través de la agresión.

¿Qué recursos son los más frecuentes?

El más habitual suele ser la comida, pero también pueden ser juguetes, personas (a ti), zona concreta de territorio (su cama, su caseta, el sofá, la cama), etc.

¿Contra quién lo protege?

Cuando un perro protege un recurso normalmente lo hace tanto de personas de la familia como de extraños. Por ejemplo, cuando un perro protege su territorio frente a extraños no se consideraría “protección de recursos” como tal, sino que forma parte de su instinto de territorialidad, pues no lo protege de la familia sino de extraños.

En cambio, situación distinta es que tanto la familia como el resto de personas no puedan tocar su comida, coger su juguete o bajarlo de la cama porque en ese caso te gruñe. Aquí sí que estaríamos hablando de un problema de protección de recursos.

Por supuesto también lo es si el que intenta quitarle el recurso es otro perro, pero aquí no representa peligro ninguno puesto que forma parte de la comunicación entre ellos. Normalmente entre ellos se entienden, y si uno tiene un recurso (juguete o comida) y viene otro para quitársela, éste le gruñirá o marcará para avisarle de que eso es suyo y el otro debe de respetarlo.

Evidentemente si el “ladronzuelo” no respeta las normas puede que haya un conflicto entre ellos, una reyerta que no debería de pasar de una discusión ruidosa.

¿Cuándo comienza a ser un problema?

Como digo, si la protección de recursos es con otros perros no me preocuparía en exceso, pero ojo, en el momento en el que ya se deriva hacia las personas sobre todo a la familia, aquí sí tenemos un problema que puede llegar a ser muy serio, y más si hay niños de por medio.

Y aquí debemos de tener mucho cuidado, porque algunos profesionales recomiendan permitir que nos gruñan y si lo hacen, alejarnos nosotros. ¿Qué conseguimos con esto? Reforzar la conducta del perro. El mensaje que le damos es: si se acercan y les gruño, se alejan. Por lo tanto, cada vez que el perro no quiera que nos acerquemos a él nos gruñirá, y si te acercas más de lo debido, puede llegar a morder.

¿Qué problema tenemos con esto? Que si un día necesitas quitarle algo de la boca por su seguridad o salud, o retirarle un juguete que no debería de tener (por ejemplo el de un bebé), o bajarle del sofá o de la cama, va a ser imposible sin llevarte un buen mordisco.

Recuerdo cuando era pequeña dos momentos de protección de recursos, uno con el perro de un tío mío, y el otro con un perro nuestro, de la familia.

El perro de mi tío era tipo Pastor Alemán, pero cruzado y mucho más grande que el PA. Pesaría mínimo 40 kgs. Como ya de bien pequeña me fascinaban los perros, siempre estaba con ellos y no con la familia. Mi tío le dio un trozo de pan duro y aún tengo la imagen en mi retina de cómo gruñía y enseñaba los dientes si pretendías acercarte a menos de 2 metros de él. Daba miedo…

El otro caso era de un Pastor Alemán que teníamos en casa, y no se me ocurrió otra cosa que mientras estaba comiendo, meter la mano en su comedero e intentar cogerle la lengua (le decía jamón dulce a la lengua de los perros). Tenía yo unos 5 o 6 años, y me llevé un buen mordisco en la mano. Aquí la bronca me la llevé yo por meter la mano mientras comía el perro e intentar cogerle la lengua.

Evidentemente en este último caso merecí el mordisco por intentar cogerle la lengua, pero ¿hay que dejar que el perro pueda morder a un niño por acercarse a su comedero? La respuesta es NO.

Partamos de la base que un niño jamás debería de estar con un perro sin supervisión de un adulto, pero la realidad es otra, por lo tanto hay cosas que debemos de tener en cuenta.

Tampoco vamos a decir que la culpa es del perro, pues éste se comporta como perro que es, pero si los traemos a convivir con nosotros, igual que debemos educarles para otras cuestiones, en esta no puede ser menos.

Siempre por supuesto, respetando al perro.

Vayamos por partes…hablemos de cómo prevenir y de cómo actuar en caso de que ya exista este problema.

¿Cómo prevenir la protección de recursos?

Si tienes un cachorro es vital que trabajes este asunto. Tú tienes que ser capaz de poder cogerle el comedero o la comida cuando quieras, el juguete, bajarle de la cama o del sofá, etc, cuando lo consideres oportuno.

