La nueva víctima: El Pastor Belga Malinois

Modas…las malditas modas.

La moda debería existir solamente para la ropa y el calzado, pero nunca para seres vivos.

Pero disculpa, comencemos desde el principio.

El Pastor Belga Malinois, llamado coloquialmente sólo Malinois, viene de la ciudad de Malinois, provincia de Malines, Bélgica.

Es de los Pastores Belgas (Groenendael, Laekenois, Tervueren y Malinois), el menos conocido hasta ahora a nivel de “perro de compañía”, y veremos porqué.

El Malinois es un perro de tamaño mediano/grande, de una altura de entre 55 y 70 cms y un peso de entre 25 y 45 kgs, con una esperanza de vida aproximada de unos 12/14 años.

Tiene un carácter equilibrado, muy inteligente, es un perro rústico, muy musculoso y bastante proporcionado.

Con un nivel de actividad muy alta, es el “Ferrary” de los perros, un auténtico atleta canino; es ligero pero muy fuerte, con una gran agilidad, incansable y con un gran coraje.

Pero también cuenta con una extrema sensibilidad.

Es una raza a la que se le ha dado prioridad a sus cualidades mentales y físicas de cara al trabajo, y se ha dejado de lado la belleza física, por eso también es un perro que goza de muy buena salud y con apenas enfermedades hereditarias (de momento).

Hasta hace bien poco, al Malinois sólo se le veía en los cuerpos de seguridad, como perro de intervención, detector y perro militar.

Pero no se veía como animal de compañía…hasta que comenzaron las películas para resaltar las bondades de este bello animal y con ellas, llegaron los caprichos de personas irresponsables a las que se les antoja un “Ferrary canino” al cual abandonan a los pocos meses por no saber “conducirlo” e írseles de las manos. Literalmente.

Por desgracia los abandonos de Malinois están creciendo a pasos agigantados en España, y es una pena que semejante animal termine entre rejas.

No te confundas, ningún perro se merece estar abandonado o entre rejas, sólo digo que a los miles de perros y razas que ya lo sufren de por sí, vamos sumando otras por capricho, como el Malinois, el PLC y el Border Collie (de estos dos hablaremos próximamente).

Razas que requieren un extra a la hora de mantenerlos equilibrados y estables…

Para tener un Malinois en casa se requiere, primero, de un alto conocimiento de las necesidades de la raza, por otro lado se requiere de experiencia con perros en general y por último, se requiere de tiempo, de mucho tiempo para poder dedicarle a trabajar, física y mentalmente todos los días.

No es un perro para sacarlo a pasear 3 veces al día al pipican; no te mientas, el Malinois necesita trabajar, necesita una alta actividad física pero sobretodo mental, y no valen unos cuentos ejercicios de olfato.

El Malinois es un atleta de élite, y a un atleta de élite no lo puedes entrenar 20 minutos al día.

Tampoco es un perro sólo para actividades físicas, es decir, querer tener un Malinois para  hacer Canicros o Running.

Como buen atleta, cuanto más ejercicio físico le des, más necesitará, porque la clave no está en el ejercicio físico, sino en la estimulación mental.

Por otro lado, aunque es un perro fuerte también es un perro sensible que se te puede “arrugar” muy fácilmente si usas técnicas muy abusivas con él, aunque esto dependerá también del temperamento del individuo.

También es un perro de “boca fácil”, es decir, es un perro que tiende a pinzar bastante habitualmente, y esto es un verdadero problema cuando se quiere tener como perro de compañía.

Tengo la suerte de haber trabajado y convivido con Malinois, y aunque me dedico al mundo del perro, reconozco que ahora no podría tener uno, sus necesidades son mucho más altas de lo que yo ahora puedo aportarle, y no será por falta de ganas…es falta de tiempo.

Pero quien realmente es capaz de tener uno en condiciones, quien es capaz de convivir con un maestro canino como el Malinois y trabajar con él, disfrutará como un “enano” porque no te lo acabas.

Por todo esto que he comentado aquí, te habrás dado cuenta de que no es un perro fácil, no es un perro para vivir en un piso y darle una vida de “compañía”; si quieres conservar el piso no lo hagas.

No hay nada más destructivo que un Malinois aburrido, pero no sólo a nivel de cosas físicas, sino también para su equilibrio psicológico; es fácil que termine con estereotipias más o menos agudas que luego cuesta muchísimo revertir.

Es fácil también ver a Malinois de 11 años con la misma energía y necesidades que cuando tenía 1, para que te hagas una idea, por lo que no pienses que es cuestión de juventud, de lo típico que se dice de “cuando pase la etapa de la adolescencia se tranquiliza”. Con un Malinois esta frase no va…te lo aseguro.

Así que si no eres una persona activa, con mucho tiempo para dedicarle al perro (hablamos de varias horas al día) y conocimientos mínimos, por favor, no tengas un Malinois.

No te creas lo que las películas te dicen…seamos responsables. Una raza tan espectacular se está echando a perder por capricho de unos cuantos, y junto a los caprichosos encontramos a los pseudo-criadores que han visto un filón y se han puesto a criar como desalmados, sin preocuparse de los conocimientos del futuro dueño, ni del destino de ese cachorro que será la protectora en el mejor de los casos.

Es indignante ver anuncios de Malinois para adoptar, esto era impensable hace apenas un año atrás.



Ahora bien, si eres consciente de lo que es tener un Malinois, estás preparada y sabes lo que has de hacer para tenerlo en buenas condiciones, vas a disfrutar de lo lindo si lo que te gusta es trabajar con perros.

Y ahora te pido un favor.

Comparte este artículo en tus redes sociales, aportemos entre todos nuestro granito de arena para concienciar a la gente, y dejar de ver esta maravillosa raza abandonada a su suerte.

¡Cuento contigo!

Y recuerda que si quieres aprender a entender a tu mejor amigo, su psicología, saber interpretar su lenguaje corporal y entender su manera de comunicarse…si quieres realmente que la relación entre tu perro y tú sea lo más cómplice posible, no dudes en apuntarte a la Academia Online; tienes toda una variedad de cursos que podrás hacer a tu propio ritmo.



Me llamo Mónica Corchado, directora y fundadora de Dog Coaching y del Instituto Dog Coaching.
Soy una amante de los perros y Técnico Superior en Psicología Canina e Instructora de perros de Utilidad desde 1.998.
Me encanta aprender todo lo relacionado con su comportamiento y su psicología.
Considero que los perros están con nosotros para enseñarnos algo muy preciado, como lealtad, integridad y honestidad.
Ellos hacen todo lo posible por entendernos, qué menos que esforzarnos en entenderles también a ellos.
Miembro Federado de la Asociación Nacional de Adiestradores Caninos Profesionales (ANACP), con el nº713/20
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Mónica Corchado
Directora Instituto Dog Coaching

Claves para conseguir llevar a tu perro suelto

Creo que no me equivoco si digo que al 100% de las personas que tienen perro les gusta o gustaría poder llevarlo suelto y disfrutando.

¿Me equivoco?

La verdad que es uno de los placeres que se disfrutan cuando tienes perro. Este noble animal no está hecho para ir con correa constantemente, necesitan libertad (controlada).

Pero para que puedas disfrutar de tu perro suelto, antes has de tener algunos aspectos en cuenta y sobretodo ponerte manos a la obra…las cosas no se consiguen solas.

Capitán y Mori siempre van sueltos en la montaña y en lugares aptos para ello (parques, explanadas, etc), y en ciudad van atados (no hay más remedio).

Pero aunque en ciudad haya que ir con correa, aún quedan algunos lugares donde se pueden soltar si está permitido, como la playa, la montaña, parques, etc, y me apena mucho ver en estos lugares a personas con sus perros atados sin que puedan disfrutar.

Los motivos pueden ser varios: no acude cuando le llama, come todo lo que pilla por el suelo, es un perro reactivo o con conductas agresivas (los menos, la verdad), tiene miedo, etc.

Todos, absolutamente todos los motivos citados se pueden (y se deberían) trabajar, ya que nuestra prioridad debería de ser el bienestar de nuestro perro, que sabes que van más allá de la comida, el veterinario y la camita.

Hablo del bienestar emocional; y supongo que entiendes que el hecho de que tu perro no pueda tener un mínimo de libertad no juega a su favor.

Bien, hablemos de cómo podemos conseguir que nuestro perro disfrute de ella.

Lo primero que hemos de averiguar es el motivo por el cual no nos atrevemos a soltar a nuestro perro.

¿Es por una razón citada ya en este artículo o son tus propios miedos? Déjame decirte que a uno de los últimos talleres que hemos hecho presencial, venía una familia con una golden jovencita, muy bonita y con una muy buena energía, pero que nunca soltaban porque no se atrevían.

Al comenzar a trabajar la llamada con la cuerda larga, quise ver, o más bien hacer ver antes de comenzar el ejercicio, el comportamiento de la perra al “soltarla” de su correa y dejarle libre con la cuerda larga.

¿Qué crees que pasó? Efectivamente…la perra no se separaba de la dueña, y si se paraba a oler un poco, cuando levantaba la cabeza miraba donde estaba e iba corriendo hacia ella sin haberla llamado.