Esto no quiere decir que tengas que molestarle cuando come, pero sí que si en un momento dado tienes que meter la mano para lo que sea, bien para quitar algo o para añadir algo, el perro no puede tener la mínima intención de gruñir.

Para esto, cuando des la comida a tu cachorro puedes dársela un poco con la mano, que vea que la comida sale de ti. También puedes ir añadiendo comida en el comedero mientras va comiendo para que asocie de forma positiva tu presencia mientras come.

Es importante que el cachorro asocie que el recurso de la comida sale de ti y que no eres una amenaza, por lo tanto no tiene necesidad de proteger nada.

Con los juguetes es algo similar. Ten varios juguetes a mano, y cuando quieras coger el que tiene en su boca, dale la alternativa del otro, así asocia que el entregar su juguete de la boca tiene la recompensa de jugar con otro.

También debes de ir enseñándole la orden de Suelta, ya sabes que es de las pocas órdenes que considero indispensable enseñar.

Ojo, cuando practiques el Suelta, hazlo con todo, con juguetes, con comida, con otros objetos, etc, pero comienza con el juguete y luego pasa a la comida, te será más fácil.

Enséñale también desde cachorro el Autocontrol, es la base de un perro equilibrado, ya lo sabes, así que no lo dejes para cuando ya tenga el problema.

Acostúmbralo a la manipulación corporal, sobre todo a poder sacarle objetos y comida de la boca, podrás salvarle la vida en un momento dado.

Cuando le des un hueso, por ejemplo, mientras lo come, puedes agarrarlo por el otro extremo y que se acostumbre a roer hueso contigo al lado. No es cuestión de “joderle”, sino de que se acostumbre a tu presencia y manipulación sin problema.

Luego déjale comer tranquilo…

Por supuesto no te olvides de trabajar también con el cachorro la inhibición de la mordida, es vital para estos casos, y también los límites del NO.

¿Cómo actuar con un perro que ya tiene protección de recursos?

Aquí dependerá de cada caso, de la intensidad de la protección, del carácter y temperamento del perro, de la situación, de las personas y del riesgo que pueda haber de agresión, por lo tanto no voy a dar pautas concretas, sino consejos generales.

Evidentemente si tienes un problema de protección de recursos grave, acude sin falta a un profesional que pueda ayudarte a domicilio.

Este tipo de casos necesitan una rehabilitación intensa, sobre todo cuando el nivel de agresividad es alto.

Aún recuerdo un caso de una persona que me llamó urgente porque no podían salir de casa, las llaves estaban en el sofá y el perro también, y éste no permitía que se acercaran a las llaves… También tenía una fuerte protección de recursos con la comida, era imposible ni siquiera pasar cerca de donde comía.

¿Por qué llegó tan lejos? Porque no le dieron la importancia que tenían que haberle dado en un principio y dejaron que su conducta se reforzara, ampliando así la distancia y los recursos a proteger.

Otro error muy frecuente es querer coger el objeto con la escoba…fomentando y aumentando más la agresividad del perro.

Estas “batallas” por el recurso han de ganarse de forma psicológica, nunca de forma física.

Así que por favor, si tu perro tiene este problema, no intentes solucionarlo a la fuerza, ni con un palo o escoba, ni con miedo, ni con inseguridad, ni dudando, ni con gritos, ni con castigos.

No castigues el gruñido, forma parte de su comunicación, y sólo conseguirías inhibir este paso haciendo que pase de 0 al mordisco sin pasar por los preavisos.

El primer paso es conseguir que se aleje del recurso, y luego trabajar el impedir que vuelva a apoderarse de él de nuevo.

¿Cómo puedes hacer que se aleje del recurso? Distrayéndolo con otra cosa más agradable para él.

Una vez se ha alejado del recurso, ha llegado la hora de trabajarlo. Como te comentaba antes aquí dependerá mucho del temperamento del perro y del grado de protección. Hay casos muy sencillos de solucionar y otros muy complicados.

Te aconsejo también practicar bastante el autocontrol, le ayudará a controlar sus impulsos.

Mucho cuidado también con la protección hacia ti, es decir, que nadie se te pueda acercar ni a saludar porque pueda lanzarse a la otra persona. Esto es un riesgo y un problema grande si un día muerde a otra persona.

Te aconsejo que antes de arriesgarte a ser mordido o antes de aumentar sin querer la protección de recursos, acudas a un profesional para que te de las pautas más adecuadas a tu caso.

Nunca hay dos casos iguales, no lo olvides.

Y ahora cuéntame… ¿tienes este problema con tu perro?

La grandeza del olfato (3ª parte)

Que el olfato es el sentido más importante del perro creo que ya nadie lo duda…

Que el olfato del perro es muy superior al del ser humano tampoco creo que mucha gente lo dude…tan superior como que el del perro tiene entre 150 y 300 millones de receptores olfativos (dependiendo de la raza), frente a los 5 millones que tenemos nosotros…casi ná.

Que hay razas que tienen mejor olfato que otras tampoco creo que lo dude nadie (o casi nadie), no es lo mismo un Bulldog que un Malinois.

Pero ¿Por qué?

A simple vista parece que es obvio; los perros con cráneos y morros más cortos demuestran una reorganización cerebral bastante significativa, y prueba de ello es el estudio realizado por Michael Valenzuela de la Universidad Gales del Sur, en Australia, se demostró que el cerebro entero se había girado, reubicando el lóbulo olfatorio hacia el fondo del cráneo.

También puedes consultar estos otros estudios donde lo comentan.

No es casualidad que por regla general no se usen perros braquicéfalos en tareas de detección.

Por desgracia, no es sólo esta limitación la que tienen este tipo de perros… tienen muchos problemas de salud y todo por el capricho del ser humano.

¿Y todo esto es importante?

Evidentemente sí, muy importante.

Recordemos que, tal como dije en el primer artículo, así como nosotros decimos “ver para creer”, para el perro sería “oler para creer”. Ellos descubren el mundo a través del olfato, y además cuentan con una gran memoria olfativa.

Nosotros reconocemos a una persona por la imagen, y los perros nos reconocen por nuestro olor. Pero no sólo a nosotros, sino al entorno en general.

¿Te desespera que tu perro se pare a oler constantemente durante el paseo? Está descubriendo el mismo mundo que tienes tú delante, pero él lo hace mediante su nariz mientras que tú lo haces con la vista.

Cuando trabajo con un perro reactivo, por lo general son perros que no saben usar su nariz para descubrir el mundo, sino que se dejan llevar por la vista, y esto les excita sobremanera.

Por eso, gran parte de mi trabajo con un perro reactivo, es volver a conectar el cerebro del perro a su nariz, y que aprenda a gestionar el entorno mediante el olfato, dejando como sentido secundario la vista, todo esto trabajado mediante autocontrol.

Para ello, tendremos en cuenta la comunicación olfativa.

Ésta se da tanto si el sujeto está presente como si no lo está. En el ambiente, en el suelo, en las farolas, en las ruedas de los coches, en la ropa, etc…en todas estas situaciones hay rastros de olor constantes, y recuerda el potencial del olfato del perro…son capaces de percibir olores que nosotros tardaríamos siglos en detectar.

¿Te has fijado en la disciplina del Mantrailing? En esta disciplina el perro tiene que seguir el rastro, combinando rastreo y venteo, hasta llegar a la persona (viva) de la que previamente ha olido una muestra de partículas de su olor.

La comunicación olfativa entre perros tiene múltiples mensajes, como puede ser atraer a una hembra en celo, marcar su territorio, describir “su carácter”, su estado de ánimo, si tiene alguna enfermedad, qué ha comido, etc.

Esta comunicación, como digo, puede ser oliendo directamente al otro perro, u oliendo restos de pipí, pisadas o heces por la calle o campo.

Muchos de vosotros, si me seguís, sabéis que me gusta trabajar los problemas de conducta de los perros a través de dos formas: mediante el autocontrol (gestión emocional del propio perro), y con ejercicios o juegos de olfato.

¿Qué beneficios tiene enseñarle a tu perro juegos de olfato?

  • Les ayuda a concentrarse y a focalizarse en una sola actividad
  • Aprenden a usar su nariz para explorar el entorno
  • Al tener que concentrarse se relajan, ya que toda esa información luego tienen que procesarla (ojo, siempre y cuando el trabajo de olfato esté bien hecho).