Era una perra 10 para llevarla suelta en muchos lugares, pero el miedo de la persona se lo impedía. Pero esto no quita que también haya que trabajarlo.

Y en muchas ocasiones se repite esta historia.

Pero déjame decirte también que la solución está solo en tus manos, y si te liberas de tus miedos disfrutarás de tu perro mucho más que ahora, y por supuesto él también.

Veamos pues cuáles son esas claves que tienes que tener en cuenta:

  • Conócete a ti mismo.– va directamente relacionado con lo que te acabo de decir. Antes de mirar a tu perro has de “escanear” tus emociones que te impiden soltarle. Tus propios miedos, inseguridad y falta de información está haciendo mella en vuestra relación.
  • Conoce a tu perro.– Si no conoces a tu propio perro difícilmente podrás saber cuáles son sus límites, sus instintos, su temperamento, sus habilidades sociales, sus impulsos, su capacidad para gestionar las situaciones, sus miedos y sobretodo no sabrás interpretar su lenguaje corporal.
  • Confianza mutua.- esta va directamente relacionada con las dos anteriores; si tú no te conoces a ti misma, si no confías en ti, y si no conoces a tu perro, no puede haber confianza mutua entre ambos.Y sin confianza no podrás soltarlo nunca.
  • Vínculo.- la joya de la corona. Déjame decirte que el vínculo se forja a través de la confianza mutua, de la seguridad que proporciones a tu perro, del juego en equipo, del tiempo de calidad que pases con él y de tu equilibrio emocional.¿Cuándo lo paseas va a su bola o está pendiente de ti de vez en cuando? ¿Eres un mero objeto portador de la correa o formas parte del paseo en equipo?Si ya paseando “pasa de ti”, cuando lo sueltes también lo hará. Falta lo más importante…tener un buen vínculo con él.
  • Una llamada “perfecta”.- es imprescindible para poder soltarlo el estar segura y tranquila de que si le llamas, viene. Así que antes de soltarlo trabaja la llamada hasta que no dudes en si viene o no, o en qué situaciones.
  • Efecto “seguidor”.- ¿Tu perro te sigue? Una de las cosas que invito a trabajar durante la llamada, es el “vamos”, que no es otra cosa que provocar que tu perro te siga en la dirección en la que vayas.Evidentemente si no lo sueltas todavía, has de hacerlo con la cuerda larga, pero sin saber si te sigue cuando cambias de dirección no es conveniente soltarlo.
  • Autocontrol y gestión emocional.- en principio te diría que es para trabajarlo con tu perro, pero te diré que es algo que debemos trabajar nosotros también.Hay situaciones donde hemos de mantenernos serenos, firmes y confiados, ya que si nos volvemos locos gritando, el mensaje que estamos trasladando al perro es la de peligro, y no nos ayuda en nada para poder confiar en él ni él en nosotros.
  • Entrenamiento- no lo pongo lo último por casualidad. Para mí es la parte menos importante, ya que si tienes todo lo anterior tienes un 80% del trabajo hecho, y el entrenamiento lo que hará será reforzarlo y afianzarlo.Pero querer entrenar sin vínculo, sin conocer a tu perro, sin confiar en él, etc…no vale de nada, sobre todo cuando hablamos de soltarlo, ya que has de confiar en él al 100%.

Con todo esto no quiero decir que vayas a tener un perro perfecto, robotizado, automático…sino que vuestra relación va a mejorar bastante, vas a poder proporcionarle una parte fundamental en su día a día y sobre todo, vas a disfrutar viéndole correr.

Tampoco pretendas conseguirlo todo de golpe, ve paso a paso, y en zonas o lugares donde dudas de su reacción, es mejor prevenir siempre.

Si quieres hacer más hincapié y profundizar mucho más en la llamada, puedes hacerlo en la Academia Online, donde encontrarás un curso específico sobre ello, con 8 lecciones y un total de 4 horas de contenido, con vídeos prácticos para enseñarte cómo usar algunas herramientas.

También tienes el curso de Autocontrol y Gestión Emocional que te ayudará bastante a conocer a tu perro, a ti y a cómo gestionar las diferentes situaciones.

No lo dudes más, dale a tu perro la ansiedad libertad que tanto necesita.

Y ahora cuéntame tú… ¿Sueltas a tu perro?



Me llamo Mónica Corchado, directora y fundadora de Dog Coaching y del Instituto Dog Coaching.
Soy una amante de los perros y Técnico Superior en Psicología Canina e Instructora de perros de Utilidad desde 1.998.
Me encanta aprender todo lo relacionado con su comportamiento y su psicología.
Considero que los perros están con nosotros para enseñarnos algo muy preciado, como lealtad, integridad y honestidad.
Ellos hacen todo lo posible por entendernos, qué menos que esforzarnos en entenderles también a ellos.
Miembro Federado de la Asociación Nacional de Adiestradores Caninos Profesionales (ANACP), con el nº713/20
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Mónica Corchado
Directora Instituto Dog Coaching

Cómo enseñar a tu perro a ladrar a la orden

Una de las primeras cosas que aprendí cuando estuve en el grupo de rescate fue enseñar a ladrar a la orden al perro. El marcaje en rescate es activo, lo que quiere decir que se realiza ladrando (marcaje activo también es rascando, por ejemplo).

Recuerdo, como si fuera ayer, cómo lo hacíamos con cada perro, y es que con cada uno era diferente; había que adaptarse al temperamento y energía de cada uno de ellos, pero la base era la misma.

Kira, por ejemplo, aprendió a ladrar a la orden en muy poco tiempo, y cuando digo poco tiempo estoy hablando de pocas horas. En cambio había otros perros que tardaban en pillar el concepto y mantenerlo. De ahí la importancia de adaptarse a cada animal.

Por ejemplo, Mori no es de ladrar jugando ni Capitán tampoco (conmigo), así que si quiero enseñárselo tendré que adaptarme a ellos y buscar la mejor manera para provocar su ladrido.

Voy a explicarte las fases que hay que trabajar, y tu trabajo es adaptarlas a tu perro, ok?

Evidentemente hay dos posibilidades: que tu perro ladre mucho y quieras enseñarle a hacerlo a la orden para poder enseñar después a callar, o que no sea ladrador pero quieras enseñárselo para hacer algún ejercicio o trabajo.

Comenzaré con los no ladradores:

  • Fase de frustración: a un perro que no tiene tendencia al ladrido hay que provocarle una leve frustración para provocárselo.Lo podemos hacer de dos maneras:1.- Lo que haremos será usar un juguete (su preferido), jugar con él para excitarle y una vez que lo veamos “subidito” seguiremos jugando pero sin permitirle el acceso al juguete en sí. Esto hará que con el paso de los minutos y después de probar mil y una formas para alcanzarlo, ladre una vez. Cuando lo haga, premio! Acceso al juguete y a jugar un ratito.

    Volvemos a repetir la historia una y otra vez provocando que ese ladrido, que iremos recompensando constantemente, se vaya alargando en el tiempo y en vez de un ladrido, nos haga tres o cuatro seguidos.

    2.- Otra opción o manera de provocar la frustración para el ladrido, es atar al perro en algún lugar (farola, valla, etc), e irnos retirando mientras lo seguimos mirando y excitando; podemos llamarlo para provocar su frustración de no poder avanzar por la correa, y cuando haga su primer ladrido, premio! Nos acercamos a él.

    A partir del primer ladrido, lo que haremos es que cuando esté callado daremos pasos hacia atrás, y cuando ladre pasos hacia él, de forma que su recompensa al ladrido es nuestro acercamiento.

    Y lo mismo que en el punto 1, una vez conseguido ese primer ladrido, nuestro objetivo es conseguir varios seguidos.

    * No te preocupes por la frustración, estamos trabajando con niveles bajos y con recompensas rápidas; la frustración dura apenas minutos, sólo hasta los primeros ladridos.

  • La siguiente fase es ir introduciendo la orden de “ladra” cuando veas la intención del perro a ladrar.
    No se lo digas en la fase de frustración, ahí sólo buscamos el ladrido. Una vez veas que entiende que con el ladrido recibe recompensa, es el momento de ir metiendo la orden justo en el momento del inicio del ladrido.En esta fase has de conseguir que cuando tú le digas “ladra”, tu perro ladre varios ladridos seguidos.Será más fácil para tu perro si lo acompañas con tu lenguaje corporal.
  • Una vez le has provocado el ladrido y le has introducido la orden de ladrar, toca introducir la contraria…la de callar.
    Esta es mucho más fácil, porque aprovecharemos los silencios del perro; Ejemplo: el perro ladra 3 o 4 veces seguidas, le pones la palma de tu mano delante, en ese momento de sorpresa el animal calla, y premio!Repetiremos la acción varias veces y acompañaremos el gesto de la mano con la palabra “calla” (o la que quieras decirle para que calle).Cuando le premies por callar, vas combinando la orden de ladrar con la de callar.
  • Después de realizar de forma satisfactoria todos los pasos dentro de casa, sin distracciones, llevaremos el ejercicio a lugares con estímulos, pero recuerda que siempre de menos a más, ya que antes de pedírselo con muchos estímulos y distracciones, ha de tenerlo bien integrado.

Fácil ¿no?

Los pasos son muy sencillos, pero sacar ese primer ladrido en un perro que no acostumbra a ladrar para pedir nada suele ser a veces algo difícil.

Una vez le has sacado el primer ladrido, el resto es mucho más sencillo.

Bien, hemos hablado de enseñar a ladrar a la orden a perros que por regla general no ladran…pero ¿qué pasa con los que ladran por todo, especialmente con los que lo hacen cuando escuchan el timbre o cada vez que pasa alguien cerca de casa o escucha un ruido?

Evidentemente primero hemos de saber e identificar el motivo del ladrido, ya que éste es un síntoma de algo que está detrás, y que es imprescindible que sepamos identificar.

¿Aburrimiento? ¿Demasiado estresado? ¿Frustración por falta de estímulos en su vida diaria? ¿Inseguridad?

Antes de enfocarte en el ladrido en sí mismo, has de trabajar cualquier causa que provoque ese ladrido, y sólo cuando sea residual y repetitivo, es decir, carente de sentido, podremos usar el método de enseñar a ladrar a la orden para luego poder decirle que calle.

Los pasos son los mismos excepto el primero, el de la frustración, ya que no la necesitarás al ser el propio perro quien inicia el ladrido.

Has de pasar directamente a la fase de introducir la palabra “ladra” aprovechando que lo hace, y cuando coincida en que ladre justo después de habérselo dicho, premio!

Al principio tu perro no entenderá nada, pero “lo bueno” que tienes es que has de pasar rápido a la fase de callar, que es exactamente igual a la anterior.

Pero sobretodo, no quieras practicarlo sin haber antes trabajado la causa real del ladrido, ok? Porque estarás trabajando sobre el síntoma, dejando el problema latente y sin darle salida.

Ah! Por cierto…no quieras trabajarlo si tu perro tiene ansiedad por separación y lo manifiesta con el ladrido continuado. Primero porque ladrará cuando tú no estás, y segundo porque hay un problema grande donde tu perro lo está pasando realmente mal, y primero has de ayudarle.

Así que sobretodo, responsabilidad.

Y ahora dime tú, ¿has enseñado a tu perro a ladrar a la orden? ¿Cómo lo has hecho?

Claves para elegir un buen educador canino

Cualquier persona, cuando quiere aprender a conducir ha de ir a una autoescuela, y ésta le impartirá conocimientos teóricos sobre qué es un coche, cómo funciona, algo de mecánica y sobretodo temario relacionado con la circulación. Después se impartirán una serie de clases prácticas para saber cómo se conduce un coche y cómo se circula en la vida real.

Y por supuesto esto tiene un coste económico.

Bien, bajo mi punto de vista particular se debería de hacer exactamente lo mismo pero aplicado a los perros.

No me canso nunca de decirlo, el perro es un animal depredador de una especie muy diferente a la humana, por lo tanto tenemos lenguajes diferentes, psicología diferente, comunicación diferente y necesidades diferentes.

Ahora bien, mientras llega algún día alguna normativa que regule la tenencia de animales domésticos en cuanto a educación, las personas que tienen perro pueden recurrir a una figura profesional que les ayudará a entender a su perro y educarlo, que se llama “educador canino”.

En el mundo real esta figura tiene varias representaciones:

  • Educador canino
  • Psicólogo canino
  • Adiestrador canino
  • Instructor canino
  • Técnico en modificación de conducta

No todas significan lo mismo ni abarcan lo mismo, pero sobre ello hablaremos más adelante.

Cuando tomas la decisión de llevar un perro a casa, has de tener constancia de que además de la parte bonita hay otra que no lo es tanto, y son los gastos que deriva el mantener un perro, como son los gastos veterinarios (rutinarios y puntuales), comida, residencia en vacaciones (o adaptarlas a poder llevarnos a nuestro perro), complementos (correas, collares, cepillo, etc), peluquería y la gran olvidada…su educación.

Digo la gran olvidada porque realmente lo es…como dice un refrán muy conocido, “sólo nos acordamos de Santa Bárbara cuando llueve”, es decir, sólo nos acordamos del educador cuando ya no podemos más con el comportamiento del perro, y es un gran error.

Muchas personas se quejan de que contratar los servicios de un profesional es muy caro, pero déjame decirte que la formación mínima para dedicarte profesionalmente al mundo del perro está entre los 2.000€ y los 4.000€. Esta es la formación base mínima, después súmale diferentes seminarios de entre 150€ y 600€ cada uno, desplazamientos no muy cercanos para asistir a dichos seminarios, y muchas, muchas horas de experiencia y de aprendizaje autodidacta.

Y no entremos ya en obligaciones fiscales, que en España ser autónomo es una condena perpetua en cuanto a impuestos.

Dicho esto, la mejor decisión que puedes tomar es que cuando decidas meter en tu vida a un perro, sea cachorro, joven o adulto, lo hagas pensando que más tarde o más temprano seguramente tendrás que echar mano de un profesional para que te ayude a entender a tu perro.

Si es un cachorro aconsejo siempre que se haga justo cuando recién llega a casa, así podrás sentar una muy buena base y te ahorrarás muchos problemas de comportamiento en el futuro, muchos quebraderos de cabeza, pero lo más importante de todo es que podrás disfrutar de una magnífica relación entre ambos.

Y si es un jovencito o un adulto, y no tienes mucha idea de lo que comporta tener un perro, también te aconsejo que recurras al profesional más pronto que tarde por el bien de los dos.

Ahora bien, la pregunta del millón…


¿Qué he de tener en cuenta para elegir un buen educador canino?

Lo primero que has de preguntarte es para qué lo necesitas, es decir, ¿es para educar o más bien hacer una correcta adaptación del cachorro al hogar y vida diaria?

¿Es para solucionar un problema por el comportamiento de tu perro que no terminas de entender y que está haciendo de la convivencia un quebradero de cabeza?

O ¿Es para adiestrarlo en obediencia y/o para entrenarlo en alguna disciplina específica?

Esta pregunta es básica a la hora de buscar un profesional, ya que no es lo mismo educación, adiestramiento o entrenamiento, y en este artículo puedes ver las diferencias.

Lo segundo que has de tener en cuenta es el no tener prisa por decidirte, es decir, pregunta a varios (por teléfono o de forma presencial si lo tienes cerca de casa), y escucha lo que tienen que decirte con respecto a lo que tú les explicas.

Huye de recetas milagro, no conducen a nada bueno. Cada perro es un mundo y no hay tiempo estipulado para solucionar nada, salvo un programa de adaptación al hogar para el cachorro, donde sí puede haber un programa base si no hay ningún problema todavía.

Personalmente no recomiendo el sistema que se hacía antes, que era dejar al perro en el centro para que te lo educaran y te lo devolvieran “hecho”; sinceramente creo que lo más importante entre tú y tu perro es el vínculo, y recogerlo en un centro con un “libro de instrucciones” con órdenes generales dista mucho de crearlo.

Para mí lo más importante es que seas tú quien aprenda a educar a tu perro, ya que eres tú quien va a convivir 10 o 15 años con él, y siempre te pueden salir situaciones nuevas o diferentes que has de saber resolver tú misma con los recursos que te ha dado el profesional.

Y por otro lado, la vida real dista mucho de un centro. Me he encontrado multitud de casos de personas que habían dejado a su perro en un centro para adiestrar, pagando un buen dinero, y que allí el perro obedecía a las mil maravillas, pero claro, sin estímulos es muy fácil. Ahora sácalo a la calle… Y aquí comenzaban los problemas para esas personas, que todo lo que hacían en el centro no era traspasable a la vida real si antes no se había trabajado.

Por lo tanto, la mejor opción bajo mi experiencia (salvo casos específicos) es que el trabajo con el perro se haga en tu domicilio, en tu entorno y contigo delante, o más bien, que seas tú quien realice el trabajo con la supervisión del profesional.

Sólo así podrás seguir practicando día a día las nuevas pautas y ejercicios que te recomiende.

Hay otro caso en los que recomiendo los centros, y son los grupos de socialización para cachorros. En estos casos, el hecho de dar la oportunidad a nuestro cachorro a que aprenda habilidades sociales con otros perros acompañados de un profesional supervisando, es una buena idea.

Como decía antes, hay algunos casos específicos en los que sí es recomendable que el perro esté una temporada con el profesional las 24 horas por el tipo de rehabilitación que precise el perro, pero ya digo, son casos muy puntuales y extremos.

Por regla general, la mejor opción es que tú te apoderes de los conocimientos necesarios para aplicar las recomendaciones del profesional todos los días.

Lo tercero que te diría que tuvieras en cuenta es la formación, experiencia y recomendaciones que tenga el profesional.

Esto es un arma de doble filo, porque el que tenga 40 años de experiencia no significa que sea lo más recomendable, quizás no ha evolucionado y se quedado anclado en técnicas y sistemas antiguos y algo obsoletos, o puede que no; el que lleve pocos años de experiencia tampoco quiere decir nada, los hay muy noveles en este mundo que sólo han conocido una manera de trabajar con los perros en el centro de formación, y todavía no han rodado lo suficiente como para poder tener un abanico de recursos en función del caso.