¿Sirve cualquier cosa para que busquen?

No, tenemos que tener en cuenta varias cosas, como es la motivación del perro y las características del olor, ya que hay olores que les gustan y otros que les disgustan (como los cítricos (aunque el limón tiene buenas propiedades), la lejía, el cloro, el chile, el alcohol, vinagre, perfume, etc).

Podemos hacer que busque su juguete preferido (siempre y cuando no le sobre-excite), comida o alguna sustancia en concreto.

Por ejemplo, en detección deportiva usan Salvia, que es una esencia relajante, pero también tenemos la Lavanda (aquí tienes un Estudio del efecto relajante de la lavanda (Lavandula angustifolia) sobre el comportamiento de perros de albergue), el Árbol de Neem y la Manzanilla, entre otros.

En otro artículo haré más hincapié y entraré en detalle con la Aromaterapia para los perros, ya que hay olores que relajan, y otros que excitan, como la Menta, el Eucalipto, el Limón y el Romero, y cada uno tiene su momento.

Y ahora cuéntame…¿haces algún trabajo o juego de olfato con tu perro?


Mónica Corchado
Sobre la autora

Me llamo Mónica Corchado, directora y fundadora de Dog Coaching y del Instituto Dog Coaching.

Soy una amante de los perros y Técnico Superior en Psicología Canina e Instructora de perros de Utilidad desde 1.998.

Me encanta aprender todo lo relacionado con su comportamiento y su psicología.

Considero que los perros están con nosotros para enseñarnos algo muy preciado, como lealtad, integridad y honestidad.

Ellos hacen todo lo posible por entendernos, qué menos que esforzarnos en entenderles también a ellos.

Miembro Federado de la Asociación Nacional de Adiestradores Caninos Profesionales (ANACP), con el nº713/20

Cómo enseñar auto-control a tu perro 2ª parte

Que el autocontrol es la base para tener un perro equilibrado y estable emocionalmente, es algo que ya todos lo que me seguís, sabéis.

Muchos me habéis pedido que amplíe este tema a más situaciones del día a día con nuestro perro.

Bien…pues vamos a ello.

Por si acaso andas algo perdido, antes de leer este artículo, échale un vistazo al vídeo donde hablo sobre autocontrol, y el artículo asociado.

En él hablo sobre tres escenarios muy habituales en la convivencia diaria con nuestro perro: la comida, el paseo y el juego.

Digamos que es la base del autocontrol. Si no consigues que tu perro se autocontrole en estos tres escenarios, no le pidas nada en otros donde los estímulos serán más altos.

Así que lo primero es trabajar en esos 3 escenarios.

Si tu perro ya sabe autoregularse perfectamente ahí, puedes pasar a otros momentos.

¿Cuáles?

Los que quieras realmente…échale imaginación, no tiene más misterio.

En casa, un aspecto imprescindible a trabajar con tu perro, es que sepa estar tranquilo en su lugar de descanso aunque te pierda de vista; también se está autocontrolando para no seguirte. Y esto les genera mucha seguridad en sí mismos.

También puedes trabajar los umbrales de las puertas, donde sin cerrarla físicamente, el animal no deba de entrar en algunas habitaciones aunque tu estés dentro de ellas (recuerda que todo este trabajo es sin órdenes de por medio).

También puedes practicarlo cuando salta a las visitas, por ejemplo.

El método es un poco el mismo, procurar que tu perro sea capaz por él mismo de autoregular su emoción.

Todos estos ejercicios pueden parecerte una tontería, pero créeme que no lo son, en todos ellos estás trabajando el autocontrol del perro.

Ya en la calle, es imprescindible trabajar la ansiedad o excitación del perro cuando ve a otros congéneres suyos.

Evidentemente tienes que jugar con las distancias para ir poco a poco, al ritmo de la capacidad de tu perro para autocontrolarse con otro animal delante (sea perro o gato).

¿Qué debes de hacer en esos casos?

Por tu parte no mucho, tan sólo vigila que la distancia es la adecuada, relaja correa, relájate tu, ten paciencia y espera el tiempo que le haga falta a tu perro para que se autoregule.

No quieras hacerlo todo en un día…ve al ritmo de tu perro, no pretendas que él vaya al tuyo por tus prisas.

A cuantos más picos de estrés sometas a tu perro, más pasos para atrás darás.