Como puedes ver, puedes encontrarte profesionales con décadas de experiencia pero con metodologías obsoletas pero también los encontrarás que habrán evolucionado; y te encontrarás con profesionales noveles que serán abiertos de mente y con un amplio abanico de recursos debido a su “hambre” por aprender, y los habrá con muy pocos recursos.

La formación tampoco te dirá mucho, aunque evidentemente es mejor que esté bien formado, con al menos un curso amplio y el resto con diferentes seminarios.

Huye de aquellos que se hacen llamar educadores tras hacer dos seminarios de fin de semana.

Sin duda, la mejor recomendación es la que viene del boca-oreja, de otras personas que hayan trabajado con ese profesional. Pero ojo, porque esto también es algo peligroso, ya que lo que le vale a uno puede no valerle a otro y viceversa.

Hoy día puedes encontrar opiniones y recomendaciones en las redes sociales, en las páginas de los profesionales y en sus canales de información.

Recuerda, cada perro, cada familia y cada situación es diferente. Esto no son matemáticas.

Y déjame decirte algo muy importante: la educación de un perro no termina nunca (bueno sí, cuando se marcha definitivamente). Hasta ese día su educación es constante, por lo que enfócate más en aprender tú a conocer a tu perro, sus necesidades, su psicología, su lenguaje, etc, y tendrás todos los recursos disponibles para poder hacer frente a casi todas las situaciones que se te presenten.

Por lo tanto, a la hora de elegir un profesional mira que no sólo trabaje con el perro, sino que te asesore y te enseña todo lo que sabe para que puedas aplicarlo todos los días sin que esté presente.

Empodérate, y verás que podrás disfrutar mucho más de la relación con tu perro.

Cuéntame… ¿Qué experiencias has tenido con profesionales del mundo del perro? ¿Has tenido que recurrir alguna vez a alguno?

Cómo usar la correa de forma correcta

Benditas correas… ¿O malditas correas?

A modo de opinión personal te diré que no me gustan nada las correas, ni cortas ni largas, ni planas ni redondas.

Para mí es lo peor que se le puede poner a un perro y la causa de muchos problemas. Les coartamos la libertad que necesitan, les obligamos a caminar a un ritmo que no es natural para ellos y les provocamos conflictos con otros perros al no poder expresarse como ellos necesitan.

Pero como hay que usarlas al tener a los perros en zonas urbanas, pues al menos aprendamos a manejarlas para que el efecto negativo sea el mínimo.

Bien, primero hablemos brevemente de los tipos de correa que existen en el mercado (generalizando), y luego te diré cuales recomiendo y cuáles no.

correa de adiestramiento

Correa multiposición

Son mis preferidas sin lugar a dudas. Puedes regular su largura e ir combinando el ir dando más o menos correa al perro en función de la situación.

correa redonda

Cordón o correa de Nylon (o similares)

Son de medida fija, las hay más gruesas y más finas, redondas y planas. ¿Las recomiendo? No están mal, aunque no son mi debilidad tampoco, son mucho mejor que las metálicas y los flexis.

correa metálica

Correa metálica

Suelen tener el asa de nylon y el resto es correa metálica; no las aconsejo para nada (opinión personal).

correa larga

Correa larga de adiestramiento

esta sería la correa que se usa para practicar la llamada principalmente; las hay de 5, 10, 15, 20 mts, redondas y planas. No la recomiendo para pasear sino para trabajo puntuales.

correa flexi

Flexi

Menos aconsejadas todavía. Con su función natural, enseñas al perro a tirar y es un riesgo para ti y para el perro si se cae el armatoste al suelo.

CORREA CORTA MUELLE

Correa corta (con o sin muelle)

Son las típicas de unos 50 cms. Nada, nada, nada recomendables. Evita usarlas, por favor.
Anula todo movimiento del perro y su capacidad de comunicarse con el entorno.

Lo primero que hemos de tener en cuenta a la hora de manejar bien la correa, es elegir la adecuada para nuestro perro (intentando prescindir de las flexis).

Después, debemos de ser conscientes de cómo la cogemos cuando paseamos con él.

La energía con la que cojas la correa será la misma que pasarás a tu perro a través de ella; si la agarras tensa le estarás pasando tu tensión, tenlo en cuenta.

Personalmente aconsejo coger la correa con una sola mano y tener la otra libre, bien para premiar o para cualquier otra cosa que necesitemos hacer (menos mirar el móvil mientras paseamos con nuestro perro, por favor; disfruta del paseo).

Por otro lado, si puedes coger la correa con sólo dos dedos te estará dando la información de que vuestro binomio de paseo es perfecto.

Evita a toda costa enrollarte la correa en la mano como si fueras a presenciar el peor episodio de tu vida. El mensaje que le estás dando es de tensión y peligro.

Si tu perro tira de la correa, antes de ponernos a hacer pautas prácticas has de identificar la causa de porqué tira.

¿Es por cómo usas la correa? ¿La llevas tensa?

¿Tu perro desconecta totalmente de ti cuando sales a la calle?

¿Exceso de energía acumulada?

¿Falta de autocontrol?

¿Inseguridades, miedos, sobre-estimulación del entorno?

Etc…

Lo que quiero decirte es que queremos aplicar las técnicas de uno y otro profesional sin antes identificar la causa del porqué tira de la correa, o de porqué es reactivo con otros perros, por ejemplo.

Muchas veces la causa está en la mala gestión de la correa (y a veces es un combinado de varias).

Tenlo en cuenta. Antes de pedirle nada a tu perro, mira cómo te sientes cuando paseas con él y como llevas la correa.

En los siguientes vídeos podrás ver el uso de la correa:

https://www.youtube.com/watch?v=QO2-FhhPK1Ahttps://www.youtube.com/watch?v=t2iMiYEMFAE

¿Correa corta o larga en los paseos?

Pues dependerá de la situación…siempre digo que no hay una regla fija para esta decisión.

Hay veces que convendrá llevarla corta y otras larga.

Por ejemplo: si la zona es amplia, no hay mucha gente alrededor y quiero que mi perro huela y tenga su espacio y su momento, le dejaré la correa larga; eso sí, siempre, siempre relajada.

Y en cuanto nos metamos en una zona más concurrida, con más personas, calles más estrechas, etc, sería conveniente que la correa la llevemos más corta. Y te recuerdo lo mismo: siempre relajada.

Si tu perro es de los que zigzaguea mientras camina y esto le excita, si estás en una zona urbana donde van a pasar personas y otros perros atados cerca, evitaría esa situación y acortaría correa para evitar que se sobreexcite con su propio movimiento.

Hemos de ser conscientes que no vamos solos por la calle, y si tu perro está a 3 metros de ti zigzagueando constantemente, puede hacer tropezar a alguien o provocar un momento de tensión con otro perro sin control tuyo posible.

Llevarla totalmente suelta no siempre es la mejor opción. Recuerda: cada contexto te indicará cómo llevar la correa.

¿Cómo gestiono la correa cuando nos encontramos con otros perros?

Este es un momento crucial; la gestión de la correa en los primeros segundos determinará, seguramente, el encuentro.

Lo más típico y frecuente es tensionar la correa, por lo que tu perro va a conocer al otro con la correa tensa, tirando de ella y no pudiendo ni relajarse ni comunicarse correctamente con el otro can.

Es vital, importantísimo e imprescindible que los encuentros con otros perros sean con las correas de ambos perros relajadas.

Y si los perros hacen círculos para conocerse, vosotros hacéis también círculos para evitar que se líen las correas.

El 99,9% de los conflictos entre perros cuando se conocen en la calle es por la correa. Luego es normal que cuando está suelto no tenga problemas con otros perros, puesto que la causa del problema está en la correa y no en tu perro.

A veces se tacha al perro de insociable o agresivo porque se “rebota” o es reactivo con otros perros cuando está atado, pero nos desconcierta cuando se lleva bien si está suelto. Debería servirte de pista para entender qué está pasando.

Es fácil entenderlo…cuando los llevamos atados no les dejamos que se comuniquen de forma natural, no pueden hacer la “curva” para decirse entre ellos que no quieren problemas, no pueden expresar todo su lenguaje por la limitación de la correa, y sobretodo…nuestros miedos les influyen una barbaridad en esos encuentros.

Muchas personas tienen miedo cuando se encuentra con otros perros, pero este miedo viene derivado de la incomprensión del lenguaje canino, ya que si lo entendiéramos podríamos valorar de antemano con qué energía viene el otro perro hacia el nuestro y viceversa, pudiendo anticiparnos o evitar ese encuentro que quizás sabemos que terminará mal por x circunstancias, bien sea porque nuestro perro está sobreexcitado o porque el lenguaje del otro no invita a acercarnos.

Recuerda una cosa más: la correa es el lazo de conexión con tu perro durante el paseo. Analiza tus emociones tanto cuando estés paseando mientras te tira como cuando te encuentres con otros perros.

La gestión de la correa está directamente relacionada con tus emociones; y tus emociones a tu perro.

¿Cómo llevas la gestión de la correa? ¿Cual usas tú?



Me llamo Mónica Corchado, directora y fundadora de Dog Coaching y del Instituto Dog Coaching.
Soy una amante de los perros y Técnico Superior en Psicología Canina e Instructora de perros de Utilidad desde 1.998.
Me encanta aprender todo lo relacionado con su comportamiento y su psicología.
Considero que los perros están con nosotros para enseñarnos algo muy preciado, como lealtad, integridad y honestidad.
Ellos hacen todo lo posible por entendernos, qué menos que esforzarnos en entenderles también a ellos.
Miembro Federado de la Asociación Nacional de Adiestradores Caninos Profesionales (ANACP), con el nº713/20
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Mónica Corchado
Directora Instituto Dog Coaching

El cachorro y el autocontrol

¿Conoces la frase “no hay segunda oportunidad para una primera impresión”?

Pues para la etapa del cachorro se podría adaptar a:

“No hay una segunda oportunidad para que tu cachorro sea cachorro”

¿Qué quiero decir?

Pues que tienes que aprovechar la etapa de cachorro y enseñarle algunas cosas muy importantes para su correcto desarrollo psicológico, porque esta etapa nunca más volverá.

No hay segundas oportunidades para que tu perro sea cachorro, recuérdalo.

Y una de estas “cosas“ importantes es el autocontrol…

Últimamente se está hablando mucho sobre ello, y yo misma hago mucho hincapié porque la base de tanto problema de comportamiento en los perros se basa (para mí) en:

  • La falta de autocontrol en los perros
  • La incomprensión del lenguaje canino por parte del humano

Creo sinceramente que si trabajamos a fondo lo anteriormente mencionado, los problemas de comportamiento y por ende, los abandonos derivados de este tema se reducirían y podríamos convivir mucho mejor con los perros.

¿Se puede trabajar el autocontrol en los cachorros?

Se puede y se debe.

Una de las visitas más frecuentes es a perros muy jóvenes totalmente descontrolados, con poca o nula tolerancia a la frustración, y con poco o nada de autocontrol.

Convivir con un perro en este estado es casi una actividad de riesgo, porque a esto hay que sumarle el apoderamiento de las hormonas en tu amigo canino.

Y esto se puede prevenir…sí, con autocontrol.

Siempre digo que el autocontrol es la base del equilibrio emocional del perro, y aquí cabe resaltar algo: una cosa es el autocontrol y otra muy distinta es el control.

Cierto es que hay ejercicios o situaciones donde es posible que combinemos las dos cosas, o que recurramos a una para llegar a la otra.

Pero el autocontrol es la ausencia total de órdenes verbales y la capacidad del propio perro para controlar sus impulsos y emociones por él mismo, y no porque se lo ordenes.

¿En qué situaciones recomiendo comenzar a trabajarlo con nuestro cachorro?

  • En el ritual de la comida.– es importantísimo que no se abalance en el comedero ni que esté saltando y llorando cuando le estás poniendo la comida.
    Este momento tan importante en la vida de tu cachorro debe de ser tranquilo.
  • Durante los juegos.– es un momento crucial para enseñarle autocontrol, no puede ser que te pida o exija el juguete a base de saltos, ladridos o mordisquitos.
    Jugar sí, excitarse un poco sí durante el juego, pero sabiendo retenerse a la hora de esperar el próximo paso por tu parte.
  • Durante el ritual de salida a la calle.– es realmente importante que el momento de salir a la calle sea algo tranquilo y placentero. Nada de sobreexcitación, ni salir tirando de la correa, ni morderla porque está frustrado, etc.

Hay otras situaciones donde puedes pedirle autocontrol a tu cachorro, como a la hora de ver un perro mientras paseas, pero no quieras correr.

Un cachorro te lo aprenderá muy pronto, pero comienza en casa, no quieras empezar en la calle con todos los estímulos alrededor.

El tiempo de espera en el autocontrol has de comenzarlo también de menos a más; no quieras tampoco pedirle 10 minutos de autocontrol a un cachorro de 3 meses.

Estos ejercicios te servirán también para que aprenda a esperar, algo que también escasea por desgracia, y para que toleren la frustración de forma natural.

La falta de autocontrol te llevará, muy posiblemente, a problemas de comportamiento en la adolescencia, que juntados con la revolución de las hormonas hará que sudes la gota gorda para “llevarte bien” con tu perro.

Y no cuesta nada de nada enseñarle todo esto cuando es cachorro…son verdaderas esponjas de aprendizaje.

Te dejo algunos vídeos donde podrás hacerte una idea de algunos ejercicios.

https://www.youtube.com/watch?v=ecpCVtxHxn4https://www.youtube.com/watch?v=OCn-Lwjnw68

Beneficios del autocontrol:

  • Aprenderá a esperar ante cualquier situación de forma tranquila
  • Su estado de ánimo general será estable y equilibrado
  • Ganará en seguridad en sí mismo
  • Se reducen los problemas a la hora de quedarse solo en casa
  • Menos conflictos con otros perros
  • Menos posibilidades de que adquiera protección de recursos
  • Más facilidad para el aprendizaje

Estoy segura que me dejo beneficios por el camino porque son infinitos, la verdad.

Pero lo más importante…comienza de menos a más, no quieras correr. Adáptate al ritmo de tu perro y no pretendas lo contrario.

Aprovecha cualquier momento del día para practicarlo unos pocos minutos. Es mejor 5 o 6 momentos del día pocos minutos, que 2 momentos de 15 minutos.

Lo último es muy contraproducente; piano, piano…

Antes de terminar déjame que te haga otra pequeña puntualización:

Si estás leyendo este artículo y tienes un perro adolescente o adulto, pero con escaso autocontrol, no quiere decir que ya no puedas practicarlo ni enseñárselo.

Ni mucho menos…siempre se puede enseñar, pero evidentemente será mucho mejor que comiences desde cachorro y así te evitas todos esos problemas que quizás tengas ahora.

Además evitarás a tu perro a que pase por una etapa de sobreexcitación, ansiedad y estrés.

Es tu turno…¿Cómo llevas el autocontrol con tu cachorro?

Cómo enseñar al cachorro a quedarse solo en casa

Normalmente, o en ocasiones, cuando nos traemos un cachorro a casa lo hacemos en una época donde podemos estar el máximo del tiempo posible con él en casa, o incluso las 24 horas para aprovechar esta etapa tan dulce del cachorro.

O es posible que en casa haya alguien siempre (por turnos), con la intención de que el cachorro no esté solo ni un momento y poder así controlar sobretodo el tema de la higiene.

La verdad que para cachorro es ideal, nunca está solo y siempre tiene un referente en casa para jugar o seguir.

Pero estar con el cachorro las 24 horas del día ya te digo que no es buena idea…

¿Por qué?

Porque no sería la primera vez que me llaman para acudir a domicilio y trabajar el hiperapego y la ansiedad que tiene el cachorro cuando, después de 6 meses con él las 24 horas al día, pretenden dejarlo solo.

Me he encontrado con casos en los que ni siquiera podían bajar a la farmacia 5 minutos porque el perro se volvía loco en casa.

Así que, aunque tengas la maravillosa oportunidad de poder estar con cachorro tantas horas, e incluso llevártelo a la oficina, no es conveniente, ya que es en esta etapa cuando le tienes que enseñar las “normas de convivencia” y entre ellas está el que pueda quedarse solo y tranquilo en casa cuando te marchas.

Incluso el hecho de seguirte por toda la casa cada vez que te mueves y te hace mucha gracia, no te culpo, a todos nos gusta que una tierna bolita de pelo nos siga a todos sitios, y además podemos vigilarle por si le entran ganas de hacer pipí.

Pero tampoco es conveniente; esto se traduce en hiperapego, y provocas en el perro un estado de dependencia antinatural.

Si tienes más perros en casa te va a ser más fácil trabajar estos espacios, ya que muy posiblemente coja como referente natural al otro perro (como su papá o su mamá), y no le importará tanto el hecho de que te alejes o te marches de casa.

Ya tiene a su compi para jugar, entretenerse y seguir.

Además, si este otro perro no tiene ningún problema de conducta (que no tenga por favor ansiedad por separación o hiperapego también), será un buen modelo a seguir para tu cachorro, ya que le enseñará la calma en casa cuando no estés.

Es lo que me pasaba con Capitán y Mori; él la cogió a ella de referencia, y como ella es la calma en casa y nunca me sigue cuando me muevo por la casa (es más de estar espatarrada en el sofá), Capitán nunca ha tenido la necesidad de hacerlo. Imitaba el comportamiento de Mori.

Para bien o para mal, el cachorro va a imitar bastante el comportamiento del perro adulto que tengas en casa. Esto puede ser una ayuda o un problema, dependiendo del carácter del otro perro.

Bien, voy a centrarme entonces en los casos en los que el cachorro es el único perro de la casa y el referente al 100% serás tú.

Lo primero que te diría, es que enseñaras a tu cachorro a no seguirte por toda la casa. Es el primer paso para que aprenda a estar solo.

Prevenir el hiperapego es el paso principal para prevenir la ansiedad por separación; si tu cachorro no sabe estar tranquilo en casa estando tú, aunque no te vea, difícilmente podrá quedarse solo de verdad.

Así que lo primero que trabajaría son los umbrales de las puertas mediante la práctica del autocontrol; la de la cocina, habitaciones y wc son buenas para empezar.

¿En qué consiste? En que tu cachorro ha de quedarse detrás del umbral de la puerta que hayas elegido, y quedarse tranquilo sin entrar en esa habitación donde tú estás dentro.