Muchas personas me comentan que sus perros se sobreexcitan cuando ven a otros perros por la calle (sin llegar a ser reactivos), y se ha de rebajar esa sobreexcitación en esos acercamientos.

¿Tengo que premiar a mi perro?

El premio es el mismo objetivo al que quiere llegar (sea otro perro, comida, juego…), no cal que vayas con chucherías.

Es importante tomarte tu tiempo y no pecar de impaciente, con lo que realiza estas pautas cuando tengas el tiempo suficiente.

En las situaciones externas, las de la calle, es imprescindible además el correcto manejo de la correa.

¿Tengo que llevar la correa corta o larga?

Pues dependerá del momento y de la situación. Y esto es algo que no puedo explicar muy extensamente en un artículo, porque dependen varios factores en esa decisión.

Ha​brá situaciones en las que necesitarás la correa larga para dejar que tu perro pueda comunicarse con el otro sin problema, y otros en los que necesitarás acortar correa para que el exceso de movimiento (lo típico de zigzagear o dar vueltas), no le ponga más nervioso.

Eso sí, lo más importante es que, tanto corta como larga, la correa esté relajada (fíjate que tenga la curva de la felicidad).

Te dejo aquí un vídeo donde te explico cómo coger la correa.

Por favor…no te la enredes en la mano como si te prepararas para la III guerra mundial…relájate.

Y poco más puedo decirte sobre el autocontrol…es trabajar exactamente lo mismo que te he explicado en todas y cada una de las situaciones en las que veas que tu perro se altera y se sobreexcita.

Pero déjame que te diga una cosa…sin constancia no lograrás nada. Si no te planteas encargarte de este tema todos los días en todas las situaciones que lo necesites, no pretendas que el perro aprenda a autogestionarse si 7 de cada 10 veces consigue su objetivo sobreexcitado.

Bueno, cuéntame porfa en qué situaciones estás trabajando el autocontrol de tu perro y qué resultados tienes, ¿vale?


Mónica Corchado
Sobre la autora

Me llamo Mónica Corchado, directora y fundadora de Dog Coaching y del Instituto Dog Coaching.

Soy una amante de los perros y Técnico Superior en Psicología Canina e Instructora de perros de Utilidad desde 1.998.

Me encanta aprender todo lo relacionado con su comportamiento y su psicología.

Considero que los perros están con nosotros para enseñarnos algo muy preciado, como lealtad, integridad y honestidad.

Ellos hacen todo lo posible por entendernos, qué menos que esforzarnos en entenderles también a ellos.

Miembro Federado de la Asociación Nacional de Adiestradores Caninos Profesionales (ANACP), con el nº713/20

Mi perro ladra cuando suena el timbre

Estás tranquilamente sentado en el sillón de casa viendo la tv, cuando de repente alguien llama al timbre de casa, y tu perro sale disparado hacia la puerta mientras ladra como si se fuera a comer a alguien, mientras corre, salta y da vueltas a sí mismo.

Tú, te levantas sobresaltado del sillón mientras llamas a tu perro gritando que se calle, le intentas calmar mientras sigues gritando, haces múltiples sonidos para intentar controlar los ladridos de tu perro sin atreverte a abrir la puerta…

 

¿Te suena la escena?

 

Tranqui, es muy típica, de hecho, es una consulta muy común entre los propietarios de perros.

 

Bien, aquí tenemos que diferenciar dos tipos de reacciones:

 

  • Reacción 1: el perro al escuchar el timbre, realiza dos o tres ladridos y se calla, mientras te mira cómo vas hacia la puerta de forma tranquila.

 

  • Reacción 2: el perro, al escuchar el timbre, se pone a ladrar de forma compulsiva y muy excitada, mientras su comportamiento es alterado.

¿Por qué realizo estas distinciones?

 

Porque no debemos de olvidar que son perros, y son genéticamente guardianes y protectores con su familia (manada), y siempre van a avisar de cualquier novedad en el ambiente, sea ruido o persona nueva.

 

Por lo tanto, no deberíamos pedir que no ladre nunca, porque avisar a su familia de cualquier novedad o peligro forma parte de su ADN.

 

Esta parte formaría parte de la reacción 1.