Por supuesto que ya sabes que en el autocontrol las órdenes sobran, ¿verdad?

Es como el ejercicio de autocontrol que has podido ver con Capitán en el umbral de la puerta de la calle en un vídeo de mi canal de Youtube, pero con las puertas internas de la casa.

Este ejercicio puede parecer una tontería, pero es muy poderoso.

Una vez trabajadas algunas habitaciones y el cachorro ha aprendido a verte moverte por la habitación, wc o cocina sin seguirte, estando tranquilo tras el umbral, es el momento de ir ganando distancia.

El trabajo es el mismo, sin órdenes, el cachorro te espera tranquilo en un lugar de la casa (normalmente donde descansa en el comedor, por ejemplo), mientras tú te mueves por la casa sin que te siga.

No te preocupes si se levanta, no le riñas, está aprendiendo.

Cualquier documental que veas sobre lobos, verás que la madre enseña a sus cachorros a estar en la madriguera mientras ella sale a cazar; y no lo hace con órdenes, sino trabajando el autocontrol con los cachorros.

Cuando alguno de los pequeños sale para seguirla, ésta retrocede y le acompaña a dentro; vuelve a salir y si vuelve a seguirle, hace lo mismo. Lo repite una y otra vez, en silencio y con una energía firme y calmada, pero asertiva. No se enfada, no le gruñe, no le coge del pescuezo…

Eso es lo que has de intentar imitar con tu cachorro. Cuando veas que se levanta y tiene la intención de seguirte, vuelve a acompañarle a su camita y repite tantas veces como sea necesario.

Te recomiendo usar el silencio y tu energía como canal de comunicación, el cachorro lo entenderá mejor.

Eso sí, no pretendas separarte de él a la otra punta de la casa de golpe.

El tiempo y la distancia han de ser graduales; puedes dejarle un juguete para roer y que esté entretenido.

Empieza con pocos segundos, y cada vez que lo haya hecho bien, te acercas y le premias.

Trabaja tiempos cortos y muy repetitivos durante el día. El trabajo con los cachorros ha de tener una duración de pocos minutos, sino se cansan rápido y no aprenden. Y puedes provocar frustración, algo que no conviene, aunque por otro lado es algo que también ha de saber gestionar.

Y todo ello lo trabajas con autocontrol.

Una vez todo lo anterior lo tenga más o menos por la mano, y el autocontrol bastante integrado, puedes ir dejándolo solo de verdad en casa por tiempos muy cortos.

Empieza por pocos minutos, y lo vas alargando de forma gradual.

Y sobretodo… no excites al cachorro a la hora de irte, no te despidas de él media hora hablando, procura dejarle tranquilo y con la mente en calma.

Recuerda, el silencio es tu mejor aliado y tu mejor manera de comunicarte con tu cachorro en estos casos.

Si ves que va aprendiendo que cuando coges las llaves, o te pones las zapatillas, el bolso o chaqueta, se pone inquieto o se excita, realiza ese ritual varias veces al día pero para quedarte en casa tranquila viendo la tv para ir anulando esa asociación.

Aunque ya te digo que no son tontos, y en el momento en el que tú decides salir, él ya lo sabe de antemano aunque no te hayas puesto el abrigo.

Al final, el objetivo es que el hecho de tú salir a comprar o a trabajar no sea un infierno para tu cachorro y sepa gestionar la soledad.

Es muy importante. No dejes que pasen los meses sin practicarlo porque luego, cuando tenga 6 o 8 meses y quieras dejarle solo por cualquier circunstancia o porque la vuestra ha cambiado y ha de quedarse de golpe 8 horas solo, tendrás un verdadero problema.

Lo mejor es siempre prevenir; trabajar la ansiedad por separación después es muy costosa en tiempo y recursos.

Además, el perro lo pasa realmente mal. Y lo puedes evitar…

Ahora te toca a ti. ¿Cómo has realizado este proceso?

Me llamo Mónica Corchado, directora y fundadora de Dog Coaching y del Instituto Dog Coaching.
Soy una amante de los perros y Técnico Superior en Psicología Canina e Instructora de perros de Utilidad desde 1.998.
Me encanta aprender todo lo relacionado con su comportamiento y su psicología.
Considero que los perros están con nosotros para enseñarnos algo muy preciado, como lealtad, integridad y honestidad.
Ellos hacen todo lo posible por entendernos, qué menos que esforzarnos en entenderles también a ellos.
Miembro Federado de la Asociación Nacional de Adiestradores Caninos Profesionales (ANACP), con el nº713/20
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Mónica Corchado
Directora Instituto Dog Coaching

Cómo enseñar al cachorro a hacer sus necesidades fuera de casa

Cuando tenemos un cachorro en casa todo es emoción, todo es alegría…una tierna bolita de pelo muy mona, cariñosa, juguetona, etc.

Pero ay…ya no es tan mona cuando tenemos que ir con la fregona a cuestas limpiando sus pipís a todas horas.

Y la pregunta más frecuente cuando alguien tiene un cachorro es:

¿Qué hago para enseñar a mi cachorro a hacer sus necesidades en su sitio?

Bien, lo primero que hemos de tener en cuenta es que los perros son limpios por naturaleza.

Lo que oyes… (Bueno, en este caso, lo que lees.)

La madre es la gran maestra para los cachorros; ella es la encargada de limpiar a los peques durante las primeras semanas, con su lengua les estimula la barriguita para que hagan pipí y cacota y los limpia.

Pasadas unas semanas, cuando los cachorros ya son capaces de hacer sus necesidades por ellos mismos, al principio lo hacen donde les pillan porque todavía ni regulan ni son conscientes, pero la madre una vez más, mantiene limpio el cubil donde “comen” y duermen.

Conforme van creciendo un poquito más, y los cachorros ya andan (torpemente) y juegan entre ellos, van entendiendo poco a poco que “sus cosas” las han de hacer lo más alejada posible de donde duermen y comen.

La madre sigue manteniendo limpia toda la zona.

Todo este aprendizaje fluye sin castigos, ni gruñidos ni regañinas por parte de la madre…se hace de la forma más natural posible.

El cachorro está aprendiendo.

Como puedes ver, el cachorro si tiene la oportunidad de ser limpio, lo será.

Y cuando digo ser limpio me refiero a que a no ser que no tenga más remedio porque no le damos otra opción, siempre hará sus necesidades alejado de donde come y duerme.

Pero para que se cumpla todo lo anterior, el cachorro debe de haber pasado el tiempo suficiente con la madre (mínimo 2 meses), y por supuesto en buenas condiciones.

Bien, una vez en casa deberíamos seguir un poco los pasos de la madre, es decir, enseñarle sin castigos ni reprimendas donde ha de hacer sus cositas.

Esto es muy importante. Por favor, no riñas a tu cachorro por algo que todavía no sabe hacer, es muy injusto.

Enséñale.

Te voy a contar un secreto…

Por mi casa han pasado muchos cachorros, los míos y los de algunos clientes. Ninguno se ha hecho pipí dentro de casa prácticamente nunca, como mucho 1 o 2 por despiste mío.

¿Y por qué digo despiste?

Porque si tenemos la oportunidad de estar muy pendiente de nuestro cachorro cuando está en casa, podemos identificar esos momentos previos al pipí y caca.

Y ojo, no sólo lo consigo yo en casa.

He tenido clientes que siguiendo a rajatabla mis indicaciones, su cachorro no se ha hecho ni un solo pipí en casa (por la cuenta que les traía porque les fastidiaba el parquét).

Así que sí, se puede enseñar fácilmente al cachorro, pero dependerá de algunas cosas como:

  • Si es casa con jardín o piso
  • Horarios que pasa solo
  • Edad de separación de la madre

¿Casa o piso?

Si tienes casa con jardín lo tienes sumamente fácil enseñarle a tu cachorro a hacer sus necesidades fuera de casa, comenzando con el jardín (tierra o hierba), y te será más fácil hacer el paso a la calle.

Si vives en un piso la cosa se complica algo más, porque tendrás que comenzar con un lugar específico de la casa poniendo periódico o empapadores, y luego hacer la transición a la calle, es decir, un doble paso muy confuso para el cachorro.

¿Por qué confuso?

Porque le estamos enseñando que ha de hacer sus necesidades en casa, le premiamos y hacemos “el baile de la alegría” cuando lo hace en su sitio (pero recuerda, dentro de casa), y luego muchas personas le riñen porque se lo hace en casa cuando quieren que lo haga fuera.

En estos casos, paciencia, por favor.

Aún así, si vives en un bajo lo tienes más fácil que si vives en un cuarto sin ascensor, es evidente.

Quizás te preguntes que porqué hago hincapié en casas, pisos, bajos, etc…y es que esto te va a condicionar mucho en la rapidez con la que puedas sacar al cachorro a hacer sus cosas cuando veas que tiene la intención de hacerlo.

Y luego está el tema de vacunas; a muchas personas les puede dar un poco de miedo sacar al cachorro a hacer pipí en la calle sin todas las vacunas puestas, pero con cuidado y precaución de a donde lo llevamos, podemos ir sacándolo, aunque sea a la acera con un empapador y luego subir.

El tema es crear el hábito en el cachorro.

¿Muchas horas fuera de casa?

Es evidente que si entras un cachorro a casa y estás fuera 6h u 8h, es inevitable que éste se haga pipí y caca donde le venga bien a él. No podrá aguantar más de 2 horas sin hacer pipí.

Aquí tendrás que tener muuuucha más paciencia, y quizás meditar si de verdad es necesario tener un cachorro si va a pasar tantas horas solo.

Bien, una vez visto esto, hay una serie de momentos cruciales que debemos de tener en cuenta para anticiparnos al cachorro y llevarlo a su wc (recuerda, jardín, empapador, acera, etc), y son:

  1. Recién levantados por la mañana: si controlas este pipí de buena mañana tendrás muchos pasos ganados, y lo tienes fácil. Tan sólo ha de ser tu prioridad incluso antes de lavarte la cara. Lo primero, el cachorro.
  2. Despertar a media noche: aquí reconozco que has de tener sueño ligero para darte cuenta de que el cachorro se ha despertado para sacarlo inmediatamente a su wc.
    Esto también es de extrema importancia.Con los cachorros que han ido pasando por casa, todos dormían en mi habitación conmigo, y cuando escuchaba que se despertaban a mitad de la noche (me daba igual que fueran las 2 o las 4 de la madrugada), los sacaba al jardín o delante de mi casa.Mi prioridad era que no tuvieran nunca la oportunidad de hacerse pipí dentro de casa, sino cuesta mucho más. Una vez hecho pipí o caca, a dormir otra vez. Date cuenta que si tu cachorro se despierta y levanta a media noche, es porque tiene ganas de hacer algo, sino duermen del tirón toda la noche.

    Sé que puede costar levantarse a esas horas, pero el que algo quiere, algo le cuesta.

  3. NO irte a dormir nunca sin sacar o llevar al cachorro a hacer sus últimas necesidades de la noche. Esto te va a condicionar el punto 2.
  4. Sácalo cada 2 horas: llévalo al jardín o su wc cada dos horas (cuanto tenga entre 2 y 3 meses), y vas alargando media hora por cada mes que cumpla.
  5. Después de juegos intensos: el cachorro después de jugar de forma “intensa”, bien contigo o bien con otros perros de la casa, es muy posible que se haga pipí. Estate muy atento y llévalo a su wc.
  6. Cuando se despierta de cada siesta diurna: los cachorros duermen unas 20 horas al día repartidas en varias siestas durante el día. Cada vez que se despierte de una de ellas, llévalo al wc.
  7. Unos 20-30 min después de las comidas: el cachorro debe de comer al menos 3 veces al día. Pasados 20-30 min de cada toma, llévalo a su wc y espera a que haga caca, es muy posible que lo haga.
  8. Vigila su lenguaje corporal: el cachorro, sobre todo si va a hacer cacota suele dar vueltas sobre sí mismo varias veces mientras olisquea el suelo. Si estás muy pendiente de él podrás anticiparte y llevarle a su wc.

De verdad que si sigues estos pasos, en muy poco tiempo tu cachorro habrá aprendido a hacer sus necesidades en su wc.

Si has tenido que enseñarle primero en casa, luego has de hacer la transición hacia la calle. Esta parte puede ser más costosa que la primera, ya que el cachorro, como te decía antes, ha aprendido (porque así le has enseñado), que sus necesidades ha de hacerlas en casa.

Recuerda…le has premiado por ello.

Al principio verás que muy posiblemente el cachorro cuando comience sus primeras salidas, no haga nada fuera y espere a hacerlas en casa. Repito: es lo que le has enseñado, no le riñas.

Aquí has de tener mucha paciencia, y lo que puedes hacer es que aunque salgas en pijama, aproveches ese primer pipí de la mañana. Puedes llevarte incluso el empapador a la calle para que vaya asociando sus necesidades con la calle.

Y a la que haga el primero, muchísimo premio (yo prefiero verbal, de juego, etc, antes que comida). Debe sentirse orgulloso de haber hecho pipí allí.

El resto ya sabes…paciencia y constancia.


Otra cosa que le puede ayudar a regular sus esfínteres es el transportín…bien usado es una auténtica maravilla para los dos. Para él será su guarida de seguridad y para ti, una herramienta que ya tendrás positivizada para los trayectos en coche, por ejemplo.

Una cosa antes de terminar: si has de enseñarle primero dentro de casa, delimita su wc en un espacio determinado, puede ser una habitación pequeña sólo para esto, tu wc o una zona de la casa exclusiva para ello, pero de fácil acceso para el cachorro.

También puedes usar los típicos “parques para cachorros”; en los momentos que no puedas estar pendiente de él porque estás cocinando o haciendo tareas por la casa, puede ser una buena opción para que aprenda dos cosas: aprender a estar solo (aunque tú estés por la casa) y delimitar su acceso para hacer pipí.

Bueno, ya sabes que ahora te toca a ti explicarme… ¿Cómo fue esta transición con tu cachorro? ¿O estás justo pasando por ella?

Me llamo Mónica Corchado, directora y fundadora de Dog Coaching y del Instituto Dog Coaching.
Soy una amante de los perros y Técnico Superior en Psicología Canina e Instructora de perros de Utilidad desde 1.998.
Me encanta aprender todo lo relacionado con su comportamiento y su psicología.
Considero que los perros están con nosotros para enseñarnos algo muy preciado, como lealtad, integridad y honestidad.
Ellos hacen todo lo posible por entendernos, qué menos que esforzarnos en entenderles también a ellos.
Miembro Federado de la Asociación Nacional de Adiestradores Caninos Profesionales (ANACP), con el nº713/20
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Mónica Corchado
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Claves para entender el lenguaje canino

No podemos negar que si queremos comunicarnos de forma ágil y fluida con alguien que no habla nuestro idioma, hemos de aprender el suyo (o ese alguien el nuestro), pero con los perros esto último no funciona…ellos no van a aprender a hablar como nosotros, ni van a gesticular como nosotros tampoco.

Por lo tanto, es nuestra responsabilidad el conocer su lenguaje propio, que además es muy rico en matices.

Convivir con un perro y pretender que sea él quien nos entienda en todo como si nos conociera de toda la vida, o como si en su genética estuvieran los archivos de “lenguaje humano” de serie, es un grave error que da como resultado múltiples problemas de comportamiento y en la convivencia diaria.

Ellos no tienen la culpa, somos nosotros que no sabemos ni lo que quieren ni lo que necesitan por no saber interpretar su lenguaje.

Dicho esto, vamos a hablar un poco de en qué nos debemos de fijar a la hora de querer conocer qué nos está diciendo nuestro perro.

Hemos de saber que ellos se están comunicando constantemente con nosotros, solo que no nos damos cuenta.

Mucha gente tiene el conocimiento de las ya archiconocidas “señales de calma”, pero el lenguaje del perro no termina ahí.

Hay otras “partes” del lenguaje canino menos conocidas, como las “señales de miedo” y “señales de agresividad”, además de las interpretaciones de los ladridos y gruñidos.

Dentro de las señales de calma estarían algunas como estas:

  • Bostezar
  • Lamerse el hocico
  • Girar la cabeza
  • Posición de juego
  • Olisquear el suelo
  • Caminar muy despacio
  • Mantenerse inmóvil
  • Caminar en curva

En las señales de miedo podemos fijarnos en:

  • Rabo muy bajo, tocando las patas traseras incluso casi tocando la barriga
  • Pupilas dilatadas
  • Jadeos y salivación
  • Micción y/o defecación (por exceso o por defecto, es decir, que pase muchas horas sin hacer nada por estar bloqueado)
  • Movimiento rápido queriendo huir o paralización
  • Temblores
  • Encojimiento leve o acentuado
  • Orejas ladeadas
  • No aceptan comida ni agua
  • Alerta constante

Y en las señales de agresividad podemos encontrar, entre otras:

  • Desplazamiento (intentar alejarse, ladear la cabeza, etc).
  • Focalización y tensión
  • Signos evidentes de ataque (puede ser cerrar la boca muy rápido o gruñido)
  • Enseñar los dientes
  • Marcaje al aire

Como podrás comprobar en las diferentes señales, las partes más importantes en las que te has de fijar a la hora de interpretar el lenguaje de tu perro son, primero, en la cabeza, luego en la cola y por último en el resto del cuerpo (el tronco), aunque realmente es un todo.

Pero cuidado…debemos de tener muy en cuenta la situación y el contexto, ya que todas las señales no significan una única cosa, sino que dependiendo del contexto significarán una cosa u otra.

Esto es muy importante ya que el lenguaje del perro no son matemáticas en la que 2 + 2 son siempre 4, y cerrarnos a esto puede llevar a malinterpretar su lenguaje y por ende, su comunicación.

Atención especial en particular a las orejas, son un verdadero diccionario de su lenguaje. Lo tienes más fácil si tu perro tiene las orejas en punta, como los perros pastor (Pastor Alemán, Boder Collie, Perro Lobo Checoslovaco, Pastor Belga Malinois, etc).


Si te fijas en estos perros, el baile de orejas es espectacular, y con su movimiento están expresando algo (curiosidad, atención, focalización, inseguridad, miedo, malestar, etc).