 

Ahora bien, muy distinto es la situación de la reacción 2. Aquí sí que debemos de tomar partido y enseñarle a nuestro perro que después de su aviso, somos nosotros quienes controlamos la situación y que no hay peligro ninguno.

 

¿Cómo enseñamos a nuestro perro a conservar la calma cuando suena el timbre de casa?

 

Realmente es muy sencillo, y como he comentado antes, basta con hacerle saber al perro que nosotros nos ponemos al mando de la situación.

 

Una de las maneras más simples y efectivas para hacerlo es condicionar al perro a que cuando suene el timbre, se tenga que ir “a su sitio”.

 

“A tu sitio” debe de ser su lugar de descanso, sea su camita, encima del sofá, el transportin o la caseta. Debe de ser su zona donde su mente se relaje y se quede tranquilo.

Todos los perros deberían tener su zona propia de descanso. Si no la tiene tu perro, es lo primero que tendrías que hacer.

Después, como seguramente no lo tendrá asociado a ninguna palabra, cada vez que queramos que esté allí tranquilo, le diremos “a tu sitio” o cualquier palabra que te guste (a dormir, a tu cama, a tu casa, etc), de forma tranquila y relajada, para que vaya asociando esa palabra o frase con su lugar de la casa.

 

Y luego, pediremos ayuda a otras personas de la casa, familia, amigos, vecinos, etc, que nos ayuden con el entrenamiento tocando el timbre sin las prisas de tener que abrir la puerta.

 

¿Por qué es necesario esto?

 

Si sólo lo practicas cuando llame alguien de verdad, las prisas y nervios por abrir la puerta para no hacer esperar a la otra persona, hará que no estés tranquila ni que cuentes con el tiempo necesario para poder practicar el ejercicio correctamente.

 

Además, si contamos con un señuelo podremos pedirle que llame al timbre las veces que necesitamos para terminar bien el ejercicio, algo que no podemos hacer con las visitas reales.

 

Recomiendo practicar este ejercicio varias veces al día, cortos períodos de tiempo en diferentes momentos, y con varias personas para que no se habitúe a que sólo llama determinada persona.

 

Bien, cuando esa persona llame al timbre y tu perro se ponga como loco ladrando hacia la puerta, no le reñiremos ni le gritaremos, simplemente iremos hacia él, le cogeremos del collar o arnés, y le invitaremos a su lugar de descanso mientras pronunciamos la palabra asignada (a tu sitio o la que decidas).

 

Es importante que he dicho “invitar”, ya que no conviene arrastrar, forzar o empujar al perro, sino acompañarle físicamente a su zona para que aprenda por él mismo.

 

Todo trabajo que hagamos por él, no lo aprenderá,sino que habrá sido “tele-transportado” a su zona y su cerebro no lo habrá procesado.

Si esto lo repites a diario con constancia, calma y paciencia, te aseguro resultados. Si un día lo haces y otro no, no los verás, eso también te lo aseguro.

 

Es el método que más me funciona, porque el hecho de que tu perro esté en su zona de descanso, le estás provocando y enseñando calma y autocontrol, indispensable para que baje su excitación y ansiedad.

 

Ojo, que le digamos que vaya a su sitio no quiere decir que lo queramos tener quietos como robots…este ejercicio no va de eso. Una vez que la visita entra en casa, el perro puede ir a olerla sin problema, siempre de forma calmada.

 

Hay otras técnicas, como la desensibilización al sonido del timbre, pero en demasiadas ocasiones no funciona del todo, o ignorar al perro mientras suena el timbre y esté excitado, pero me quedo con la que te he explicado.

 

Cuéntame, ¿tu perro se altera con el timbre?


Mónica Corchado
Sobre la autora

Me llamo Mónica Corchado, directora y fundadora de Dog Coaching y del Instituto Dog Coaching.

Soy una amante de los perros y Técnico Superior en Psicología Canina e Instructora de perros de Utilidad desde 1.998.

Me encanta aprender todo lo relacionado con su comportamiento y su psicología.

Considero que los perros están con nosotros para enseñarnos algo muy preciado, como lealtad, integridad y honestidad.

Ellos hacen todo lo posible por entendernos, qué menos que esforzarnos en entenderles también a ellos.

Miembro Federado de la Asociación Nacional de Adiestradores Caninos Profesionales (ANACP), con el nº713/20