Más difícil de leer son las orejas caídas, ya que el movimiento quedará reducido a la base y deberemos de estar muy atentos para percibir sus movimientos en cada situación.

Mal lo tenemos si nuestro perro tiene las orejas cortadas…ya que no sólo le estás cortando algo estético, sino una parte fundamental en la comunicación, tanto hacia nosotros como hacia sus congéneres.

Y con la cola nos pasa más o menos lo mismo…es increíble la variedad de posiciones y movimientos de la cola para comunicar.

Por ejemplo…muchas personas creen que cuando un perro mueve la cola es porque es amistoso, y sí, puede significar alegría y buen rollo, pero también puede ser una señal previa a un ataque, de ahí que mucha gente diga: “no entiendo porqué le ha mordido si estaba moviendo la cola”.

Dependerá de la velocidad del meneo en la cola, la posición en altura y la tensión que lleve en ella, que significará una cosa u otra.

De todo esto hablamos en profundidad en el curso de Lenguaje Canino en la Academia Online, ya que se puede escribir un libro entero sólo con el significado de todas estas señales.

Te propongo un reto:

En algún paseo del día (preferentemente con luz, no de noche), llévate una libreta y un bolígrafo, y observa atentamente a tu perro.

Analiza la situación, ponla en contexto en la libreta, y ve apuntando todas aquellas señales que reconozcas en tu perro, sean de calma, miedo o agresividad.

O bien, graba una situación completa con el móvil y luego póntelo en casa; si puedes ponlo en cámara lenta y verás qué rico es el lenguaje de tu perro.

Esto te ayudará a entender a tu perro, a interpretar su lenguaje corporal y saber qué está diciendo y qué necesita.

¿Te atreves a comentarlo aquí abajo? ¿Aceptas el reto?



Me llamo Mónica Corchado, directora y fundadora de Dog Coaching y del Instituto Dog Coaching.
Soy una amante de los perros y Técnico Superior en Psicología Canina e Instructora de perros de Utilidad desde 1.998.
Me encanta aprender todo lo relacionado con su comportamiento y su psicología.
Considero que los perros están con nosotros para enseñarnos algo muy preciado, como lealtad, integridad y honestidad.
Ellos hacen todo lo posible por entendernos, qué menos que esforzarnos en entenderles también a ellos.
Miembro Federado de la Asociación Nacional de Adiestradores Caninos Profesionales (ANACP), con el nº713/20
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Mónica Corchado
Directora Instituto Dog Coaching

La importancia del juego en el perro

Que el juego es importante en la vida del perro creo que nadie lo duda ¿verdad?

El perro es un animal social, y el juego forma parte de su aprendizaje vital y básico para el resto de su vida.

Alrededor de las 3 semanas de vida, el cachorro ya siente esta necesidad, y es cuando comienza a jugar, de forma torpe en un principio, con sus hermanos y madre.

La boca es parte imprescindible en el juego del perro, ya que todo su mundo lo explora y descubre mediante ella, por lo que nos debería sorprender cuando veamos que todo lo coge con su boca.

De forma muy resumida se podría decir que la base del juego en el perro es correr y morder.

El juego, en definitiva, es fundamental para el desarrollo social del perro, y para su aprendizaje vital.

Pero veamos más detalladamente los beneficios del juego en nuestros perros.

Para el cachorro:

  • Aprenden a conocerse a sí mismos
  • Aprenden a conocer sus habilidades sociales
  • Aprenden a conocer sus límites
  • Aprenden a resolver conflictos que de otra manera podrían ser muy negativos de adulto si no se aprenden
  • Aprenden a controlar la mordida
  • Aprenden los rituales de acercamiento
  • Determinan su etapa de adulto
  • Fortalece el vínculo con nosotros
  • Afianzamos la relación y la confianza
  • Aprenden el lenguaje y comunicación con sus congéneres
  • Realiza ejercicio
  • Combate el estrés
  • Sacia sus instintos
  • Ganan confianza en sí mismos
  • Crea un perro sociable y alegre
  • Es la base de la educación

Para el adulto:

  • Intercambian roles de jerarquía sin conflictos
  • Fortalece el vínculo con el guía
  • Aumenta la seguridad en sí mismo
  • Aumenta sus habilidades sociales
  • Libera tensiones
  • Realiza ejercicio
  • Aumenta su estimulación mental
  • Hace que sea más sociable con sus congéneres
  • Sensación de satisfacción

Como puedes ver, los beneficios son múltiples, tanto para cachorros como para perros adultos, que a pesar de que puedan jugar mucho menos, es bueno que tengan la oportunidad de seguir jugando con sus congéneres.

Hay perros muy independientes a los que no les gusta jugar ni interactuar con otros canes más allá de un ligero reconocimiento; esto no es malo. Cada perro es único y así hemos de respetarlo.

No debemos de confundir un perro independiente con un perro inseguro y miedoso; la diferencia la podrás ver en su lenguaje corporal.

Podemos distinguir varios tipos de juegos:

  • Juegos con otros perros: poca descripción se puede hacer…son los juegos entre dos o más perros; lo único que debemos de controlar es la sobreexcitación y las tensiones innecesarias.Ante cualquiera de estos síntomas, recomiendo parar el juego, esperar a que se calmen y volverlos a soltar para que sigan jugando pero con una energía más baja.


  • Juegos de estimulación mental: son juegos en los que el perro tiene que pensar para resolver un “problema” y conseguir su objetivo.Conviene estar siempre presentes durante este tipo de juegos (nunca dejarlos solos), y tener mucho cuidado de que estén al “nivel” del perro para evitar que se frustre por no conseguir el premio.
  • Juegos de olfato: son juegos en los que tiene que encontrar el objetivo (comida, juguete o sustancia), mediante la nariz. Aquí también conviene realizarlos de forma progresiva al nivel del perro, siempre de menos a más.Lo interesante es encontrar ese punto de equilibrio entre ni demasiado fácil para que se aburra, ni demasiado difícil para evitar que se frustre y lo asocie como algo negativo.


  • Juegos en solitario: son los juegos en los que el propio perro se entretiene por sí mismo, como puede ser el Kong, hueso recreativo, mordedor o cuerda, etc.
  • Juegos para saciar instintos: juego acorde a sus instintos, como perseguir una “presa” (pelota, cuerda, etc) y cazarla, presa (mordedor), simulación de pastoreo, etc.


  • Juegos para reforzar el vínculo: juegos en los que lo importante no es el juguete, sino el juego con nosotros; puede haber un “agente externo” como pelota o mordedor, pero que pierde sentido si no somos parte activa del juego.

A tener en cuenta

A la hora de jugar con nuestro perro, hemos de tener en cuenta algunas cuestiones:

  • La edad del perro: hemos de ajustar el juego a la edad del perro; no es lo mismo un perro de 5 meses, que uno de 15 meses, de 5 años o de 10 años.Especial atención los cachorros y perros senior.
  • El tamaño del perro: al igual que con la edad, no es lo mismo jugar con un perro de 2kgs que de 50kgs…Mucho cuidado con los juegos entre perros…no está muy compensado que un Maltés juegue con un Labrador, por ejemplo. El Labrador sin querer puede hacer daño al pequeño, y éste coger miedo o inseguridad al resto de perros de tamaño grande.Y mucho ojo con dejar que un perro pequeño se ponga a correr despertando el instinto cazador de perros grandes…puede ser muy contraproducente.
  • Estado de salud: Especial atención a perros con problemas respiratorios, coronarios y articulares. Los juegos para este tipo de perros han de estar muy regulados en intensidad; reducción de la actividad física y aumento de la estimulación mental y olfativa.
  • Tensión y sobreexcitación: muchísimo cuidado con este apartado; tanto si juega con otros perros como si juega con nosotros, hemos de controlar que suba de tensión ni excitación para evitar conflictos innecesarios.La tensión en el juego entre perros pueden generar discusiones y peleas entre ellos, y la sobreexcitación, además del mismo resultado en caso de juego con congéneres, daría como resultado un perro “pasado de vueltas” si el juego es con nosotros.Vigila muy mucho los juegos con la pelota…


Como puedes ver, el juego es muy importante en la vida de nuestro perro, no lo deberíamos menospreciar ni pasar por alto.

No prives a tu cachorro, joven o perro adulto de poder jugar (sobre todo de cachorro), las consecuencias pueden ser nefastas.

En otro artículo hablaremos sobre los diferentes tipos de juego en función de sus instintos.

Y ahora es tu turno…¿Qué tal lleva el juego tu perro? ¿Y cómo llevas tú el jugar con tu perro?

Me llamo Mónica Corchado, directora y fundadora de Dog Coaching y del Instituto Dog Coaching.
Soy una amante de los perros y Técnico Superior en Psicología Canina e Instructora de perros de Utilidad desde 1.998.
Me encanta aprender todo lo relacionado con su comportamiento y su psicología.
Considero que los perros están con nosotros para enseñarnos algo muy preciado, como lealtad, integridad y honestidad.
Ellos hacen todo lo posible por entendernos, qué menos que esforzarnos en entenderles también a ellos.
Miembro Federado de la Asociación Nacional de Adiestradores Caninos Profesionales (ANACP), con el nº713/20
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Mónica Corchado
Directora Instituto Dog Coaching